martes, 12 de diciembre de 2017

Un recuerdo de Navidad. Truman Capote.



Ha llegado el tiempo del "pastel de frutas". Lo importante no siempre es el destino o la meta, sino el camino, y eso ocurre también con la Navidad, con el encanto de las semanas previas. Carbón, leña, huevos, azúcar, vainilla, jengibre, árbol, adornos...palabras asociadas que se mezclan y penetran en nuestros recuerdos año tras año. Y es sobre esos recuerdos sobre los que Truman Capote construye una hermosa historia de pinceladas autobiográficas, donde la exclusión familiar da lugar a una amistad peculiar, inesperada, entrañable y verdadera de dos primos lejanos: un niño de siete años y una anciana que nunca dejará de ser niña. 

Nuestros protagonistas no son ajenos a sus carencias afectivas y materiales, pero se tienen el uno al otro y convierten los días que pasan juntos en la mejor época del año. No importa lo mucho o poco que tengan, sino el cariño con el que lo hacen todo. Y así, no sin sacrificios, hacen sus pasteles navideños que luego regalarán con toda la ilusión del mundo a personas a las que quizás solo hayan visto una vez, basta con haber estimulado su fantasía. 

Tampoco importa si tras la elaboración de los pasteles no les queda nada para decorar el árbol. Cogen tijeras, papel y dejan que su imaginación haga el resto del trabajo. No importa si no les queda ni un centavo para hacer regalos, porque pueden fabricarlos ellos mismos; pueden fabricar, por ejemplo, las cometas más especiales del mundo. 

Los pequeños placeres están al alcance de todos: tumbarte en la hierba, dejarte templar por el sol, dejar la mente en blanco y observar  cómo vuela tu cometa. Una nueva cometa surcando el cielo puede convertirse en una experiencia inolvidable que te acompañará siempre en tu corazón. Eso es lo que le pasa a nuestro pequeño protagonista cuando abandona la niñez.

Las costumbres o hábitos cotidianos aparentemente insignificantes de estas fechas,  así como el cariño que los impregna, pasan a formar parte de ti, conformando los recuerdos que te acompañarán el resto de tu vida, prevaleciendo sobre los menos agradables. Y esta es una lección que todos hemos aprendido, que a veces olvidamos, y que Capote  se encarga de recordarnos en este evocador y maravilloso cuento

Por esto y por nucho más, esta relectura ha pasado a formar parte de mis tradiciones de diciembre. Le tengo mucho cariño a mi vieja edición de 1981, pero me encantaría (ahora que está tan de moda editar ejemplares navideños tan bonitos) que alguien rescatara esta obra en una edición a la altura. En la sencillez de algunas historias reside la magia de la literatura y el poder de conmover al lector. Conviene no olvidarlo.


martes, 5 de diciembre de 2017

Historias de cine. VV.AA.



El maridaje de la literatura y el cine es de mis favoritos, pero no es ningún secreto que las adaptaciones literarias son muy complicadas. Convertir las novelas en imágenes, empleando el lenguaje propio del cine con todo lo que ello conlleva, es una tarea nada fácil, con diversos resultados. La regla general es que las diferentes versiones no suelen estar a la altura de las novelas originales, pero toda regla general tiene excepciones. Hay adaptaciones muy dignas y en algún otro caso, la película ha resultado ser superior. 

Historias de cine es una selección exquisita de maravillosos relatos que dieron lugar a grandes adaptaciones. Aquí encontraremos una colección (realizada por J.A. Molina Foix) de textos notables que han dado lugar a obras maestras . Como él mismo dice en el prólogo, no están todos los que son, pero son todos los que están.

Así,  ha sido un placer reecontrarme con Zweig y su "Miedo", sobre una infidelidad con una carga psicológica brutal, he asistido a juicio con  Agatha Christie y su "Testigo de cargo", adaptada al cine por Billy Wilder. He viajado al Lejano Oeste para conocer al "Hombre que mató a Liberty Balance", una historia que se convertiría en el maravilloso western de John Ford. He sentido miedo con esos extraños "Pájaros" de Daphne Du Maurier, tan libremente adaptados por la maestría de Hitchcock, y me he deleitado con "Los muertos" de James Joyce, uno de los mejores relatos en la historia de la literatura, llevado al cine por John Huston. Sirvan solo de ejemplo los nombrados para hacerse una idea de la calidad que encontraremos en este volumen.

Como podréis adivinar, he disfrutado como una niña con la lectura (o relectura, según los casos) de este libro. Ya sabéis que no es fácil hablar de relatos, pero en esta ocasión os digo que prácticamente todos son sublimes, que muchos merecen reseña propia (y no descarto que así sea). Cada uno de ellos viene precedido de una breve introducción sobre el origen del texto y su adaptación al cine. Por si fuera poco, la edición se presenta en tapa dura. Una maravilla.


martes, 28 de noviembre de 2017

Basta con vivir. Carmen Amoraga.



No había leído nada de la periodista y escritora Carmen Amoraga. Hace unos años, cuando obtuvo el Premio Nadal (2014) acudí a una presentación. Me gustó lo que contó y cómo lo contó, me llevé el libro y ahí está todavía esperando su turno. Por eso, cuando salió "Basta con vivir", tuve claro que no lo dejaría caer en el olvido. Mi primer acercamiento a la escritora, os adelanto, ha sido muy positivo.

Basta con vivir nos cuenta de forma alternativa, la historia de sus dos protagonistas. Por un lado, conocemos a Crina, una joven rumana con un futuro prometedor, por quien sus padres han hecho grandes esfuerzos para que así sea. Crina  comete el error de enamorarse de quien no debe, y cae en una trampa que la traerá a España para formar parte de una red de trata de blancas. Por otro lado, Pepa es una mujer madura amargada, arisca, huraña, con un pesimismo vital que le hace creer que el universo conspira en su contra.

A priori no parece que las dos mujeres tengan nada que ver, dos historias bien distintas,  pero el destino hace de las suyas y sus caminos se acaban cruzando, cambiando la vida de ambas. Y así es como iremos acompañando a Crina en su particular infierno, un infierno que a menudo tiene lugar muy cerca nuestra y no lo vemos (o no lo queremos ver), un infierno que le aterra, pero en el que no piensa permanecer el resto de su vida...También acompañaremos a Pepa, una persona que culpa de todos sus males a los demás, incapaz de sentir interés, cariño o empatía por los que le rodean, que solo ve lo negativo y que encuentra justificación para ser así en la distorsión o interpretación errónea que hace de la realidad, de su presente,  e incluso de sus recuerdos. Pero hay una llama interior en ella, una llama que despierta sin darse cuenta cuando la obligan a tomarse unos días de vacaciones porque su actitud ante la vida está a punto de poner en peligro también  su puesto de trabajo. Y esa llama la lleva a tomar las riendas de su vida ("...acepta, en sueños, los pequeños regalos que le da la vida, una conversación sin trascendencia, unos calamares a la romana con una cerveza antes de comer nada tonterías. En sueños, lo nota. Nota que esa es la vida que quiere,  no la que tiene").

Ambos personajes, Crina y Pepa,  muestran sus temores, sus errores, sus sueños rotos, sus esperanzas...mostrándose creíbles y dotados de humanidad (Amoraga nos habla al final de las mujeres de carne y hueso que le inspiraron para dar vida a ambas protagonistas). Ambos resultan cercanos y ambos son ejemplos de lucha y superación. Ambos hacen sentir al lector, conmueven, exasperan e incluso arrancan algunas sonrisas (especialmente Pepa).

Una novela, en definitiva, sobre segundas oportunidades, sobre ayudar y ayudarse a uno mismo, porque no se trata de lo que te pase, sino de tu actitud ante lo que te pase, de tu capacidad de levantarte tras la caída,  y ya lo decía también Víctor del Árbol: hay que subirse al tren de la vida, aunque esté en marcha. Porque, "para vivir, basta con querer vivir".
 

martes, 21 de noviembre de 2017

La canción de la llanura. Kent Haruf.



Kent Haruf es autor de seis novelas. Una de ellas es "Nosotros en la noche", que me encantó, por lo que tenía claro que repetiría con él. Aunque esa fue su última publicación, queda por leer todo lo anterior, y el libro que os traigo hoy fue su tercer título,  primero en la llamada "Trilogía de la llanura" (tranquilos, esta primera parte queda, a grandes rasgos, cerrada).

"La canción de la llanura" es una  novela coral que nos sitúa en el imaginario Holt, una pequeña comunidad en Colorado, donde conoceremos a Tom Guthrie, un profesor de instituto, casado con una mujer sumida en una profunda depresión y con dos hijos, Ike y Bobby. También conoceremos a Victoria Roubideaux, una adolescente expulsada de su casa por su madre; a Maggie Jones, compañera de trabajo de Guthrie, o a los hermanos McPheron. 

En cada capítulo vamos conociendo sus vidas, su sentir, y somos testigos de cómo sus caminos de van cruzando en esa pequeña comunidad rodeada de extensas llanuras. Haruf vuelve a conquistarme por  su estilo sencillo y directo, sus letras sin ornamentación alguna (por no haber, no hay ni guiones en los diálogos), trasladando esa misma sencillez a la historia en sí, a través de lo cotidiano, de las rutinas.

El día a día de la pequeña comunidad va calando en el lector, al igual que las personas que forman parte de ella, porque son creíbles y pasan por situaciones por las que podría pasar cualquiera, algunas muy duras (soledad, muerte, enfermedad, violencia...), pero Haruf  las muestra con tal naturalidad, que en ningún momento cae en dramatismos innecesarios, ni se recrea en el dolor. Y si la historia cala, también algunos de los personajes dejan huella. En mi caso, voy a echar especialmente de menos a los  hermanos McPheron: huraños, algo gruñones y entrañables (como iremos descubriendo poco a poco). Me han cautivado, como la novela en general, así que estoy deseando leer lo que queda por venir. 

En definitiva, un gran libro, una melodía literaria sencilla y sin adornos, como un canto llano ("plainsong", en referencia al título original de la novela, según descubrimos al comenzar la lectura). Leedlo, no os arrepentiréis.





martes, 14 de noviembre de 2017

Iqbal Masih. Lágrimas, sorpresas y coraje. Miguel Griot.

“Solo podemos ser felices si lo somos todos, 
solo seremos libres si todos los somos”


Hace ya bastante tiempo que las colaboraciones son excepcionales en el blog. Esta es un ejemplo. La propuesta llegó hace bastante tiempo, acepté, pese a saber que no era un libro para leer en cualquier momento y sabiendo que tardaría en hacerlo (como así lo avisé). Miguel Griot (Salamanca, 1976) ha colaborado en la web del diario El Mundo. Tiene varias publiaciones. Es voluntario de la Cruz Roja y esta es su primera novela.

Sabía quién era Iqbal, sabía de qué me iba a hablar este libro, y por eso no cualquier momento me parecía el adecuado. Iqbal Masih podría ser a priori un niño cualquiera, pero no lo fue. Nació en Pakistán, en el seno de una familia pobre, lo que les obliga a recurrir, siendo él muy pequeño, al régimen del "paishgee", una especie de préstamo, habitual allí, mediante el cual las familias obtienen un dinero a cambio del trabajo de sus hijos, y cuando hablamos de trabajo, hablamos de niños haciendo frente a jornadas de doce horas, sin descansos casi de ningún tipo y en unas condiciones atroces, como sucedió a nuestro protagonista, que fue "alquilado" a un taller de alfombras, sometido a tales exigencias que creció de forma anormal, desarrollando el cuerpo y la salud de un anciano cuando solo era un niño.

De una forma original y mediante capítulos breves, Miguel Griot nos ofrece una visión de las costumbres y la vida en el país, y nos presenta a Iqbal mediante los testimonios de todos aquellos que le conocieron: familia, amigos, empresarios... 

Desde el primer momentos sabes que Iqbal fue un niño muy especial. Pese a crecer en una sociedad en la que el "paishgee" y la esclavitud son habituales, pese a no tener formación alguna, no saber leer ni escribir, él sabe que es injusta su infancia, sabe que no hay derecho a que los niños vivan como viven, sabe que está mal, y quiere cambiar su destino y el de los demás. Por eso, cuando se cruza en su vida la campaña de una organización de defensa de los Derechos Humanos que lo libera, Iqbal no duda implicarse para hacer valer sus derechos y su dignidad, dedicando su vida a rescatar a otros niños, aprendiendo rápido a leer y a escribir, conviertiéndose en un símbolo de protesta contra la explotación, advirtiendo a occidente que no se compraran esas alfombras...consiguiendo, en definitiva,  que el mundo se fijara en los niños esclavos de Pakistán. 



Hay momentos en los que necesitas parar para asumir lo que estás leyendo, para gestionar el golpe a tu conciencia. Hay momentos muy emotivos, como el que describe el día caluroso en que Iqbal decide no ir a trabajar para darse un baño en un lago. Sabe las crueles consecuencias de ese acto, pero nada le impide bañarse, mirar al cielo, reírse y disfrutar del chapuzón. Y es que siempre fue un valiente.

Una biografia novelada muy interesante, dura y esperanzadora a la vez, que te acerca a este pequeño gran héroe, un icono y un referente en la lucha contra la explotación infantil. 
 

martes, 7 de noviembre de 2017

Decíamos ayer... Anna Karénina. Lev N. Tolstói.


Este verano saldé una deuda pendiente desde hace muchos años. Si ya de por sí estaba tardando en leer este libro, a ello se sumó que la edición que tengo es preciosa, pero muy pesada como para llevarla conmigo todos los días, de modo que aproveché las vacaciones.

Prácticamente todos conocemos la frase memorable con la que empieza la novela Anna Karénina ("Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo"). Ello nos sitúa en la casa de los Oblonski, donde Dolly acaba de tener conocimiento de la infidelidad de su marido con una antigua institutriz. Iremos conociendo las circunstancias del engaño y a la familia al completo. Dolly tiene una hermana pequeña, Kitty, deslumbrada por el joven conde Wronski, lo que le hace rechazar la petición de matrimonio de Levin, algo más mayor y amigo de la familia de toda la vida. A su vez, el marido de Dolly, Stepán, tiene una hermana, Anna Karénina, casada, que tampoco puede evitar caer rendida a los encantos de Wronski...A partir de aquí se desarrolla una historia (más bien varias) que va mucho más allá de lo que yo pueda contar aquí.

Poco puedo aportar yo que no se haya dicho ya sobre esta maravilla de la literatura universal. No soy muy partidaria de las etiquetas, por eso me parece que hablar de una historia de amor es simplificar demasiado (entre otras cosas, porque hay más de una historia de amor). Dicen que el propio autor tenía otro nombre pensado cuando se publicó en 1878, "Dos familias", título que confieso me habría parecido más adecuado (y otro mejor todavía habría sido "Konstantin Levin").

Anna Karénina es un análisis crítico y pormenorizado de la sociedad e ideología de la época, de la vida en la ciudad en contraste con la vida en el campo, de las clases, las apariencias y la doble moral. Pero más allá de ello, es una radiografía no solo de la mujer, también del amor en sus diversas etapas y manifestaciones (el amor modélico, el sosegado, el hastiado, el conformista con las convenciones sociales y el rebelde ante las mismas, el obsesivo y tóxico),  así como del alma humana en general. Hay fragmentos sublimes plasmando la tormenta interior Anna Karénina y el existencialismo de Levin, que llega a traspasar las páginas.

Si ya me había sorprendido Tolstói y sus dotes psicológicas en "La felicidad conyugal", aquí me ha fascinado. Me costó mucho despedirme de la historia y de los personajes al llegar a la última página, especialmente, como ya habréis adivinado,  de Levin. Al margen de las posibles pinceladas autobiográficas, me parece un personaje extraordinario. Es tan creíble, tan imperfecto y tan cargado de matices, que es imposible olvidarlo, al igual que la novela en sí. Imprescindible e inolvidable.

Aprovecho para decir que esta edición estaba agotada desde hace mucho y ahora vuelve a estar disponible en su sexta edición. Su traducción ha sido premiada en sendas ocasiones. Una joya.

martes, 31 de octubre de 2017

Lecturas inquietantes: recomendaciones.


Sin entrar en consideraciones sobre Halloween, las costumbres importadas, el Día de los Santos y demás, hoy os traigo una selección de mis lecturas (y relecturas) que suelo hacer en estas fechas (al pinchar en cada título se puede ver la reseña):



Nos encontramos ante un relato autodiegético, narrado en primera persona por el protagonista, un anciano que comparte con el lector un hecho acaecido en su juventud: el joven acaba de obtener los cordones de Caballero Cadete. Antes de entrar en el Regimiento del Rey como granadero, su madre quiere que reciba la correspondiente bendición en el pazo familiar de mano del Prior de Brandeso. Allí se disponde a hacer exámen de conciencia, acompañado de su madre y hermanas pequeñas, cuando tendrá lugar un escalofriante suceso... 



 
 Nuestra protagonista es Minia (nombre de una santa que fue asesinada y a la que Minia venera), una joven dulce, guapa y bondadosa que siendo niña se quedó huérfana. Sus tíos, los molineros Juan Ramón y Pepona, la adoptan. Sus padres adoptivos jamás la tratarán como a una hija, ni sus dos primos como una hermana, todo lo contrario: le encomiendan las tareas más duras del hogar y del negocio e incluso la maltratan. Los tíos de Minia reciben un aviso de desahucio por falta de pago, por lo que en breve deberán abandonar sus tierras. Es entonces cuando piensan en Minia como remedio de su precaria situación, aunque sea de una forma sangrienta...Por otro lado conocemos a  Don Custodio, boticario de la aldea, un hombre sobre el que circulan espeluznantes rumores sobre la forma en que obtiene sus recetas. ¿Qué papel juega él en todo esto? Pues hay que leer esta breve novela (o relato largo) para saberlo.




 En general, en las leyendas de Bécquer podemos encontrar alusiones a hechos  misteriosos o transmundanos, pero estos elementos destacan especialmente en algunas en concreto, como es el caso de "El monte de las ánimas". Esta breve leyenda soriana cuenta cómo el joven Alonso le narra a Beatriz (su prima) lo que ocurrió  en el referido monte en tiempos de los Templarios. Posteriormente, nuestro protagonista se ve obligado  a acudir al meritado lugar para intentar complacer a su prima durante la noche de difuntos.




Don Juan Tenorio es un drama romántico de José Zorrilla, escrito en 1844. Sin duda, este seductor de mujeres carente de toda moralidad es el personaje más célebre del teatro español. Todo comienza por una apuesta: Don Juan apuesta con otro joven para comprobar quién es capaz de causar más daño a su alrededor en el plazo de un año, saliendo airosos de ello. Esa apuesta da lugar a su vez a otra en la que Don Juan se compromete a enamorar a dos damas: la prometida de otro joven, para arrebatársela, y a una joven novicia, Doña Inés. Su alma se irá perdiendo más y más, pero el amor de Doña Inés lo ayudará a enfrentarse al infierno y a sus fantasmas...



 
Narrado en primera persona, nuestro protagonista acude a visitar a un viejo amigo, Roderick Usher, un peculiar y enfermizo artista que vive con su hermana, también enferma,  en una vieja mansión familiar y que le pide ayuda al encontrarse en un estado físico y mental delicado ante el misterioso ambiente que envuelve al caserón. Pronto, nuestro protagonista sentirá el influjo y las consecuencias de habitar en tan enigmático lugar. 




 Drácula cuenta la historia de Jonathan Harker, un joven procurador prometido con una chica llamada Mina Murray, que viaja a Transilvania para cerrar un negocio inmobiliario con un misterioso conde que acaba de comprar varias propiedades en Londres. Después de un peculiar viaje, Jonathan es recogido en el Paso de Borgo por un siniestro carruaje que le lleva a un castillo en ruinas. Todo allí es tenebroso y sombrío, y cuando Jonathan es consciente de ello puede que sea demasiado tarde...

¿Habéis leído alguno? Ya me contaréis.


viernes, 27 de octubre de 2017

#29 Pasen, lean, sientan y vean. Mujeres de papel.


"Al presentarnos al señor, este preguntó a mis hermanos: 'Pequeños, ¿qué queréis ser de mayores?' No recuerdo lo que contestarían, pero viendo que a mí no me preguntaba nada, teniendo toda la cabeza llena de sueños, me acerqué y le dije: 'Yo voy a ser capitán de barco'. 'Las niñas no son nada', me contestó mirándome. Por estas palabras le tomé un odio terrible a este señor. ¿Qué es eso de que las niñas no son nada?".

Comparte esta anécdota en sus "Memorias armadas" Concha Méndez, una de las figuras más atractivas del panorama vanguardista español de los años veinte y treinta. Ella es una de las muchas mujeres que han sido rescatadas del olvido en la exposición "Mujeres de papel: trazos de la Generación del 27", una muestra en mi ciudad que he querido compartir y traer aquí (ya adelanté algunas fotos en las redes). 


La finalidad de la misma ha sido destacar la influencia que estas mujeres tuvieron en la construcción de la sociedad y de la historia desde la cultura y el arte, dándoles la visibilidad que no tuvieron en su época en la literatura, música, teatro, periodismo y filosofía durante el primer tercio del siglo XX, no se ciñéndose únicamente a las sinsombrero. 


En ella me encontré también, por ejemplo, con la escritora, poeta y dramaturga Carmen Conde, la primera mujer que ingresó en la Real Academia Española en 1979 (silla K, sucesora de Miguel Mihura (lectores curiosos, podéis leer su discurso de aceptación, pinchad aquí), o con Ernestina de Champourcín, discípula de uno de los poetas más grandes que ha dado la Generación del 27, Juan Ramón Jiménez, y en cuya obra he tenido la oportunidad de sumergirme y conocer bonitos versos:

Eludir el camino
que todos conocemos.
Seguir hacia adelante
ruta de los que intentan
lo que nunca pensaron
y se sienten felices
porque hay algo distinto,
porque se desvanece
de pronto lo que sobra
y no existe el vacío
si queremos colmarlo.


Esta exposición ha sido como un viaje en el tiempo. Me he trasladado a la residencia de señoritas de la época, he estado en su biblioteca, me he perdido entre sus documentos y objetos personales, entre sus publicaciones, sus fotos, sus inquietudes culturales. Me ha encantado reencontrar a unas y descubrir a otras (además de las ya mencionadas, estaban presentes grandes como María Teresa de León, Rosa Chacel, Clara Campoamor,  la pintora Maruja Mallo, y un largo etcétera). 


Por supuesto, me reencontré también con la filósofa y premiada escritora malagueña María Zambrano, considerada la ideóloga de la Generación del 27 (la primera foto es de su máquina de escribir, sus gafas y su matrícula en la Universidad). El reconocimiento a su obra ha sido lento, incluso tardío (como el de las demás) pero, como suele decirse,  más vale tarde que nunca. Y no me extiendo más, que nunca acabaría, porque lo cierto es que cada una de ellas merece una entrada propia en el blog.

En definitiva, una exposición de lo más completa, interesante e inspiradora sobre unas mujeres en cuya obra merece la pena adentrarse.

"Claro que hay que romper las barreras, 
pero ¿con qué ariete?" Rosa Chacel.


martes, 24 de octubre de 2017

H Negra. VV. AA.

"La justicia elige extraños disfraces."



Este libro fue un autorregalo de cumpleaños. Llegaba a las librerías a la vez que comenzaba una nueva edición de Granada Noir, acompañado de una exposición donde se muestran las ilustraciones que lo acompañan. En mi ciudad, sin embargo, me costó un poco dar con él.

En "H negra", Fernando Marías (cuya edición y prólogo corren a su cargo), reflexiona sobre la mujer en literatura y cine  negro clásico. Advierte que las mujeres, salvo alguna excepción, parecen limitadas a tener un papel de mujer fatal o novia redentora y, aunque el género ha evolucionado y poco a poco se va equilibrando la balanza, queda mucho por hacer.

En este volumen encontraremos veintidós relatos breves de autoras (aunque también tienen cabida periodistas, cineastas, dramaturgas y poetas actuales) a las que se les propuso escribir historias de género negro protagonizadas por mujeres, con una limitación: no podían pertenecer a las fuerzas de seguridad o a los mecanismos de la justicia. Solo hay una excepción a esta petición, y se encuentra en el primer relato, protagonizado por una investigadora.

Siempre defenderé los relatos, siempre resaltaré la capacidad de contar una historia, dar vida y crear un pequeño mundo en el que el lector se puede sumergir, la capacidad que tienen muchos de emocionar y hacer sentir con pocas palabras, además de permitir la aproximación a autores como paso previo (o posterior, según los casos) a leer sus novelas. En esta ocasión tendremos la oportunidad de leer a Nieves Abarca, Rosa Ribas, Empar Fernández, Espido Freire, Susana Hernández y Marta Robles, entre otras. Además, cada relato va acompañado de una ilustración a color que hace que la edición resultante sea digna de tener en nuestras estanterías (compartí algunas fotos en mi cuenta de Instagram). Así, encontraremos en el interior de la compilación el trabajo de ilustradores como Fernando Vicente, Sara Morante, Elena Odriozola, Javier Olivares...

Estamos ante un libro que he disfrutado de principio a fin y, aunque parezca ya muy trillado lo de que es difícil hablar de un conjunto de relatos, debo decir que sí que lo es. Hay de todo, unos me han gustado más que otros. Destacaría el "Brindis" de Rosa Ribas, sobre una investigadora que invita a llamar profesionalidad lo que otros llaman intuición femenina. La motorista de Clara Peñalver en su "Historia de una muerte",  me impactó. He disfrutado también con "El plan perfecto" de Nieves Abarca que, impregnado de perversiones y juegos sexuales, no acaba según lo esperado. Me encantó (por su inesperado giro) "Hombres poco corrientes", de Susana Hernández. Con "La última Victoria" de Berta González Harbour me llegué a emocionar y "Marcela", de Mabel Lozano me hizo reflexionar, por la prostitución y la trata de blancas en la que tan implicada está la cineasta.

Sé que muchos al leer esta entrada dirán "no me gustan los relatos". Una lástima, porque el título que hoy os traigo es de calidad y merece realmente la pena.

lunes, 16 de octubre de 2017

Celeste 65. José C. Vales.



Llegó Celeste 65, y había que leerla. Esta vez no he dejado pasar el "boom". Tras "El pensionado de Neuwelke" y "Cabaret Biarritz" (ganadora del Premio Nadal en 2015), tan distintas entre sí, tenía curiosidad por saber el sendero por el que continuaría el escritor zamorano  José C. Vales. Basta abrir el libro ("Los pecados estivales 2") para averiguarlo e intuir que se avecinaban horas de diversión, como así ha sido.

Nos encontramos a mediados de los sesenta. Conocemos a Linton Blint, un hombre amargado al que ya siendo pequeño le dejaron claro que nunca llegaría a ser nadie. Su debilidad mental, su falta de carácter e inoperancia social hacen de él un auténtico incompetente. Por eso decide hacerse entomólogo, pues parece que los insectos son seres ajustados a su personalidad. Su psiquiatra, la doctora Val,  de labios freudianos y rodillas francesas, lo achaca todo a un terrible suceso de la infancia del que fue testigo. Tampoco supone consuelo alguno para nuestro protagonista la convivencia con su esposa Laurine y la tía Mildred, que huele a muerto y parece descomponerse en vida. A todo ello se suma el despido de Linton ante el grave acciedente que tiene lugar en el St Christopher College. 

Dadas todas estas circunstancias (y alguna más), Linton se ve obligado  a huir de Inglaterra. Se convierte en Nigel y viaja a Niza, donde en pleno verano se encontrará con lo mejor de lo mejor de la sociedad de la época. Allí conocerá a Celeste Levv, sobrina de un famoso anticuario judío que va a Niza para adquirir varios objetos en una subasta. Celeste es alegre, inteligente, muy vitalista, y  acompañará a Nigel en sus andanzas por Niza.

Nuevamente he disfrutado con esta hilarante novela. Raro es el capítulo que no te arranca una sonrisa ya en su primer párrafo (eso si no lo hace antes el nombre del capítulo en sí), y si tenemos en cuenta que los capítulos son muchos, muy breves, y que se suceden casi sin darte cuenta...la diversión está asegurada en todas sus páginas. Ha sido un placer asistir de nuevo a esta ejercicio de ingenio, de humor inteligente, ironía y sátira característicos del escritor,  donde todos reciben: escritores (poetas incluidos), lectores, el panorama cultural,  la sociedad en general...

Una vez más el desenlace de la novela queda en segundo plano, porque es la estancia en Niza, en ese inolvidable Hotel Negresco, donde disfrutaremos viendo a Nigel salir poco a poco de su aletargamiento social ante la presencia, por ejemplo, de Grace de Mónaco, y es que Celeste 65 está llena de guiños y referencias cinéfilas (¡My fair lady!), musicales y literarias (incluso a sus trabajos anteriores).

En definitiva, lo último de José C. Vales me ha gustado más que lo anterior (pero no más que El pensionado,  que soy una sentimental). Una novela divertida, original y con banda sonora propia. Muy recomendable.



viernes, 13 de octubre de 2017

#28 Pasen, lean, sientan y vean: ¿Eres humano?.



Hace una semana llegaba a las pantallas Blade Runer 2049. Sucede que, como en otros ejemplos del género, esta película nace bajo la alargada sombra de su predecesora, Blade Runner, la adaptación del clásico de Philip K. Dick. Y bueno, aunque no tiene el efecto sorpresa ni el impacto de la primera, Blade Runner 2049 me ha parecido de una belleza visual apabullante y, con matices, todo un regalo para los sentidos. Sin embargo, la generalidad tiende a ser feroz con ella. ¿Os suena? Parece que la historia se repite...

A colación de este estreno surge un tema recurrente en la ciencia ficción: el límite entre lo artificial y lo natural, cuando los replicantes se preguntan por el sentido de su existencia, se descubren teniendo sentimientos, capaces de disfrutar viendo caer la nieve o sintiendo la lluvia en la piel. Se muestran más humanos que los individuos. La creación acaba superando al creador,  que, a su vez,  se muestra como sonámbulo deshumanizado al borde de un precipicio vital y apocalíptico. Y entonces surge la pregunta: ¿qué nos hace humanos?

Para saberlo, en la película original se recurre a un test de referencia, el test de empatía llamado Voight-Kampff. Se dice que para el referido test,  Philip K. Dick se inspiró para su novela en el creado por Alan Turing, el conocido test de Turing, la prueba de fuego de la inteligencia artificial, el que dilucida si un ordenador puede pensar, si estás interactuando con un ser humano o con una máquina.

Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre ambos. El de Dick se basa en la empatía, y el de Turing en la inteligencia, por lo que parece más probable que el autor siguiera la estela del experimento de asociación de palabras del psiquiatra Carl Gustav Jung (ese en que a la persona se le dicen una serie de palabras-estímulo a las cuales debe responder con la primera asociación que venga a su mente).


Alberto Ibort, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, me hizo reflexionar sobre todo esto recientemente, al preguntarse en un artículo si era posible medir la "humanidad" de determinados entes, ya que viceversa sí ocurre. Sí, amigos,  algunas máquinas miden nuestra condición de humanos en gestos habituales como, por ejemplo, introducir en una web un código CAPTCHPA (Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart). Da que pensar...

Y tú... ¿Te habías parado a pensar en ese gesto cotidiano? ¿Piensas que llegará el día donde la realidad supere la ficción? ¿Crees que el vecino de arriba y el panadero son replicantes? ¿Eres humano? ¿Sueñas con mascotas eléctricas?  Os dejo este temita de fondo para reflexionar. Feliz Viernes. 

martes, 10 de octubre de 2017

Decíamos ayer... De Profundis. Oscar Wilde.

"También tengo que aprender a ser feliz. Antes sabía serlo o creía saberlo por instinto. En mi corazón reinaba siempre la primavera, la alegría de vivir era pareja de mi temperamento. Como se llena una copa de vino hasta los bordes, colmé yo  mi vida de placeres. Ahora me acerco a la vida con una visión completamente nueva, y a menudo me será muy difícil concebir tan solo la felicidad."




Oscar Wilde (1854-1900) se encontraba en los más alto allá por 1895. Casado con Constance Lloyd, con dos hijos, social y literariamente muy bien posicionado, parecía que había alcanzado el techo de la felicidad, pero no fue así. En 1891 conoció al hijo del Marqués de Queensberry, con quien trabó una amistad demasiado íntima. Posteriormente, el Marqués le tachó de sodomita, y abrió un proceso contra Wilde, lo que llevaría a este a ingresar en la prisión de Reading durante dos largos años.

Es allí donde el autor  escribe a Bosie (Lord Alfred Douglas),  haciendo balance de su vida y de lo sucedido, y es en ese momento cuando el lector se convierte en testigo de su personal y dantesco descenso a los infiernos. Nace así "De Profundis", obra póstuma denominada inicialmente "Epistola in Carcere et Vinculis".

Despojado de su familia, de su nombre, de su posición y de su éxito, el escritor reflexiona sobre su obsesión por Bosie, una obsesión que le llevó a olvidarse de su incondicional mujer e hijos. Wilde se muestra vulnerable y sensible ante el conquistador, caprichoso y embaucador lord. El lector se siente impotente presenciando cómo tropieza con la misma piedra una y otra vez, cómo perdona todo oprobio, engaño y abuso en tan lamentable relación. Wilde es ninguneado, abandonado ante la enfermedad, es víctima del brutal maltrato psicológico al que es sometido; fue víctima permanente de la ambición y del egoísmo del deletéreo amante Bosie, un joven inmaduro cegado por el odio que no solo abandonó a Wilde en los malos momentos, sino que siguió aprovechándose de él al hacer públicas las cartas que aquel le escribía. Pese a ello, el autor tan solo invita a la reflexión, sin odio alguno entre sus letras.

De profundis es el balance de una vida, el arrepentimiento de los errores cometidos, la necesidad de expiación y de empezar de nuevo, de ser feliz y sobreponerse a los acontecimientos, y es que en esa soledad entre cuatro paredes Wilde ve destellos de luz, de esperanza. Se adentra en la espiritualidad y descubre la figura de un Cristo humano a través de su propia experiencia, sobre lo que reflexionará en profundidad.

El escritor comienza a pensar que tanto sufrimiento le ayudará a reconstruir  su vida y encontrar la paz en un nuevo camino presidido por la humildad, despojado de todo materialismo. Ve nuevas posibilidades en el arte y en la vida en general, tiene nuevos propósitos, propósitos que, lamentablemente, no llevó a cabo cuando, arruinado al salir de la cárcel, intentó llevar una nueva vida con un nuevo nombre en París... pero no pudo ser. Murió el 30 de noviembre de 1900 a causa (al parecer) de una meningitis.

Un libro conmovedor cargado de reflexiones donde el lector se adentra en el alma torturada del escritor, donde no quedarás indemne tras la lectura, donde llegas a sentirte como un intruso por la intimidad revelada. Estamos ante una lectura inolvidable; en mi caso,  fruto de una conversación casual con mi socia en la que acordamos leerlo y comentarlo juntas (hasta ahora solo había leído fragmentos). Imprescindible (a ser posible, con una traducción decente).

"Ya he dicho que tras el dolor siempre está el dolor, pero es mejor decir que tras el dolor siempre hay un alma,  y burlarse de un alma torturada es una cosa horrible. La vida de quién tal hace no puede ser hermosa."



martes, 3 de octubre de 2017

El cielo es azul, la tierra blanca. Hiromi Kawakami.



Hiromi Kawakami  (Tokio, 1958) estudió Ciencias naturales  y fue profesora de Biología, hasta que publicó su primera novela. Sus trabajos han recibido numerosos premios literarios. Este es el primer libro suyo que leo.
Tsukiko tiene 38 años. Es una mujer solitaria e independiente. Frecuenta una taberna al salir del trabajo, donde come siempre algo antes de volver a casa. Ella es quien nos cuenta que un día se encuentra allí a su profesor de japonés del instituto, actualmente bien entrado en la tercera edad. Él la reconoce, pero ella casi no lo hace, pues no le entusiasmaban sus clases ni guardaba ningún recuerdo significativo de él. A partir de ese día, comenzarán a coincidir con frecuencia, compartirán su soledad y nacerá entre ellos una relación muy especial.

Tsukiko nunca llama al profesor por su nombre (Harutsuna), le llama "maestro". Entre ellos surge una especie de pacto tácito: no intercambian los teléfonos, no quedan ningún día ni a ninguna hora en concreto, pero se buscan cuando acuden a la taberna. Allí comen, beben, hablan de todo y de nada. Cuando Tsukiko acude a la taberna y no se encuentra con él, lo echa de menos. Nuestra protagonista va notando cómo el maestro empieza a estar presente en su cabeza y en su corazón, pese a la diferencia de edad (unos treinta años) y lo serio, distante y chapado a la antigua  que es. Sin embargo, él parece, a priori,  no vivir la relación que tienen del mismo modo que ella...

Compré este libro hace unos seis años, cuando estaba editado por Acantilado (ahora por Alfaguara), pero no ha sido hasta hace relativamente cuando lo he leído. Estamos ante una novela que no puedo recomendar a todo el mundo. De hecho, a día de hoy todavía ando procesándola,  pues hay momentos en los que la decepción me ha podido, los diálogos no me parecían creíbles y la historia casi no avanzaba, por no hablar de que la gastronomía japonesa, que no solo no me gusta, sino que me da grima, y aquí está muy , pero que muy presente. No obstante, hay otros momentos en los que algunos acontecimientos y el estilo poético de la narración me han conmovido (especialmente la parte final).

Es una novela pausada y, en cierto modo, algo contenida, que cuenta más entre líneas, va más allá de las palabras. No hay romanticismo ni azúcar, sino gestos imperceptibles, cotidianos,  soledad y sabores compartidos. Nada es idílico, tampoco los personajes, que se muestran muy naturales e imperfectos, alejados de estereotipos, como la historia en sí (algo que me ha encantado, por cierto).  Tsukiko es inconformista, poco femenina en su estilismo, llena de manías y rarezas.  El maestro anda encorvado, nunca se separa de su maletín, las arrugas ya protagonizan casi todo su cuerpo. Es un hombre tradicional, algo seco y arisco.

La literatura japonesa no está muy presente en mis lecturas, y eso ha podido influir en que no haya sabido llegar al tesoro que encierra esta historia. El cielo es azul, la tierra blanca tiene una adaptación manga y otra cinemátográfica y, hablando de cine, me ha resultado inevitable pensar en la película "Lost in translation", curiosamente una de mis favoritas, y digo curiosamente, porque ni de lejos me han gustado por igual pese a las similitudes.

Llegados a este punto, solo puedo repetir lo dicho unas líneas más arriba. No puedo recomendarla. Tampoco no hacerlo. La decisión es vuestra.

martes, 26 de septiembre de 2017

Prosas reunidas. Wistawa Szymborska.

"Soy una persona anticuada  que cree que leer libros 
es el pasatiempo más hermoso que la humanidad ha creado."



Confieso que, hasta que no le dieron el Nobel, no supe quién era Wislawa Szymborska (1923-2012). Destacó especialmente como poeta y fue a través de la poesía como me ganó como lectora, pero también es autora de numerosos ensayos. La editorial Malpaso ha editado en un volumen sus textos en prosa, y decidí que no había mejor forma de seguir adentrándome en sus letras. 

Prosas reunidas acoge las reseñas, sus "lecturas no obligatorias" que la autora fue publicando en distintos medios durante décadas. Los textos abarcan diversidad de temas: literatura, cine, antropología, historia...Difícil resumirlos o hablar de todos ellos aquí, difícil abarcar esa pluralidad que obedece a su "placer de acumular saberes innecesarios", pero sí que me gustaría destacar los que más me han gustado, como es el caso del artículo sobre Hans Christian Andersen y la importancia de asustar en la literatura infantil, o sobre el Cid y la exageración de la enemistad con los moros. 

Szymborska también habla de forma de cuestiones curiosas, como el calendario como libro, como el mayor best seller (un articulo muy ocurrente este),  la moda del "DIY" (Do It Yourself) que ya existía entonces, la naturaleza de los sueños, o de personalidades como Ella Fitzgerald, Thomas Mann, Alfred Hitchcock o Donald Spoto.

Es un libro que he tenido en la mesilla de noche durante meses, porque iba intercalando su lectura con otras. Iba leyendo sus artículos, breves en su mayor parte, y en muchos casos ampliaba información al tratarse de temas o títulos que desconocía. Me quedo sin duda con la ironía, la sencillez y a la vez profundidad con la que se adentra en las diferentes reflexiones. Se trata, en definitiva (y aquí la faja del libro sí se ajusta a la realidad) de un tributo al placer de la lectura muy recomendable.

martes, 19 de septiembre de 2017

4 3 2 1. Paul Auster.

"Uno recibe un beso, otro un puñetazo, o si no alguien asiste al entierro de su madre a las 11 de la mañana del 10 de junio de 1857 y en el mismo momento, en la misma manzana de la misma ciudad, una mujer coge en brazos por primera vez a su hijo recién nacido. El dolor de una persona acaeciendo al mismo tiempo que la alegría de otra,  y a menos de ser Dios, que debía estar en todas partes y ver lo que pasaba en todo momento, nadie podía saber que esos acontecimientos estaban ocurriendo a la vez y mucho menos el hijo de luto y la madre feliz. ¿Era por eso por lo que el hombre había inventado a Dios?"



4. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. Sin embargo, cuatro meses después de la noticia, no se resistió al impulso infantil de querer demostrar que podía montar perfectamente en la bici de su hijo de 11 años. María no llegó a ver la luz de este mundo.


3. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. María creció y se dejó deslumbrar por la magia de los libros. Pasaba las horas en su cuarto sumergida en miles de historias. Un domingo, a la hora de comer, su padre la llamó a la mesa, pero estaba tan concentrada en la lectura que no escuchó. Como castigo a la supuesta desobediencia, su padre tiró todos sus libros. Aquel trágico incidente tuvo consecuencias para María, que desarrolló un persistente, anormal e injustificado miedo a los libros. No volvió a acercarse a ninguno.

2. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. María creció entre libros, una pasión que fue en aumento conforme iba cumpliendo años. En la treintena descubrió a un escritor llamado Paul Auster. Sus libros despertaron su curiosidad, así que seleccionó dos títulos para conocer su obra: "Viajes por el Scriptorium" y "Mr Vértigo". No volvió a leer nada más de él.

1. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. María creció entre libros, una pasión que fue en aumento conforme iba cumpliendo años. En la treintena descubrió a un escritor llamado Paul Auster, un par de sus títulos fueron más que suficientes para caer presa de sus letras y seguir leyendo sus novelas.

En 2017, publicó "4321", una novela sobre los cuatro posibles destinos de su protagonista: Archie Ferguson. Cuatro opciones, cuatro vidas, entre las cuales solo una tiene verdaderamente lugar (como irá descubriendo el lector). Sin trucos. Sin trampas para el lector (Auster no necesita recurrir a ellas). Un recorrido con un broche final perfecto en el que, tras un episodio común  para todos los destinos posibles, acompañaremos a Ferguson durante los primeros veinte años de su vida (más o menos), con la historia de la Norteamérica del S. XX como telón de fondo.

Con pinceladas de humor inesperadas para María y, sin incurrir en lo repetitivo que cabría esperar  en un ejercicio literario tan arriesgado, seguimos a Archie en sus diferentes recorridos vitales que se van desarrollando de forma diferente (aunque con similitudes) según las decisiones que va tomando tanto él como los miembros de su familia.

4321 es una novela salpicada de música, literatura (maravilloso el momento en que el protagonista descubre "Crimen y Castigo" o "La Odisea") y amor por las letras. Una novela impregnada de la propia esencia de su creador,  reflexiva,  con la eterna pregunta flotando entre sus páginas: "¿Y si....?", un tema presente en la literatura y en el cine, que no lo ha descubierto Auster, no, pero sobre el que nadie más escribe como lo hace él.

A María le costó mucho despedirse de Ferguson. Cerró una puerta, pero abrirá otras a lo largo del invierno de su vida...


FIN


martes, 12 de septiembre de 2017

Lobo negro. Nick Jans.


 Bajo el lema de Thoreau, "todo lo bueno es libre y salvaje", la editorial Errata Naturae presenta la colección "Libros Salvajes", compuesta por títulos que hablan sobre la naturaleza y lo indómito, sobre ecología y conciencia social, mostrando que otras formas de vida son posibles en este planeta que todos compartimos. Dada mi fascinación por los lobos, devoré  este libro en poco más de un día. Como se puede deducir de esto y de la portada, estamos ante un libro que requiere cierto interés por los animales salvajes en general y por el lobo en particular. Hecha esta advertencia, os adelanto que me ha encantado.

Nick Jans siempre se sintió atraído por el lado más extremo de la naturaleza. Siendo joven creyó que ser cazador era la única opción para estar en contacto y ganarse la vida en ese ambiente, pero la primera vez que cazó un lobo, su conciencia se tiñó de una sensación permanente de recriminación, por lo que cada vez se fue limitando más a observar, hasta que abandonó la actividad definitivamente. 

Ya adulto, el aventurero, fotógrafo y escritor se mudó con su mujer a un barrio en las afueras de Juneau, capital de Alaska; un paisaje definido por lobos, osos y demás variedad de fauna salvaje. Después de realizar numerosos avistamientos de lobos, un lobo negro apareció a las puertas de su nueva casa, algo nada habitual, incluso en Alaska. Nick se dio cuenta de que no buscaba ni aceptaba comida, solo quería jugar y disfrutar de la compañía de los perros y humanos del lugar.


Es a partir de aquí cuando Nick comparte con el lector, en una especie de diario, su experiencia y la reacción de los habitantes del pueblo, puesto que la aparición de Romeo (con ese nombre bautizaron al lobo) no fue un episodio aislado, con los problemas que ello implicada a nivel institucional, de los habitantes y del propio lobo, que había encontrado en el lugar numerosos senderos trazados por el hombre que facilitaban su supervivencia con el mínimo esfuerzo.

 La ambientación en un lugar tan idílico, las fotografías que complementan la historia y seguir la trayectoria de este peculiar animal son las principales razones por las que he disfrutado mucho de este libro. Normalmente, un lobo pertenece a una manada, pero hay casos de "lobos solitarios" y el de Romeo es uno de ellos. Sin embargo, el franquear a diario la frontera entre la civilización y lo salvaje, jugándose la vida, para estar cerca de animales domésticos y humanos lo convierte en algo inaudito y digno de estudio por parte de biólogos y etólogos, como así fue. Y bueno, para ser testigos y entender mejor lo que sucedió, pues hay que leer el libro. Cuando me quise dar cuenta, Romeo ya se había hecho un hueco en mi corazón. Un "libro salvaje" muy recomendable.


viernes, 8 de septiembre de 2017

Epístola del viernes (11) : Paul Auster.





Estimado, querido y admirado Sr Auster:


Ya le dediqué unas palabras en 2013. Hacía tiempo que no escribía una de estas epístolas (no públicamente), y bueno, no había mejor ocasión para repetir. Siete años bien lo merecen (siete años sin contar su diario y su informe, claro). 

Por fin llegó "4321", y no solo nos ha deleitado usted con un novelón sobre el que me costará mucho hablar aquí cuando toque, sino que nos ha regalado múltiples apariciones y entrevistas, con numerosas reflexiones a sumar a las que muchos de sus lectores atesoramos desde hace tiempo. Bendito aquel desayuno de una mañana cualquiera que le inspiró. 

El tiempo invertido en su última novela le ha llevado a sufrir casi un colapso al terminarla. Tuvo usted que agarrarse a la pared para no caer. Pues imagínese yo al saber que ya estaba en camino, cómo ha sido la espera hasta tenerla en mis manos. Leerla en septiembre (una tradición que usted me ha permitido cumplir de forma muy especial este año), y leerla en el silencio de algunas madrugadas... ¿Sabe? Tengo la costumbre de dejar de leer, al menos, treinta minutos antes de empezar mi jornada laboral. ¿Por qué? Porque hace unos años acabé una de sus novelas diez minutos antes de entrar a trabajar. No pude contener las lágrimas y me fue imposible concentrarme, me costó la misma vida salirme de la historia y volver al mundo real. Desde entonces tomo esa "precaución".

 Es uno de los contadísimos escritores (no más de tres) que tiene ese efecto en mí: hacer que,  al parar de leer, necesite unos segundos para volver a la vida y recordar dónde estoy. Son solo unos segundos, puede que menos, pero es una sensación indescriptible y mágica.

Vuelvo a caer presa de su forma de concebir la vida, su sensibilidad, el reparar en esos detalles en los que no todo el mundo repara. Se emociona al pensar que comenzó a escribir este último título a la misma edad en la que falleció su padre, y vuelve a plasmar, en cierto modo, sus propias experiencias en sus obras. "Igual no soy un novelista, igual soy un contador de historias", decía usted el martes pasado. Aplaudo su modestia, pero usted no es un novelista. Es EL NOVELISTA.

Insiste nuevamente en lo inesperado, en lo mágico o desgarrador que puede ser el destino, según el camino que escojamos. Siempre nos invita a reflexionar al respecto, es lo que denomina "mecánica de la realidad", esa en torno a la cual va escribiendo párrafo a párrafo  (su unidad de composición), en sus cuadernos cuadriculados franceses. 

Como dijo en alguna ocasión, es consciente de que hay gente que detesta eso que hace, y lo acepta. Muchos le critican por ser más de lo mismo en cada novela, otros justo por lo contrario, por alejarse de lo habitual. Nunca llueve a gusto de todos, y menos cuando se tiene la trayectoria que usted tiene. Me pregunto cuántos besos de Judas habrá recibido en este mundillo a lo largo de los años. No obstante, en eso consiste también la magia de la literatura, para gustos...

Ahora que está de promoción, he llegado a leer hasta observaciones peyorativas sobre su físico, qué artístico criterio, ¿verdad? tan interesante como la evolución de los deuteróstomos;  pero bueno, en la viña tiene que haber de todo (aunque,  sin acritud, le digo que si a estos grandes pensadores les cae el rayo ese que tanto le impactó a los catorce años, tampoco pasa nada, oiga).

Dijo usted esta semana que "No hay nada más emocionante que estar bajo el hechizo de la habilidad de un escritor para contar una historia". Yo me despido dándole las gracias por su hechizo y por su aportación a la literatura. Aquí estaré siempre que tenga algo que contar. Mientras tanto, me conformaré leyendo a los demás...




lunes, 4 de septiembre de 2017

Cabaret Biarritz. José C. Vales.


Compré Cabaret Biarritz en cuanto salió a la venta. Con la intención de esperar a que pasara el "boom", lo dejé aparcado...hasta que hace poco, al saber del nuevo título que se avecina de José C. Vales (mañana ya en las librerías) caí en que no lo había leído todavía. Imperdonable, lo sé, pero no es  nada que no haya podido solucionar en un par de días.

 Georges Miet, un hombre "artrítico, cojo y casi ciego", redactor al servicio de una editorial francesa, recibe el encargo de escribir  acerca de los trágicos hechos que habían conmocionado quince años antes la vibrante Biarritz de los años 20, durante la temporada estival. Tras una terrible galerna, el cadáver de una joven de la localidad aparece sujeto a una argolla en el muelle (colgada boca abajo, desnuda). Se trata de una aprendiza de librería de dieciséis años: Aitzane Palefroi.

Para escribir la historia, Miet entrevista a una treintena de personas de distintos estratos sociales que de manera más o menos directa estuvieron relacionadas o presentes en la época en la que tuvo lugar el hallazgo, destacando el fotógrafo Galet y el periodista Vilko,  que desvelaron elementos que la investigación oficial había pasado por alto.

A partir de aquí acompañamos a Miet en las entrevistas y conoceremos a un amplio abanico de personajes de lo más extravagantes y variopintos: un sepulturero, un joyero, el juez y su hija metida a monja etc.. Es aquí donde Vales hace un despliegue magistral de ironía, ofreciendo una caricatura social divertida, burlesca, crítica (no solo a la sociedad, también el mundillo literario y periodístico recibe lo suyo), hasta tal punto que la investigación sobre la aparición del cadáver queda en un segundo plano, porque el lector se pierde entre las páginas disfrutando de las entrevistas a los testigos, entrevistas que se presentan como traducidas del francés con las correspondientes notas del traductor, que aportan más ingenio, si cabe, a la lectura. Siempre mostraré mi profunda admiración por quien da vida a tantos personajes y lo hace dándoles voz propia, diferenciándolos claramente  entre sí, y este es un claro ejemplo de ello.

Confieso que no puedo ser objetiva con este libro. Sigo a Jose C. Vales desde hace años, desde que me cautivó con "El pensionado de Neuwelke". Lo sigo en las redes desde entonces. Su estilo, su especial sentido del humor... Iba leyendo e iba reconociendo esos rasgos en el libro.  Seguramente por eso, miro lo que llevo escrito en esta entrada y tengo la sensación de quedarme corta, de no estar a la altura y expresarme como lo merece la novela. Estamos ante un ejercicio de originalidad, inteligencia y humor muy recomendable.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Vacaciones de verano.




Pues eso, que por aquí también me tomo un respiro y echo el cierre temporal hasta septiembre. Hasta entonces, disfrutad del verano. Nos leemos a la vuelta. ¡Gracias por estar!

lunes, 7 de agosto de 2017

Más allá del invierno. Isabel Allende.

"En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible". Albert Camus.


He leído varios libros de Isabel Allende. Si la memoria no me falla, este es el sexto. No son pocos, aunque si los comparo con todos los que tiene, sí que puede resultar insuficiente. "Más allá del invierno" ha supuesto mi reencuentro de ella tras unos años sin leer sus novelas.

En esta ocasión, nos situamos en Nueva York, azotada por una brutal tormenta de nieve que paraliza prácticamente la vida de sus habitantes. En estas circunstancias conoceremos a los tres personajes que protagonizan la historia: Lucía, una profesora universitaria de origen chileno. A Richard, americano, también profesor universitario, jefe, vecino y casero de Lucía, ya que ella se aloja en un pequeño apartamento-sótano de su propiedad, y Evelyn, una joven guatemalteca sin papeles.

Lucía es una mujer mayor alegre y optimista que se siente atraída por Richard, que parece no corresponderle. Al contrario que ella, él es arisco, huraño, inseguro, solitario y algo hipocondríaco. En medio del temporal de nieve, Richard se ve obligado a llevar al veterinario a uno de sus gatos. A la vuelta, su coche chocará con el de Evelyn, una chica que casi no le habla y no reacciona ante el incidente. Richard le da una tarjeta de visita. Ese choque cambiará la vida de los tres protagonistas...

Estamos ante una novela de personajes. En los capítulos se van intercalando el presente, el cómo se cruzan estos tres destinos, con el pasado de cada uno. Así, conoceremos los entresijos del golpe de estado en Chile, la emigración en América y el negocio que se esconde tras ella, los narcos y pandilleros de Guatemala, etc.

Reconozco que al principio me costó entrar en la historia. No terminaba de conectar con los personajes, y el ritmo me parecía lento, seguramente debido a que la trama del presente se veía constantemente interrumpida con la alternancia del pasado de los personajes, un pasado muy extenso y minucioso, algo que a su vez (y aquí está lo bueno) me ha ayudado finalmente a entender a los protagonistas y conectar con ellos.

Sin ser la novela de Allende que más me ha gustado, he disfrutado mucho más de lo esperado, he reído y he llorado con su lectura. Su mensaje,  tan acertado y con origen en la frase de Camus arriba citada, coincide con el invierno particular en que se encontraba la autora al enfrentarse a esta novela.

Me he encontrado con un invierno meteorológico, pero símbolo y metáfora también del invierno vital por el que han pasado los protagonistas, que, cuando parace todo perdido, no se dan por vencidos y finalmente optan por buscar la calidez y la luz del destino, porque, aunque no se puedan cambiar las cosas, aunque no se pueda cambiar el duro pasado, sí se puede cambiar la perspectiva con la que lo vemos, o la forma en la que gestionamos las huellas que nos ha dejado. Y es que, en nuestro invierno personal y en las imperfecciones de la  vida, podemos encontrar la calidez y la luz de un verano emergente que espera en nuestro interior. Y esa es una lección vital que repasaremos y afianzaremos con este libro