martes, 15 de abril de 2014

Una madre, de Alejandro Palomas.


Pertenezco a ese grupo de personas que sigue a Alejandro Palomas en las redes sociales, especialmente en Facebook. Hace tiempo que nos dejó asomar a parte de su vida y compartir su día a día: sus inquietudes, sus indignaciones, sus anécdotas, todas esas pequeñas cosas que conforman la vida. A veces me muestro participativa en sus intervenciones. Otras, me escudo tras el anonimato de las masas, pero casi siempre estoy ahí. Por eso este libro es tan especial para mí (y para muchos más), porque he sido testigo de cómo nació la idea de que eso que compartía con sus seguidores se convirtiera en algo más, porque recuerdo aquel 18 de octubre de 2.013:


Cuando vas conociendo a Alejandro Palomas, descubres que es capaz de hacer literatura de cualquier cosa. Es capaz de emocionarte contándote una llamada de su editora, de inquietarte con una visita de Rulfo (su perro) al veterinario, de hacerte reír como si no hubiera un mañana con las proposiciones sentimentales que le llegan por la red, y de conmoverte con las cosas de su madre, la inspiradora de este título que os traigo. 

 Amalia es una mujer de 65 años que logra reunir, por fin, a su familia al completo en Nochevieja. Está intranquila, nerviosa, ilusionada por lo que supondrá tener a todos los suyos en una noche tan especial y el riesgo que ello conlleva, porque ese es precisamente uno de los aspectos que más destacables del libro: la desmitificación que el autor hace de la familia, una familia (como todas) que no es perfecta, en la puede haber  roces, disputas, situaciones límite, incluso en noches como esta, pero en la que finalmente prima el aceptarse tal y como se es, el estar unidos a las duras y a las maduras. A partir de esa cena, como os decía, iremos conociendo a los miembros de la familia, a todos y cada unos, cómo son, cómo eran,  el porqué de algunos cambios y formas de actuar, etc.

  Amalia es el pilar fundamental de esta estructura familiar, una mujer conciliadora, que apuesta siempre por las segundas oportunidades y por dar un voto de confianza a las personas, una mujer que ha descubierto lo que es vivir tras divorciarse, vivir sin miedo a equivocarse, a tomar decisiones. Una sobredosis de independencia y libertad que, al llegar de golpe, hará que sus hijos tengan que estar alerta.

"Mamá odia los conflictos por encima de todo, de ahí que se pase media vida intentando que las cosas no se tuerzan, dando mil oportunidades a quien normalmete no las pide —y las merece menos—, y confiando, confiando en que las cosas son y serán siempre mejores de lo que suponemos, aunque la realidad no siempre esté de su parte y casi nunca juegue a darle la razón."

 Esta radiografía emocional de Amalia  cuenta con el inconfundible sello de Alejandro Palomas, que igual te hace llorar de la emoción que de la risa, porque combina ironía, sarcasmo, emoción y sensibilidad como él solo saber hacerlo

Lo cierto es que, llegados a este punto, debo confesar que he revisado este post muchas veces, he cortado, pegado y deshecho. Siento la necesidad de comentar, pero respetando los límites de mi intimidad.  Deseaba que este libro viera la luz, sabía que lo iba a disfrutar, que iba a ser como un capítulo extendido de lo que ya disfrutamos en las redes sociales,  pero con lo que no contaba es con que removiera tanto en mi interior. Jamás habría pensado que, perteneciendo a "mundos" tan distintos, podría sentirme tan identificada con el autor

Leer este libro me ha hecho traer de nuevo al presente algunas anécdotas inolvidables que de vez en cuando revivimos mis dos hermanos y yo entre carcajadas. Cuando mi madre se divorció se vio sobrepasada por su nueva situación. Decidió canalizar su amalgama de sentimientos ayudando a los demás, y, de entre todos los colectivos que existen ¿por cuál se decantó? Por los presos. Decidió colaborar con una asociación visitando la cárcel de mi ciudad una vez por semana, ayudando a los privados de libertad, siendo intermediaria con sus familias, sus abogados, responsabilizándose de los que salían de permiso. Su nivel de implicación dio lugar a una serie de situaciones surrealistas y arriesgadas que han aflorado en mi memoria al leer sobre lo confiada que es Amalia con algunos desconocidos, por no decir que ella (mi madre) también cuenta con una "Ingrid" en su vida. Pero también han aflorado sombras y tinieblas, porque hay otro miembro en la familia de esta historia que es idéntico al que ocupa el mismo puesto en la mía, y no esperaba encontrármelo, ni recordarlo, no ahora, ni nunca, y aquí me planto al respecto.

 No sé hasta qué punto los personajes de esta novela están aliñados con ficción, pero el trío Amalia, Fer y Max son reales, con sus luces y sus sombras, y me ha encantado saber más de ellos. Decía Virginia Woolf  (no lo recuerdo literalmente) que cada secreto del alma de un escritor, cada experiencia de su vida, cada atributo de su mente, se hallan ampliamente descritos en sus obras . "Una madre" es un ejemplo. Gracias, Alejandro, por hacernos sentir. Gracias por el regalo.

"Y es entonces cuando se me ocurre que este baile tan bien acompasado, este laberinto de gestos naturalmente hilados, todo este lenguaje fácil, reconocible, automático..., todo esto es lo que nos hace familia, historia común, comunidad."

domingo, 13 de abril de 2014

Sorteo "Consummatum est".



Pues como todo el mundo habla, y bastante bien, de esta trilogía y a mi me falta la última entrega, me apunto a este sorteo organizado por Teresa de "Leyendo en el bus" y Pedro de El búho entre libros", en el que sortean un ejemplar dedicado por César Pérez Gellida.

¿Las bases? Aquí. ¿Os animáis?

viernes, 11 de abril de 2014

SMILE (XVI) :

"Las arrugas únicamente indican donde han estado las sonrisas"
                                                                              ( Mark Twain).







¡FELIZ VIERNES!
¡BUEN FIN DE SEMANA
 Y SEMANA SANTA !

miércoles, 9 de abril de 2014

Flush, de Virginia Woolf.

"Pero Flush no era un perro cualquiera: animoso y, al mismo tiempo, reflexivo; canino, sí, pero a la vez extremadamente sensible a las emociones humanas."

Flush es un cocker spaniel que es regalado a los pocos meses de nacer a Elisabeth Barrett (1.806-1.861), destacada poetisa de la época victoriana. Educada en el hogar, siendo adolescente contrajo una rara enfermedad (no está claro si era tuberculosis u otra cosa), que dio lugar a la sobreprotección por parte de la familia, que empezó a tratarla como una inválida. Las salidas a la calle de Miss Barret eran escasas, estaba recluída en su casa de Wimpole Street (Londres), por lo que combatía la soledad en la biblioteca de su padre. Comenzó a escribir...

En este contexto, Flush llega a la vida de Miss Barret para convertirse en su compañero inseparable. Conoceremos sendas  biografías: la de tan simpática mascota y la de su dueña atraves de los ojos del can. A Flush le cuesta adaptarse al hogar de de Miss Barrett, donde se encuentra todo el día entre cuatro paredes, acostumbrado a vivir al aire libre en el campo y con las comodidades propias de su raza y "estirpe".

 Seremos testigos de de sus peripecias y vivencias diarias: de su secuestro y liberación previo pago de rescate, de cómo conoce su ama al también poeta Robert Browning, con quien mantiene correspondencia romántica, hasta conocerse en persona y casarse con la desaprobación del padre de Miss Barrett. El matrimonio se instalará en un principio en Florencia  y Flush con ellos.

El estilo de Virginia Woolf al contar esta historia me ha encantado. Ironía y elegancia narrativa van de la mano. Ya desde el principio, explicando el origen de la raza, es imposible no sonreír en varias ocasiones. La autora muestra conocer bastante bien las características del perro como animal de compañía, y nos presenta a Flush como un aminal muy real, muy creíble, capaz de reconocer las emociones de su dueña; su alegría, su tristeza, su excitación, y todo ello con solo oír el tono de su voz o ver sus gestos. Es imposible no reconocer a nuestra mascota (quien la tenga) en determinados momentos del libro; describe a la perfección sus costumbres y actos típicos (por ejemplo, cuando sueñan moviendo la cola o ladrando en voz baja, o cuando siente celos ante la presencia de una nueva persona que capta la atención de su dueña).

Entre Flush y Miss Barrett hay una sensibilidad especial, una complicidad, compañía y conexión que no deja indiferente al lector. Imprescindible para los amantes de los animales, para los amantes de la ironía fina y de las historias bien escritas.

"Flush creyó notar cierta morbosidad entre los perros londinenses. Todo el mundo sabía que el perro de la Sra Carlyle, Nerón, se había arrojado desde una ventana de un último piso, con la intención de suicidarse. Se decía que se le había hecho insoportable la vida tan dura que llevaba en Cheyne Row. Y a Flush no le costaba trabajo creerlo. El encierro, la multitud de cacharritos, las cucarachas por la noche, las moscas por la mañana, los efluvios (que lo hacían desfallecer a uno) del asado de cordero, la presencia constante de plátanos en el aparador...¿No era suficiente todo eso, unido a la proximidad de varios hombres y mujeres, vestidos pesadamente y que no se lavaban a menudo (y nunca del todo) para irritarle a uno los nervios y hacerle perder la paciencia?"

En cuanto a Virginia Woolf, qué decir que no se haya dicho ya. No voy a extenderme en este post puesto que lo haré en el correspondiente a su biografía del Reto de "Escritoras únicas". Aprovecho para darle a Yossi las gracias, puesto que fue quien me recomendó este título. Por si os interesa, os comento que hay una edición de "Austral Básicos" por tan solo tres euros. Una edición no muy apropiada para la vista, pero tremendamente cómoda para llevarla a todas partes.



lunes, 7 de abril de 2014

El hombre en el olvido, de Christina McKenna.

"La vida era cruel. Le exigía que asumiera sus responsabilidades y se hiciera un hombre. Pero, ¿cómo un niño a quien se le ha negado la infancia puede de pronto convertirse en un hombre? Tenía que saltar sobre un abismo  de emociones y escalar un pico de increíble altura."

LLegué a este libro via recomendación de Marilú. Aproveché una especie de "promoción" de la editorial Malpaso en Twitter y obtuve un ejemplar (¡gracias!). Bueno, pues os adelanto que, siendo 7 de abril de 2.014, este libro está desde ya entre lo mejor que he leído y leeré este año.

Jamie McCloone es un hombre peculiar. Desde que lo conocemos sabemos que algo le pasa, y poco a poco veremos de qué se trata. Cuarentón soltero, vive en una granja heredada de sus tíos adoptivos. Allí, entre animales y cierto desorden y caos doméstico, transcurren sus días en soledad, una soledad remediada parcialmente con visitas a la taberna del pueblo y a sus vecinos. Echa de menos a la única familia que tenía. Un matrimonio amigo le aconseja que conozca alguna mujer, que le vendría muy bien compartir con alguien su vida.

Así es como Jamie se decide a responder un anuncio de prensa que ve de Lydia, una maestra soltera de cuarenta años que no ha conocido varón y que ha vivido su vida caminando por los senderos marcados por sus autoritarios padres. De nada sirve que su padre haya fallecido, su madre sigue ejerciendo el control sobre la vida de su hija.

Para Jamie no será fácil conocer a Lydia. Desde que sus tíos fallecieron, su tenebroso pasado aflora constantemente, un pasado que le lleva a la desesperación, a la indecisión, al miedo. Miedo al cambio, a las circunstancias, a los demás, a las mujeres, a la intimidad, a la vida, porque Jamie antes no tenía nombre, era el número 86 en un orfanato religioso irlandés. Un lugar donde fue sometido a todo tipo de torturas y abusos (y esta es la parte real de la historia, basada en los testimonios de quienes vivieron esa terrible experiencia entre los años 20 y 80 y que no salió a la luz hasta los años noventa).

Bajo mi punto de vista, estamos ante una bonita historia con un final previsible. La grandeza de esta novela se encuentra en sus personajes y en la maestría de la autora a la hora de combinar drama y comedia. Es muy fácil sentir afecto por el protagonista, un hombre ingenuo, noble, bueno, necesitado de cariño. Los personajes secundarios no se quedan atrás, especialmente Paddy y Rose, amigos y vecinos de Jamie, al que cuidan y ayudan en todo lo que pueden:

"Alguien pensaba en él, alguien se preocupaba, Esa pequeña gentileza significaba mucho. Eran pocas las muestras de afecto que hasta entonces había recibido".

Que nadie piense que estamos ante un dramón cuya lectura hay que afrontar con ganas y con un  ánimo bien asentado. Es cierto que me he sentido como en una montaña rusa, en algunos momentos me he reído mucho y en otros he tenido que dejar de leer unos minutos.  Los capítulos sobre el pasado de Jamie son sobrecogedores y duros, pero es una parte necesaria para conocer tanto la realidad que tuvo lugar como el porqué de la forma de ser de Jamie en la actualidad. No obstante, lo que predomina es el humor de la historia, el presente de nuestro protagonista está cargado de situaciones cómicas y entrañables con las que el lector disfrutará mucho.

Una preciosa y conmovedora novela muy bien contada, con contrastes que no se hacen chocantes en ningún momento. Inolvidable, ningún matiz negativo, si acaso lo previsible del final, pero nada más. Me conquistó prácticamente desde el principio.

Para saber más del libro o de la autora, pinchad aquí.

viernes, 4 de abril de 2014

# 18: Pasen, lean, sientan y vean. Meg.


Algunos ya lo saben, a otros os conozco desde hace menos tiempo y me han preguntado en varias ocasiones. Ahí va.

 

Meg viene de Meg Ryan en general, 
y de "Tienes un e-mail" en particular, por...

La película en sí, una comedia adorable con un guión 
lleno de buenos diálogos.

Por los libros y la tienda de la vuelta de la esquina.


Por las margaritas, también mis favoritas.

Por su banda sonora.


Porque para mí también es una odisea elegir el café en un Starbucks

Porque  he conocido, tras la pantalla de un ordenador,  
a personas muy especiales que forman parte de mi vida en la actualidad. 


De ahí Meg, la administradora de este rinconcito personal, que no profesional. Ni mejor ni peor, simplemente una más en un mundillo al que tengo mucho que agradecer. 

Gracias.

¡FELIZ VIERNES!

¡BUEN FIN DE SEMANA!




miércoles, 2 de abril de 2014

Vidas rotas, de Bénédicte des Mazery

" Morir solo. Eso era lo peor y la obsesión de todos en el frente: palmarla así, con la nariz en el fango, las piernas destrozadas, incapaz de levantarse para unirse al resto. Agonizar durante horas sin nadie al lado. Morir solo en el mundo. Louis había visto un montón de hombres morir de esta manera y, algunas noches, todavía escuchaba sus llamadas llenas de terror."


Este fragmento me pareció sobrecogedor. Hay capítulos en la historia que no dejan de impresionarme. Por más que lea o vea sobre ellos, no alcanzo a entender, y por mucho que lo intente, no puedo hacerme a la idea de cómo sería el sufrimiento de millones de personas.

"Vidas rotas" (en edición de bolsillo de Alianza Editorial, con motivo del centenario de la Primera Guerra Mundial), es una novela escrita por  Bénédicte des Mazery, periodista y escritora francesa.  Nos situamos en agosto de 1.917. Louis es un joven soldado francés que se recupera de las heridas sufridas en la guerra. Se encuentra en un hospital militar con otros compañeros, entre ellos Fernand, su mejor amigo.  Cuando recibe el alta, no está capacitado para volver al frente, por lo que es destinado a la unidad de censura postal del ejército. Su trabajo consistirá en leer las cartas que envían los soldados, unas cuatrocientas al día, y censurar aquellas que muestren desmoralización o subversión alguna.

Louis se siente aliviado, puesto que han pasado ya tres interminables años desde el comienzo de la guerra y bajo ningún concepto quiere volver al frente, pero al mismo tiempo se siente culpable de no volver a las trincheras como otros muchos; ese nuevo destino supone no visitar de momento a su familia y separarse por primera vez de su íntimo amigo. 

Incorporado en su nuevo puesto, Louis se irá adaptando, conocerá a sus nuevos compañeros, entre ellos un joven sacerdote, Jourdin, que desea recuperarse para ir al frente y así ayudar a los demás; nuestro protagonista  choca desde el minuto cero con su forma de ser, al haber perdido su fe y mostrarse tajante al respecto. También conocerá a Blanche, una mecanógrafa enviada para ayudarle en su puesto y por la que se sentirá atraído. También seguirá menteniendo el contacto con Fernand y tropezará con quien no quiere ponérselo fácil en ese nuevo  destino...

Los meses se van sucediendo, pero Louis no logra desconectar del horror que está teniendo lugar. Casi todas las noches tiene pesadillas recordando su experiencia en el frente y no logra desconectar del contenido de las miles de cartas que van pasando por sus manos. Cartas en las que se refleja la desidia y el cansacio extremo de los soldados, las duras condiciones en las que viven.

Esta situación, junto a otros sucesos que tienen lugar, llevan a nuestro protagonista a replantearse moralmente su labor, ¿está bien invadir de esa forma la intimidad ajena? ¿evitar en algunos casos que las cartas lleguen a su destino cuándo hay personas para las que constituyen el único pilar en el que apoyarse?


He disfrutado mucho dejándome llevar por esta historia que mezcla ficción y realidad.  La historia es ficticia (aunque inspirada por un joven sargento francés que resultó herido en la guerra), pero las cartas que lee Louis son reales, son extractos de cartas auténticas escritas por soldados cuya correspondencia fue requisada o censurada parcialmente por el servicio de control postal durante la Primera Guerra Mundial.

La forma en que está contada la historia no destaca especialmente, es muy sencilla, ágil y cargada de diálogos. Es la historia en sí y esas cartas las que obligan a una lectura pausada en las que me he sentido emocionada, impresionada, sobrecogida...Porque es muy fácil decir "cuatro años", pero vivirlos, día a día, es otra historia: separado de los tuyos, viviendo en condiciones muy difíciles, viendo horrores a diario para los que nunca has estado preparado, y sin cuestionar las órdenes ni tu destino, pese al cansancio y la impotencia, pese a que llegas a pensar que sería un alivio morir ya que empiezas a tomar conciencia de que, aunque todo acabe, tu vida jamás volverá a ser la misma. 

Es un libro de contenido antibelicista con momentos duros, pero de necesaria lectura bajo mi punto de vista. Cuando lo terminé me costó despedirme de los personajes y me dejó un par de días imposibilitada para empezar otra lectura.

"¿Es posible que los hombres puedan asumir la responsabilidad de una masacre tan espantosa? Esta carnicería no conduce más que a la extinción del género humano."