martes, 17 de enero de 2017

La capital del mundo. Gonzalo Garrido.


Ha comenzado un nuevo año y  poco a poco voy retomando mi actividad bloguera. Lo cierto es que, aunque el tiempo tampoco me sobra, como a muchos de vosotros,  ya tenía ganas de volver y visitar también vuestros rincones literarios.

Pese a tener reseñas pendientes, soy consciente de que no tengo que dejar constancia de todo lo que leo, así que he decidido empezar con este título, el primero que he leído este año. Conocía al escritor Gonzalo Garrido, sus títulos (pinchad aquí si os interesa saber más de él), pero no me había decidido a leer ninguno de ellos. Han sido las redes sociales las que me han animado a leerlo. Las redes pueden alejarte de un autor, pero también acercarte, y es justo lo que me ha pasado con este señor. Su peculiar sentido del humor y el arte que tiene manejando la ironía han hecho que soltara auténticas carcajadas en momentos en los que no lo habría esperado, de modo que decidí leer uno de sus libros ( y ya os adelanto que no será el último): La capital del mundo.

Ambientada en la ciudad de Bilbao, conocemos a Ricardo Malpartida, un taxista reconvertido en detective privado de los bajos fondos, inadaptado, amigo íntimo del alcohol y de las mujeres, padre de una hija en edad complicada... padre que no sabe muy bien cómo serlo. Acostumbrado a casos de poca monta, se ve sorprendido cuando acude a él la viuda de Ángel Mato, un científico de renombre y catedrático de la Universidad cuyo cadáver ha sido encontrado, siendo la versión oficial la del suicidio, hipótesis en la que no cree su mujer. Malpartida acepta el caso como una oportunidad de ganar mucho dinero y dar un gran salto en su profesión, aunque pronto comprobará que Ángel Mato tiene más capas que una cebolla, y que tras su asesinato se ocultan tramas e intereseses que pueden poner en peligro su propia vida y la de los que le rodean, si se empeña en sacar la verdad a la luz.

 He disfrutado mucho de esta novela en general. Es una novela muy ágil, contada en tercera persona, cargada de diálogos y capítulos cortos, alternados con otros narrados en primera persona que nos sorprenderán al final. El personaje de Malpartida es un antihéroe que de entrada puede general rechazo, pero que acaba ganándose al lector; un hombre mediocre en su vida profesional, fracasado en muchos aspectos de la personal, incapaz de comprometerse, y cuyo consuelo se encuentra en el alcohol. He visto este perfil en el cine y en la literatura, y una vez más el personaje ha terminado gustándome. En su investigación, Malpartida estará acompañado de secundarios también peculiares, como una prostituta, algunos confidentes o un portero alérgico al polvo, personajes que también he encontrado muy bien elaborados.

El autor arriesga con su mezcla de humor, ironía y la mordacidad en muchas reflexiones. Nadie ni nada escapa de la crítica: su propia ciudad, la manipulación de los medios de comunicación, los políticos, los empresarios, los jueces... y lo hace, bajo mi punto de vista, de forma muy acertada. En definitiva, por si no ha quedado claro, recomiendo sin dudar esta novela.


viernes, 23 de diciembre de 2016

Feliz Navidad.


Me tomo un descanso en estas fechas, aunque espero ir de visita por vuestros rincones. Que disfrutéis mucho de estos días.  ¡ Hasta el año que viene !


martes, 20 de diciembre de 2016

El undécimo: no volverás al combate. Pablo Carnicero.



En este último trimestre del año os presenté a Pablo Carnicero y dos de sus títulos pertenecientes a la, de momento, trilogía negra protagonizada por Miguel Herrero (Un tipo casi normal en una situación casi anormal y Decisión encadenada). Hoy os hablo de la tercera parte: "El úndécimo: no volverás al combate". 

En esta ocasión nos encontraremos con un Miguel Herrero en horas bajas, hastiado. Ha perdido mucho peso, también dinero. Sus desengaños en lo personal y en lo profesional le han llevado a levantar un muro de indiferencia y autoprotección, volviéndose más agresivo, egoísta, arisco e irascible. Con este panorama y en plena crisis personal, deberá enfrentarse a la desaparición de su mejor amigo, Oliverio, uno de los más importantes expertos en seguridad informática de España.

Nuevamente Pablo nos presenta una historia que, al igual que las anteriores,  no da respiro desde que empieza. Un caso complicado, pues al desaparecer su amigo, no dispondrá de los medios y últimas tecnologías que siempre tiene a sus disposición (aunque contará con la ayuda de Raúl, que ya conocimos en la entrega anterior), ni contará con su apoyo en lo personal.

Estamos ante una novela corta, ágil, entretenida y bien hilada, con un final cerrado, aunque quiero pensar que no es el final de la serie, pues el protagonista se encuentra en un laberinto emocional del que me gustaría verlo salir, y sería una pena dejarnos con el regusto del protagonista viviendo este pequeño infierno personal en el que se encuentra.

Me alegro, y así lo expreso una vez más, de haber dado la oportunidad a este personaje y a estas historias que me han proporcionado muy buenos momentos de entretenimiento y evasión, que no es poco.


martes, 13 de diciembre de 2016

Yo fui a EGB 4.


Los Mosqueperros eran cuatro (contando a D'Artacán). Hombres G eran (y son) cuatro, al igual que los Fruitis y el grupo Parchís (cinco al incluir al dado). Llega el cuarto volumen del exitoso "Yo fui a EGB". El primero fue azul, el segundo rojo, el tercero verde y este cuarto amarillo. Se rinde homenaje así al clásico juego y al mítico grupo al que casi todos seguimos en nuestra infancia. La edición incluye el tablero y las fichas para jugar, así como pegatinas y "diccionario" con el vocabulario de la época.

Javier Ikaz y Jorge Díaz nos vuelven a llevar a este viaje por el pasado y por la infancia de los que pertenecemos a esta generación. Así, disfrutaremos de las series y películas de la época, de la gastronomía y los postres de las abuelas, de los juegos en la calle, de las siesta obligadas en verano, las dedicatorias en las carpetas forradas de ídolos, etc.

Siempre digo en mi entorno que estoy anclada a los 80, y es que no hay época que me guste más, especialmente en lo que a música y cine se refiere. Son años que forman parte de una etapa que jamás olvidaré, y estos libros son una especie de diario colectivo que cualquier ochentero que se precie sabrá valorar.


Un libro para perderse entre sus páginas y fotografías con las que todos nos sentimos identificados. Una elección muy acertada para estas fechas. Una nueva entrega que viene pegando fuerte, con un programa próximo a estrenarse en televisión y con el juego de mesa ya a la venta desde hace más de un año. Porque no hay nostalgias como las de antes...
 

martes, 6 de diciembre de 2016

Las dos orillas. Alejandro Palomas.


El pasado fin de semana se han cumplido dos años desde que conocí a Alejandro Palomas en persona. Por otra parte, el recién terminado  mes de noviembre me trajo sendas sorpresas literarias: el lanzamiento de "Las dos orillas" y el saber que el autor vendría a Málaga a hablar de él y de su recién otorgado Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. No había mejor forma de celebrar esa especie de aniversario (y más si este nuevo título viene acompañado de las ilustraciones de Fernando Vicente), por lo que compré el libro, lo devoré,  y acudí al acto con mis compañeras de triunvirato (y algunas incorporaciones más en proceso de palomización).

Siempre es un placer encontrarse con Palomas, especialmente si compruebas que el premio no se le ha subido a la cabeza. Es tan espontáneo y natural al hablar, que siempre se hace corta su presencia. La charla formó parte de un "festivalito literario" llamado "Pajaritos y pajarracos", que está teniendo lugar en Málaga con el objeto de fomentar la lectura entre los pequeños y jóvenes de la familia. Una maravillosa iniciativa llena de talleres, actividades diversas y con la presencia de las librerías más importantes de la ciudad. Pero vamos al grano.

"Las dos orillas" es, como define el propio autor, una especie de cuento de navidad. Se lee en un suspiro, un suspiro más bien largo si te paras, como he hecho yo, para disfrutar de las preciosas ilustraciones. En teoría, se puede leer de forma independiente a "Una madre" y "Un perro", pero yo creo que sí que es necesario haber leído esos títulos para entender mejor tanto la historia como el alma de los personajes. No quiero entrar en demasiados detalles, pero sí os diré que esta nueva historia se centra en cuatro horas en la vida de R. Es un tiempo que no quedaba recogido en Un perro, y esta es la salida que el autor ha decidido darle, situándonos en la cena familiar que tiene lugar con motivo del cumpleaños de Fer. 

 

Contaba Alejandro que al escribir siempre teme quedarse en lo superficial de las historias que cuenta, que esta vez buscaba algo breve e intenso. Creo que lo logra con creces, al menos en mi caso, ya que al llegar al final no pude contener las lágrimas. También habló sobre cómo ha sido trabajar con el ilustrador Fernando Vicente, sobre las luces y sombras de ser escritor...

 En definitiva, estamos ante una historia breve sobre las ausencias, el dolor, la recuperación, y el amor de nuestras mascotas más allá de lo terrenal. La edición, en tapa dura, es preciosa, una joyita ideal para regalar en estas fiestas que se aproximan.

Y ya en lo personal,  volvió a sorprenderme las cosas en las que coincido con Palomas. Sirva solo de ejemplo que Fernando Vicente, junto con Iban Barrenetxea son mis ilustradores favoritos del panorama nacional actual, o comprobar que no estoy loca y que no soy la única que ha hablado en diversas ocasiones con su madre y le ha pedido por activa y por pasiva que el día que deje de estar haga lo necesario para enviar algún tipo de inequívoca señal que signifique que está bien. Creo que nuevamente dejo claro que me encuentro incondicionalmente palomizada. Y que dure.


martes, 29 de noviembre de 2016

El noviembre de Kate. Mónica Gutiérrez.

"La vida es mucho más interesante de lo que creemos, 
siempre que estemos dispuestos a tener bien abiertos los ojos y los oídos."


A estas alturas no tiene mucho sentido presentar a Mónica Gutiérrez, nuestra Serendipia, que tan buenos ratos literarios comparte con nosotros. Tras sendas y exitosas publicaciones en Amazon ("Cuéntame una noctalia" y "Un hotel en ninguna parte"), llega en papel, de la mano de Roca Editorial, "El noviembre de Kate". En cuanto supe de su existencia tuve claro que lo leería, pero esperaría al otoño, a noviembre, y el momento no ha podido ser mejor, pues lo devoré la semana pasada,  cuando la lluvia y el temporal azotaba a casi todo el país.

En esta ocasión, la autora nos presenta a Kate, una chica víctima del conformismo y de la rutina ante las circunstancias en las que vive. Desmotivada en un trabajo que no le gusta, pronto surge la oportunidad de evadirse un poco y hacer algo diferente los viernes noche: participar en un modesto programa de radio local de un pueblecito cercano a su pequeña ciudad. La experiencia resulta mejor de lo que esperaba, y cuando acude a su cita semanal en bar escondido del Hotel Ambassador para contárselo a Pierre, el camarero amigo de la protagonista, sucederá algo que tampoco espera, como es conocer a un curioso grupo de hackers capitaneados por Don, un chico invadido también por la tristeza y con el que Kate tendrá más de una cosa en común...
 
Una vez más, Mónica nos presenta una especie de cuento para adultos, una historia amable de esas que dejan muy buen sabor de boca, donde el destino convierte las malas noticias en segundas oportunidades. Una novela llena de ambientes acogedores, personajes entrañables (incluso en su antipatía en algunos casos), y de guiños literarios,  donde la luz y la felicidad se va filtrando en la vida de Kate. No es el libro que más me ha gustado de la autora, pero lo he disfrutado mucho y sin duda lo recomiendo a todos sus lectores (y a los que todavía no lo son).

martes, 22 de noviembre de 2016

Fiebre al amanecer. Péter Gárdos.

"El médico jefe reflexionaba para sus adentros si le correspondía aleccionar a alguien ya desahuciado, si era tarea suya hacerle ver la lógica de las probabilidades. Y mi padre sopesaba si merecía la pena iniciar a un científico tan experimentado en una visión optimista del mundo. Al final, prefirieron dejarse en paz."





 La faja de los libros, ese elemento a veces engañoso y que en este caso en concreto no se ajusta a la realidad. Esta historia no es un "Romeo y Julieta" después del Holocausto. No es una historia romántica, sino entrañable, dura y tierna a la vez. Tampoco es una novela epistolar, ya que tan solo conocemos algunos fragmentos o cartas sueltas. Es, eso sí, una historia real escrita por el hijo de los protagonistas, un reconocido director de cine húngaro que ya prepara la adaptación cinematográfica del libro.

Nos situamos en julio de 1945. Tras la liberación de Belsen, Miklós, un superviviente húngaro, llega a un campamento de enfermos en Suecia. Su estado es delicado, los médicos le dan pocos meses de vida, pero no cuentan con un factor importante: las ansias de vivir de Miklós que, lejos de resignarse ante el diágnostico y conformarse con pasar las horas, día tras día en un hospital, decide solicitar el listado de las jóvenes refugiadas convalecientes en distintos hospitales de campaña (una práctica habitual en la época en esas circunstancias), para iniciar correspondencia con ellas. Pronto comienzan a llegar las respuestas, y pronto empieza a destacar una sobre las demás. Se trata de Lili, ingresada en un hospital situado a muchos kilómetros de donde se encuentra nuestro protagonista.

Este libro fue un regalo de cumpleaños del que he disfrutado de principio a fin. Tenía mis dudas por algunas reseñas que había leído, pero me ha encantado. Es un canto a la vida y al optimismo. Miklós era periodista y poeta, pero tras la liberación ya no es ni la sombra de lo que era. Apocado, con sus gruesas gafas, dientes metálicos (solución fea y barata para los que perdían la dentadura) y con sus menos de cincuenta kilos, todos los días, al amanecer tiene 38,2 de fiebre  (de ahí el título del libro). Los daños permanentes e irreversibles hacen temer lo peor, pero nuestro protagonista quiere vivir, ama la vida pese a todo lo que le ha sucedido, y piensa que, si ha sobrevivido a todo lo que ha sobrevivido, debe ser por algo. Por eso no se deja llevar por el pesimismo ni el dramatismo de su situación y decide iniciar la correspondencia que inicia con las refugiadas, centrándose pronto en Lili, la chica de la que se enamora y a la que le basta conocer durante tres días para saber que será la mujer de su vida y que esta no acabará tan fácilmente.

Fiebre al amanecer es una historia llena de situaciones conmovedoras, cómicas en algunos momentos, tiernas, con personajes secundarios también entrañables. El lector se encariña rápidamente del protagonista y su actitud ante la vida. El amor como salvavidas, como terapia, el amor en lo sencillo, en el contenido de unas cartas, en el silencio compartido bajo un árbol, en los esfuerzos de uno por procurarle al otro un buen abrigo para el invierno. Porque cuando se ha pasado por lo que ellos han pasado, se perciben y se disfrutan más los matices de las pequeñas cosas, esas que se convierten en grandes, y se comparte todo, salvo el pasado. Ni Miklós ni Lili llegan a contarse nunca lo que pasaron en los campos de concentración.

Cuenta el autor al final del libro que no tuvo conocimiento de la correspondencia de sus padres hasta pasados los 50 años. Al morir su padre, su madre de las entregó sin darle demasiada importancia. Quizás no querían recordar aquellos años. Yo, por mi parte, me alegro mucho de haber podido conocer esta historia.