martes, 2 de septiembre de 2014

De ratones y hombres, de John Steinbeck.


"—Los hombres como nosotros —empezó George—  no tienen familia . Ganan un poco de dinero y lo gastan. No tienen en el mundo nadie a quien le importe un bledo lo que les ocurra...
—Pero nosotros no —gritó Lennie con felicidad (...) Nos tenemos el uno al otro, y hay alguien a quien le importa un bledo lo que nos pase."

De todos es sabido que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Doy fe de ello. Pocas cosas valoro en esta vida como una amistad verdadera,  por eso mi implicación es máxima cuando encuentro alguien en mi camino que pasa a formar parte de mi círculo más cercano, y por eso, entre otras cosas, esta historia me llegó tanto.

"De ratones y hombres" es, principalmente, un canto a la amistad en mayúsculas. El Nobel John Steinbeck (1.902-1.968) ha destacado siempre por su maestría a la hora de mostrar realidades cotidianas y crear personajes sencillos, y esta novela es buen ejemplo de ello.

Nos situamos en los años 30, en el sur de EE.UU. Corren tiempos difíciles y muy duros de recesión tras el 29. Lennie es un hombre deficiente mental, noble, muy trabajador que va acompañado de George, su único amigo y ángel de la guarda que cuida de él pese a perder la paciencia en más de una ocasión. Ambos son braceros y amigos inseparables, nómadas que buscan trabajo en los campos californianos. Pronto encuentran empleo en un rancho, donde pretenden ahorrar; sueñan con una vida distinta, con tener terrenos propios, un sueño que contagian a algunos de sus compañeros. Sin embargo, los problemas mentales de Lennie amenazan con convertirse en un obstáculo, llegando a poner a George entre la espada y la pared.

Estamos ante una novela breve y profunda, muy profunda. Steinbeck no necesita acudir a extensas o minuciosas descripciones. No necesita desarrollar complicados perfíles psicológicos. En tan solo 167 páginas conmueve, estremece, remueve. Con simples pinceladas, el lector visualiza y se introduce por completo en la historia. Una historia con unos diálogos magistrales sobre el racismo y la pobreza, donde los personajes secundarios calan.

"De ratones y hombres" es una radiografía impecable sobre la condición humana y sobre una sociedad en la que la mayoría de los hombres solo aspiran a trabajar y visitar ocasionalmente un burdel. Los sueños y la posibilidad de una vida mejor están al alcance de muy pocos.

Estamos ante un libro penetrante, duro, crudo y realista, muy realista. Inolvidables Lennie y George, imposible pensar en otra lectura al llegar a la última de sus páginas. De obligada reflexión lectora. OBRA MAESTRA.

"No se necesitan  sesos para ser bueno. A veces me parece que es más bien al contrario. Casi nunca un tipo listo es un hombre bueno".

viernes, 29 de agosto de 2014

# 24. Pasen, lean, sientan y vean: Mary Poppins.

"No juzgues las cosas por las apariencias, 
y menos un bolso de viaje. Yo nunca lo hago".

 

Han pasado 50 años del estreno de una película que llegó a eclipsar al libro en que se basaba. De hecho,  la autora no quedó nada satisfecha por los cambios introducidos en la protagonista.

Mary Poppins es única...

Porque...nos enseñó, junto a Bert, que todo trabajo es divertido, y que por muy penoso que sea, si lo desempeñamos con buen humor podemos encontrar en él algo que lo hace único y lo distingue de los demás. "Hago lo que me gusta y me gusta lo que hago".

Porque "el ser feliz es un truco".

 

Porque "la suerte vendrá si la mano le doy".

Porque con un poco de azúcar los problemas se hacen más pequeños. "¿Por qué complicas las cosas que en realidad son muy simples?"

Porque da igual lo que piensen los demás,  nada como estar seguro y contento con uno mismo.

 

Porque Bert nos enseña que se puede ser feliz con las pequeñas cosas de la vida, no hace falta nadar en la abundancia, ni ser el más inteligente ni el que más destaque en nada. Es un hombre humilde, sencillo, con un trabajo poco agradecido  (deshollinador), y es el personaje que más optimismo y alegría transmite en toda la película.

 

Porque es importante creer en la magia. No seríamos nada sin los sueños y las fantasias.

Porque la familia es muy importante, y hay que cuidarla.

Porque reír es bueno, pero llorar, también.

Porque cuando el viento cambia de dirección, hay que intentar adaptarse a las nuevas circunstancias.

 

 "Viento del este y niebla gris anuncian que viene lo que ha de venir. No me imagino lo que va a suceder, mas lo que ahora pase ya pasó otra vez".

¡¡¡ Os deseo un fin se semana supercalifragilisticoexpialidoso !!!

 

miércoles, 27 de agosto de 2014

"Under the skin", de Jonathan Glazer.



Define la Real Academia de la Lengua el término "bodrio"  (en su cuarta acepción) como "cosa mal hecha, desordenada o de mal gusto". Pues bien, esta película es un bodrio, una de esas que acabas viendo como consecuencia de la propuesta surrealista de algunos amigos.

"Under the skin" (Jonathan Glazer, 2.013)  cuenta la historia de unos  alienígenas que aterrizan en la Tierra para llevar a cabo una misión específica: abducir a los autoestopistas y transportarlos a su mundo, donde la carne humana es considerada una delicatesen. Para ello cuentan con la colaboración de una infiltrada en la Tierra, una atractiva mujer (Scarlett Johanson) que sirve de cebo a los incautos.

 Sí, amigos, esta es la peli donde Scarlett lo enseña todo (pues ni por esas, oiga). Que nadie piense que me ha resultado sencillo facilitar el argumento, he tenido que buscarlo, porque viendo la película, donde predomina la narración elíptica, no queda nada claro qué está pasando. Solo ves a la maravillosa Scarlett (a la que también han debido abducir para que se prestara a semejante disparate cinematográfico) encandilar a  todo machote que se cruza en su camino para después acabar con ellos (ridícula la forma en que lo hace, por cierto, y que no detallo aquí para no desvelar más de lo necesario a quien la quiera ver).

La película es larga, tediosa, repetitiva, con un guión que hasta un niño lo habría escrito mejor. Pretende ser original y arriesgada, pero se queda en absurda e innecesaria. Avisados estáis.


viernes, 15 de agosto de 2014

SMILE (XXIII)

#VIERNES #SMILE
#ROBIN WILLIAMS



"El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida".
                                                                                     Robin Williams (El club de los poetas muertos).


¡¡FELIZ VIERNES!!


miércoles, 30 de julio de 2014

Escritoras únicas: Carson McCullers.


La escritora estadounidense Carson McCullers, cuyo nombre real era Lula Carson Smith, nació en la ciudad de Columbus el 19 de febrero de 1917, en el seno de una familia de clase media. Esta descendiente de un acomodado joyero y relojero recibió lecciones de piano, pero valoraba más que esa instrucción la máquina de escribir que su padre le regaló en su adolescencia.

En 1937, Carson contrajo matrimonio con Reeves McCullers, un soldado voluntario que optó por abandonar el ejército para formar una familia y cumplir su sueño de ser parte del mundo de las letras. Esta pareja se disolvería algunos años más tarde, aunque a partir de 1945 volvería a unirse. En 1941, un ataque cerebral la dejaría hemipléjica, aunque ese inconveniente no le impidió a Carson McCullers continuar con sus actividades intelectuales.
En su primera novela, "El corazón es un cazador solitario", gracias a la cual se ganó el apelativo de "niña prodigio de la literatura americana", McCullers explora el drama de la incomunicabilidad: la soledad del sordomudo Singer, figura de rara intensidad simbólica por ser representativa de la imposibilidad misma de comunicar.

En 1941 apareció "Reflejos en un ojo dorado", estudio sobre la homosexualidad y sobre los tortuosos caminos de un eros desviado que le fue reprochado de forma general por la crítica de la época debido a su sensacionalismo "gótico" y la implícita celebración de lo irracional. En 1946 vio la luz "Franckie y la boda", historia de una adolescente que, atormentada por la soledad y dividida entre el miedo y el ansia de medirse con la realidad, se hace ilusiones de poder compartir la nueva vida conyugal de su hermano.

La soledad es también el motivo central de los cuentos reunidos en "La balada del café triste" (1951), que deja al lector la desalentadora impresión de que cualquier intento de reunión entre opuestos resulta imposible.

"Reloj sin manecillas" (1961), su última novela, transcurre en una pequeña ciudad del sur americano donde impera el odio racial y en la que aguardar la muerte simboliza la única posibilidad de sustraerse al callejón sin salida de una sociedad violenta y dividida.

Póstumamente apareció el volumen de relatos "El corazón hipotecado" (1968), en el que están recopilados sus cuentos de juventud. Más tarde se editó su autobiografía inconclusa, que incluye la correspondencia que mantuvo con su marido durante la Segunda Guerra Mundial.

La narrativa de Carson McCullers está emparentada con la de los grandes escritores del sur estadounidense y en ella se perciben puntos de contacto con la de W. Faulkner. Su impronta peculiar es la manera en que consiguió denunciar la injusticia, el odio racial y los graves problemas sociales que produjo la depresión económica de la década de 1930 en el "profundo sur", a través de los conflictos individuales que padecen los protagonistas de sus obras.

Falleció el 29 de septiembre de 1967 en el Hospital de Nyack tras sufrir varios problemas cardíacos y padecer cáncer de mama.

viernes, 25 de julio de 2014

SMILE (XXII)

#SMILE #VIERNES

Estoy un poco fuera de onda, pero quería pasar al menos hoy a dejar una sonrisa de viernes y comentar que casi no tengo tiempo para nada, así que seguiré estando algo perdida. Os echaré un ojo de vez en cuando....

¡Feliz Viernes!


martes, 15 de julio de 2014

La última noche en Tremore Beach, de Mikel Santiago.

Nos encontramos ante el debut literario de Mikel Santiago (en lo que a novela se refiere), un nombre que creo dará que hablar de aquí en adelante. Influido por, entre otros, Stephen King,  cuenta el autor que la idea de esta novela nació en un pueblo de la costa de Donegal, en Irlanda, a raíz de unas vacaciones que pasó con unos amigos en una casa aislada junto al mar. Benditas vacaciones, porque adelanto desde ya que la ambientación es uno de los puntos fuertes de esta novela.

"La última noche en Tremore Beach" cuenta la historia de Peter Harper, un compositor de música para cine y televisión que se encuentra en un difícil momento personal y profesional. Padre de dos hijos, el abandono de su mujer lo sumerge en un bache emocional que lo lleva a retirarse a una casa idílica, solitaria y cercana a un pequeño pueblo irlandés, Clenhburran. Allí tendrá como únicos vecinos a los Kogan, con los que establece una amistad muy especial.

Una noche, Peter se dispone a ir a cenar a casa de los referenciados vecinos. Es una noche de temporal, el viento y la tormenta le hacen dudar sobre si es buena idea acudir a la cita. Finalmente, pese a su "intuición", decide ir, y es que Peter tiene premociciones, presentimientos sobre hechos que van a suceder. De camino a casa de sus vecinos, sufrirá un accidente que acentuará esa especie de don, de forma que tendrá visiones, cada vez más alarmantes, relacionadas con sus vecinos, sus hijos, y una chica del pueblo con la que ha empezado a salir. 

Estamos ante un thriller que me ha durado muy poco entre manos. Muy pocas páginas necesita el autor para introducir al lector en esa inquietante noche en la que todo apunta a que algo extraordinario va a suceder. Narrado en primera persona, Mikel Santiago se vale del protagonista para ir dosificando la información que ofrecen sus aterradoras visiones, de tal forma que llega un momento en que dudamos sobre la veracidad de las premoniciones,  sobre la verdadera identidad de quienes le rodean, lo que hace que pases las páginas casi sin darte cuenta buscando las respuestas a todo lo que sucede.

Casas solitarias, sensaciones turbadoras, pesadillas, visiones sangrientas, así como el misterioso pasado de algunos personajes, serán algunos elementos propios del género que trasladarán al lector a Tremore Beach, y es que insisto en que la ambientación en esta novela está muy lograda, atrapándote el suspense de principio a fin. Por su parte,  el protagonista es un personaje muy bien construido, muy creíble, cercano, con cuyas circunstancias personales es fácil empatizar.

Recomiendo encarecidamente adentrarse en esta escalofriante historia de Mikel Santiago, un escritor al que hay que seguiré de cerca.