lunes, 16 de octubre de 2017

Celeste 65. José C. Vales.



Llegó Celeste 65, y había que leerla. Esta vez no he dejado pasar el "boom". Tras "El pensionado de Neuwelke" y "Cabaret Biarritz" (ganadora del Premio Nadal en 2015), tan distintas entre sí, tenía curiosidad por saber el sendero por el que continuaría el escritor zamorano  José C. Vales. Basta abrir el libro ("Los pecados estivales 2") para averiguarlo e intuir que se avecinaban horas de diversión, como así ha sido.

Nos encontramos a mediados de los sesenta. Conocemos a Linton Blint, un hombre amargado al que ya siendo pequeño le dejaron claro que nunca llegaría a ser nadie. Su debilidad mental, su falta de carácter e inoperancia social hacen de él un auténtico incompetente. Por eso decide hacerse entomólogo, pues parece que los insectos son seres ajustados a su personalidad. Su psiquiatra, la doctora Val,  de labios freudianos y rodillas francesas, lo achaca todo a un terrible suceso de la infancia del que fue testigo. Tampoco supone consuelo alguno para nuestro protagonista la convivencia con su esposa Laurine y la tía Mildred, que huele a muerto y parece descomponerse en vida. A todo ello se suma el despido de Linton ante el grave acciedente que tiene lugar en el St Christopher College. 

Dadas todas estas circunstancias (y alguna más), Linton se ve obligado  a huir de Inglaterra. Se convierte en Nigel y viaja a Niza, donde en pleno verano se encontrará con lo mejor de lo mejor de la sociedad de la época. Allí conocerá a Celeste Levv, sobrina de un famoso anticuario judío que va a Niza para adquirir varios objetos en una subasta. Celeste es alegre, inteligente, muy vitalista, y  acompañará a Nigel en sus andanzas por Niza.

Nuevamente he disfrutado con esta hilarante novela. Raro es el capítulo que no te arranca una sonrisa ya en su primer párrafo (eso si no lo hace antes el nombre del capítulo en sí), y si tenemos en cuenta que los capítulos son muchos, muy breves, y que se suceden casi sin darte cuenta...la diversión está asegurada en todas sus páginas. Ha sido un placer asistir de nuevo a esta ejercicio de ingenio, de humor inteligente, ironía y sátira característicos del escritor,  donde todos reciben: escritores (poetas incluidos), lectores, el panorama cultural,  la sociedad en general...

Una vez más el desenlace de la novela queda en segundo plano, porque es la estancia en Niza, en ese inolvidable Hotel Negresco, donde disfrutaremos viendo a Nigel salir poco a poco de su aletargamiento social ante la presencia, por ejemplo, de Grace de Mónaco, y es que Celeste 65 está llena de guiños y referencias cinéfilas (¡My fair lady!), musicales y literarias (incluso a sus trabajos anteriores).

En definitiva, lo último de José C. Vales me ha gustado más que lo anterior (pero no más que El pensionado,  que soy una sentimental). Una novela divertida, original y con banda sonora propia. Muy recomendable.



viernes, 13 de octubre de 2017

#28 Pasen, lean, sientan y vean: ¿Eres humano?.



Hace una semana llegaba a las pantallas Blade Runer 2049. Sucede que, como en otros ejemplos del género, esta película nace bajo la alargada sombra de su predecesora, Blade Runner, la adaptación del clásico de Philip K. Dick. Y bueno, aunque no tiene el efecto sorpresa ni el impacto de la primera, Blade Runner 2049 me ha parecido de una belleza visual apabullante y, con matices, todo un regalo para los sentidos. Sin embargo, la generalidad tiende a ser feroz con ella. ¿Os suena? Parece que la historia se repite...

A colación de este estreno surge un tema recurrente en la ciencia ficción: el límite entre lo artificial y lo natural, cuando los replicantes se preguntan por el sentido de su existencia, se descubren teniendo sentimientos, capaces de disfrutar viendo caer la nieve o sintiendo la lluvia en la piel. Se muestran más humanos que los individuos. La creación acaba superando al creador,  que, a su vez,  se muestra como sonámbulo deshumanizado al borde de un precipicio vital y apocalíptico. Y entonces surge la pregunta: ¿qué nos hace humanos?

Para saberlo, en la película original se recurre a un test de referencia, el test de empatía llamado Voight-Kampff. Se dice que para el referido test,  Philip K. Dick se inspiró para su novela en el creado por Alan Turing, el conocido test de Turing, la prueba de fuego de la inteligencia artificial, el que dilucida si un ordenador puede pensar, si estás interactuando con un ser humano o con una máquina.

Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre ambos. El de Dick se basa en la empatía, y el de Turing en la inteligencia, por lo que parece más probable que el autor siguiera la estela del experimento de asociación de palabras del psiquiatra Carl Gustav Jung (ese en que a la persona se le dicen una serie de palabras-estímulo a las cuales debe responder con la primera asociación que venga a su mente).


Alberto Ibort, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, me hizo reflexionar sobre todo esto recientemente, al preguntarse en un artículo si era posible medir la "humanidad" de determinados entes, ya que viceversa sí ocurre. Sí, amigos,  algunas máquinas miden nuestra condición de humanos en gestos habituales como, por ejemplo, introducir en una web un código CAPTCHPA (Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart). Da que pensar...

Y tú... ¿Te habías parado a pensar en ese gesto cotidiano? ¿Piensas que llegará el día donde la realidad supere la ficción? ¿Crees que el vecino de arriba y el panadero son replicantes? ¿Eres humano? ¿Sueñas con mascotas eléctricas?  Os dejo este temita de fondo para reflexionar. Feliz Viernes. 

martes, 10 de octubre de 2017

Decíamos ayer... De Profundis. Oscar Wilde.

"También tengo que aprender a ser feliz. Antes sabía serlo o creía saberlo por instinto. En mi corazón reinaba siempre la primavera, la alegría de vivir era pareja de mi temperamento. Como se llena una copa de vino hasta los bordes, colmé yo  mi vida de placeres. Ahora me acerco a la vida con una visión completamente nueva, y a menudo me será muy difícil concebir tan solo la felicidad."




Oscar Wilde (1854-1900) se encontraba en los más alto allá por 1895. Casado con Constance Lloyd, con dos hijos, social y literariamente muy bien posicionado, parecía que había alcanzado el techo de la felicidad, pero no fue así. En 1891 conoció al hijo del Marqués de Queensberry, con quien trabó una amistad demasiado íntima. Posteriormente, el Marqués le tachó de sodomita, y abrió un proceso contra Wilde, lo que llevaría a este a ingresar en la prisión de Reading durante dos largos años.

Es allí donde el autor  escribe a Bosie (Lord Alfred Douglas),  haciendo balance de su vida y de lo sucedido, y es en ese momento cuando el lector se convierte en testigo de su personal y dantesco descenso a los infiernos. Nace así "De Profundis", obra póstuma denominada inicialmente "Epistola in Carcere et Vinculis".

Despojado de su familia, de su nombre, de su posición y de su éxito, el escritor reflexiona sobre su obsesión por Bosie, una obsesión que le llevó a olvidarse de su incondicional mujer e hijos. Wilde se muestra vulnerable y sensible ante el conquistador, caprichoso y embaucador lord. El lector se siente impotente presenciando cómo tropieza con la misma piedra una y otra vez, cómo perdona todo oprobio, engaño y abuso en tan lamentable relación. Wilde es ninguneado, abandonado ante la enfermedad, es víctima del brutal maltrato psicológico al que es sometido; fue víctima permanente de la ambición y del egoísmo del deletéreo amante Bosie, un joven inmaduro cegado por el odio que no solo abandonó a Wilde en los malos momentos, sino que siguió aprovechándose de él al hacer públicas las cartas que aquel le escribía. Pese a ello, el autor tan solo invita a la reflexión, sin odio alguno entre sus letras.

De profundis es el balance de una vida, el arrepentimiento de los errores cometidos, la necesidad de expiación y de empezar de nuevo, de ser feliz y sobreponerse a los acontecimientos, y es que en esa soledad entre cuatro paredes Wilde ve destellos de luz, de esperanza. Se adentra en la espiritualidad y descubre la figura de un Cristo humano a través de su propia experiencia, sobre lo que reflexionará en profundidad.

El escritor comienza a pensar que tanto sufrimiento le ayudará a reconstruir  su vida y encontrar la paz en un nuevo camino presidido por la humildad, despojado de todo materialismo. Ve nuevas posibilidades en el arte y en la vida en general, tiene nuevos propósitos, propósitos que, lamentablemente, no llevó a cabo cuando, arruinado al salir de la cárcel, intentó llevar una nueva vida con un nuevo nombre en París... pero no pudo ser. Murió el 30 de noviembre de 1900 a causa (al parecer) de una meningitis.

Un libro conmovedor cargado de reflexiones donde el lector se adentra en el alma torturada del escritor, donde no quedarás indemne tras la lectura, donde llegas a sentirte como un intruso por la intimidad revelada. Estamos ante una lectura inolvidable; en mi caso,  fruto de una conversación casual con mi socia en la que acordamos leerlo y comentarlo juntas (hasta ahora solo había leído fragmentos). Imprescindible (a ser posible, con una traducción decente).

"Ya he dicho que tras el dolor siempre está el dolor, pero es mejor decir que tras el dolor siempre hay un alma,  y burlarse de un alma torturada es una cosa horrible. La vida de quién tal hace no puede ser hermosa."



martes, 3 de octubre de 2017

El cielo es azul, la tierra blanca. Hiromi Kawakami.



Hiromi Kawakami  (Tokio, 1958) estudió Ciencias naturales  y fue profesora de Biología, hasta que publicó su primera novela. Sus trabajos han recibido numerosos premios literarios. Este es el primer libro suyo que leo.
Tsukiko tiene 38 años. Es una mujer solitaria e independiente. Frecuenta una taberna al salir del trabajo, donde come siempre algo antes de volver a casa. Ella es quien nos cuenta que un día se encuentra allí a su profesor de japonés del instituto, actualmente bien entrado en la tercera edad. Él la reconoce, pero ella casi no lo hace, pues no le entusiasmaban sus clases ni guardaba ningún recuerdo significativo de él. A partir de ese día, comenzarán a coincidir con frecuencia, compartirán su soledad y nacerá entre ellos una relación muy especial.

Tsukiko nunca llama al profesor por su nombre (Harutsuna), le llama "maestro". Entre ellos surge una especie de pacto tácito: no intercambian los teléfonos, no quedan ningún día ni a ninguna hora en concreto, pero se buscan cuando acuden a la taberna. Allí comen, beben, hablan de todo y de nada. Cuando Tsukiko acude a la taberna y no se encuentra con él, lo echa de menos. Nuestra protagonista va notando cómo el maestro empieza a estar presente en su cabeza y en su corazón, pese a la diferencia de edad (unos treinta años) y lo serio, distante y chapado a la antigua  que es. Sin embargo, él parece, a priori,  no vivir la relación que tienen del mismo modo que ella...

Compré este libro hace unos seis años, cuando estaba editado por Acantilado (ahora por Alfaguara), pero no ha sido hasta hace relativamente cuando lo he leído. Estamos ante una novela que no puedo recomendar a todo el mundo. De hecho, a día de hoy todavía ando procesándola,  pues hay momentos en los que la decepción me ha podido, los diálogos no me parecían creíbles y la historia casi no avanzaba, por no hablar de que la gastronomía japonesa, que no solo no me gusta, sino que me da grima, y aquí está muy , pero que muy presente. No obstante, hay otros momentos en los que algunos acontecimientos y el estilo poético de la narración me han conmovido (especialmente la parte final).

Es una novela pausada y, en cierto modo, algo contenida, que cuenta más entre líneas, va más allá de las palabras. No hay romanticismo ni azúcar, sino gestos imperceptibles, cotidianos,  soledad y sabores compartidos. Nada es idílico, tampoco los personajes, que se muestran muy naturales e imperfectos, alejados de estereotipos, como la historia en sí (algo que me ha encantado, por cierto).  Tsukiko es inconformista, poco femenina en su estilismo, llena de manías y rarezas.  El maestro anda encorvado, nunca se separa de su maletín, las arrugas ya protagonizan casi todo su cuerpo. Es un hombre tradicional, algo seco y arisco.

La literatura japonesa no está muy presente en mis lecturas, y eso ha podido influir en que no haya sabido llegar al tesoro que encierra esta historia. El cielo es azul, la tierra blanca tiene una adaptación manga y otra cinemátográfica y, hablando de cine, me ha resultado inevitable pensar en la película "Lost in translation", curiosamente una de mis favoritas, y digo curiosamente, porque ni de lejos me han gustado por igual pese a las similitudes.

Llegados a este punto, solo puedo repetir lo dicho unas líneas más arriba. No puedo recomendarla. Tampoco no hacerlo. La decisión es vuestra.

martes, 26 de septiembre de 2017

Prosas reunidas. Wistawa Szymborska.

"Soy una persona anticuada  que cree que leer libros 
es el pasatiempo más hermoso que la humanidad ha creado."



Confieso que, hasta que no le dieron el Nobel, no supe quién era Wislawa Szymborska (1923-2012). Destacó especialmente como poeta y fue a través de la poesía como me ganó como lectora, pero también es autora de numerosos ensayos. La editorial Malpaso ha editado en un volumen sus textos en prosa, y decidí que no había mejor forma de seguir adentrándome en sus letras. 

Prosas reunidas acoge las reseñas, sus "lecturas no obligatorias" que la autora fue publicando en distintos medios durante décadas. Los textos abarcan diversidad de temas: literatura, cine, antropología, historia...Difícil resumirlos o hablar de todos ellos aquí, difícil abarcar esa pluralidad que obedece a su "placer de acumular saberes innecesarios", pero sí que me gustaría destacar los que más me han gustado, como es el caso del artículo sobre Hans Christian Andersen y la importancia de asustar en la literatura infantil, o sobre el Cid y la exageración de la enemistad con los moros. 

Szymborska también habla de forma de cuestiones curiosas, como el calendario como libro, como el mayor best seller (un articulo muy ocurrente este),  la moda del "DIY" (Do It Yourself) que ya existía entonces, la naturaleza de los sueños, o de personalidades como Ella Fitzgerald, Thomas Mann, Alfred Hitchcock o Donald Spoto.

Es un libro que he tenido en la mesilla de noche durante meses, porque iba intercalando su lectura con otras. Iba leyendo sus artículos, breves en su mayor parte, y en muchos casos ampliaba información al tratarse de temas o títulos que desconocía. Me quedo sin duda con la ironía, la sencillez y a la vez profundidad con la que se adentra en las diferentes reflexiones. Se trata, en definitiva (y aquí la faja del libro sí se ajusta a la realidad) de un tributo al placer de la lectura muy recomendable.

martes, 19 de septiembre de 2017

4 3 2 1. Paul Auster.

"Uno recibe un beso, otro un puñetazo, o si no alguien asiste al entierro de su madre a las 11 de la mañana del 10 de junio de 1857 y en el mismo momento, en la misma manzana de la misma ciudad, una mujer coge en brazos por primera vez a su hijo recién nacido. El dolor de una persona acaeciendo al mismo tiempo que la alegría de otra,  y a menos de ser Dios, que debía estar en todas partes y ver lo que pasaba en todo momento, nadie podía saber que esos acontecimientos estaban ocurriendo a la vez y mucho menos el hijo de luto y la madre feliz. ¿Era por eso por lo que el hombre había inventado a Dios?"



4. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. Sin embargo, cuatro meses después de la noticia, no se resistió al impulso infantil de querer demostrar que podía montar perfectamente en la bici de su hijo de 11 años. María no llegó a ver la luz de este mundo.


3. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. María creció y se dejó deslumbrar por la magia de los libros. Pasaba las horas en su cuarto sumergida en miles de historias. Un domingo, a la hora de comer, su padre la llamó a la mesa, pero estaba tan concentrada en la lectura que no escuchó. Como castigo a la supuesta desobediencia, su padre tiró todos sus libros. Aquel trágico incidente tuvo consecuencias para María, que desarrolló un persistente, anormal e injustificado miedo a los libros. No volvió a acercarse a ninguno.

2. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. María creció entre libros, una pasión que fue en aumento conforme iba cumpliendo años. En la treintena descubrió a un escritor llamado Paul Auster. Sus libros despertaron su curiosidad, así que seleccionó dos títulos para conocer su obra: "Viajes por el Scriptorium" y "Mr Vértigo". No volvió a leer nada más de él.

1. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. María creció entre libros, una pasión que fue en aumento conforme iba cumpliendo años. En la treintena descubrió a un escritor llamado Paul Auster, un par de sus títulos fueron más que suficientes para caer presa de sus letras y seguir leyendo sus novelas.

En 2017, publicó "4321", una novela sobre los cuatro posibles destinos de su protagonista: Archie Ferguson. Cuatro opciones, cuatro vidas, entre las cuales solo una tiene verdaderamente lugar (como irá descubriendo el lector). Sin trucos. Sin trampas para el lector (Auster no necesita recurrir a ellas). Un recorrido con un broche final perfecto en el que, tras un episodio común  para todos los destinos posibles, acompañaremos a Ferguson durante los primeros veinte años de su vida (más o menos), con la historia de la Norteamérica del S. XX como telón de fondo.

Con pinceladas de humor inesperadas para María y, sin incurrir en lo repetitivo que cabría esperar  en un ejercicio literario tan arriesgado, seguimos a Archie en sus diferentes recorridos vitales que se van desarrollando de forma diferente (aunque con similitudes) según las decisiones que va tomando tanto él como los miembros de su familia.

4321 es una novela salpicada de música, literatura (maravilloso el momento en que el protagonista descubre "Crimen y Castigo" o "La Odisea") y amor por las letras. Una novela impregnada de la propia esencia de su creador,  reflexiva,  con la eterna pregunta flotando entre sus páginas: "¿Y si....?", un tema presente en la literatura y en el cine, que no lo ha descubierto Auster, no, pero sobre el que nadie más escribe como lo hace él.

A María le costó mucho despedirse de Ferguson. Cerró una puerta, pero abrirá otras a lo largo del invierno de su vida...


FIN


martes, 12 de septiembre de 2017

Lobo negro. Nick Jans.


 Bajo el lema de Thoreau, "todo lo bueno es libre y salvaje", la editorial Errata Naturae presenta la colección "Libros Salvajes", compuesta por títulos que hablan sobre la naturaleza y lo indómito, sobre ecología y conciencia social, mostrando que otras formas de vida son posibles en este planeta que todos compartimos. Dada mi fascinación por los lobos, devoré  este libro en poco más de un día. Como se puede deducir de esto y de la portada, estamos ante un libro que requiere cierto interés por los animales salvajes en general y por el lobo en particular. Hecha esta advertencia, os adelanto que me ha encantado.

Nick Jans siempre se sintió atraído por el lado más extremo de la naturaleza. Siendo joven creyó que ser cazador era la única opción para estar en contacto y ganarse la vida en ese ambiente, pero la primera vez que cazó un lobo, su conciencia se tiñó de una sensación permanente de recriminación, por lo que cada vez se fue limitando más a observar, hasta que abandonó la actividad definitivamente. 

Ya adulto, el aventurero, fotógrafo y escritor se mudó con su mujer a un barrio en las afueras de Juneau, capital de Alaska; un paisaje definido por lobos, osos y demás variedad de fauna salvaje. Después de realizar numerosos avistamientos de lobos, un lobo negro apareció a las puertas de su nueva casa, algo nada habitual, incluso en Alaska. Nick se dio cuenta de que no buscaba ni aceptaba comida, solo quería jugar y disfrutar de la compañía de los perros y humanos del lugar.


Es a partir de aquí cuando Nick comparte con el lector, en una especie de diario, su experiencia y la reacción de los habitantes del pueblo, puesto que la aparición de Romeo (con ese nombre bautizaron al lobo) no fue un episodio aislado, con los problemas que ello implicada a nivel institucional, de los habitantes y del propio lobo, que había encontrado en el lugar numerosos senderos trazados por el hombre que facilitaban su supervivencia con el mínimo esfuerzo.

 La ambientación en un lugar tan idílico, las fotografías que complementan la historia y seguir la trayectoria de este peculiar animal son las principales razones por las que he disfrutado mucho de este libro. Normalmente, un lobo pertenece a una manada, pero hay casos de "lobos solitarios" y el de Romeo es uno de ellos. Sin embargo, el franquear a diario la frontera entre la civilización y lo salvaje, jugándose la vida, para estar cerca de animales domésticos y humanos lo convierte en algo inaudito y digno de estudio por parte de biólogos y etólogos, como así fue. Y bueno, para ser testigos y entender mejor lo que sucedió, pues hay que leer el libro. Cuando me quise dar cuenta, Romeo ya se había hecho un hueco en mi corazón. Un "libro salvaje" muy recomendable.