lunes, 20 de octubre de 2014

Tardes con Margueritte, de Maríe-Sabine Roger.

"Solo se conoce la manera de actuar de alguien cuando se conoce a la persona. La primera vez uno no puede prever lo que vendrá a continuación. No sabe si os querréis, si, más tarde, recordaréis el primer día, si llegaréis a insultaros o a partiros la cara, si os haréis colegas."

No es un secreto que la amistad aparece en el lugar y en el momento más inesperado, de tal forma que en nuestra vida puede cruzarse alguien que, a priori, poco tiene que ver con nosotros, pero por las circunstancias, por el momento concreto o por cualquier otro motivo, en esa persona encontramos algo que nos faltaba.  El protagonista de esta novela, Germain, encuentra el verdadero sentido de la amistad en la madurez. Analfabeto, con cuarenta y cinco años, hijo poco querido y humillado en diversos momentos de su vida, pasa el tiempo haciendo chapuzas, cultivando su huerto o contando palomas en el parque. Allí se encuentra un día con una vieja dama sentada en su banco favorito. Se trata de Margueritte. Entre ellos nacerá una improbable amistad.

Esta es una historia alegre y profunda sobre el poder de la amistad y el amor por la lectura. Germain es un hombre algo tosco, sin estudios, sencillo, acostumbrado a prescindir de los afectos. Ha terminado asumiendo como propio el concepto que su madre y los demás tienen de él:

"Menudo regalo un tipo como yo, que ni siquiera tiene el graduado escolar. Un tío que, antes de los cuarenta y cinco tacos nunca había leído un libro. Un pobre hombre incapaz de juntar tres palabras correctas sin decir un montón de tacos."

Todo cambia cuando conoce a Margueritte, una anciana culta, inteligente, sensible y poseedora de una gran pasión por los libros y por la lectura, una pasión que poco a poco transmitirá a Germain; y es que Margueritte trata a Germain con respeto, con cariño, haciéndole ver, poco a poco, que es un hombre capaz de hacer mucho más de lo que cree posible:

"Cuando estoy con ella nunca pienso en el vacío que falta por llenar en mi cabeza, sino únicamente en que me ha llenado el depósito. El mundo entero podría reírse de mí hasta el final de la eternidad y pensar que soy imbécil, me importaría un carajo: Margueritte era mi hada."

Un libro narrado en primera persona, amable y sencillo con dos protagonistas bien perfilados que cautivan, cada uno en su estilo, al lector. Porque la verdadera amistad no entiende de barreras de ningún tipo. Porque la felicidad está en las pequeñas cosas, como sentarse en el banco de un parque a charlar, hablar de libros u observar a las  palomas. 

Lo primero, y no será lo último, que leo de esta escritora francesa. Una historia cuya adaptación cinemátográfica todavía tengo pendiente ver, y espero no tardar mucho en hacerlo.

"Desde que me encontré con Margueritte, cultivo mi inteligencia. Me planteo preguntas sobre la vida e intento responderlas, reflexionando sin trampas. Pienso en la existencia. En lo que me fue dado en el punto de partida y en todo lo que después he tenido que descubrir por mí mismo."




miércoles, 8 de octubre de 2014

Un millón de gotas, de Víctor del Árbol.

"...Todo se pone en marcha con un simple gesto. La primera gota que cae es la que empieza a quebrar la piedra, ¿no es cierto? (...) Todo empieza en alguna parte, en un momento ínfimo."



La primera vez que supe de la existencia de Víctor del Árbol fue en una reseña de Mientras Leo. Hablaba de "Respirar por la herida", una historia dura cuya portada me espantó e hizo que descartara la lectura. Con el tiempo fui siguiéndole la pista, y me di cuenta del error que estaba cometiendo. Me gustaba cómo se expresaba, me gustaba escuchar y leer sus entrevistas. LLegó "Un millón de gotas", y supe que tenía que leerlo.

Gonzalo es un abogado desprovisto de ambición alguna, conformista, que ejerce su profesión bajo la alargada sombra del prestigio de su suegro. Su vida cambiará drásticamente al tener conocimiento de la muerte de su hermana Laura, sospechosa de haber torturado y asesinado al mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a su hijo pequeño. 

Por otro lado, retrocedemos a los años 30 y conocemos a Elías Gil, un joven asturiano que viaja a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, dispuesto no solo a construir puentes y canales, sino a aprender y ser testigo del momento histórico ante el que se encuentra. Inesperadamente, será detenido y confinado en la isla de Názino (la famosa y espeluznante tragedia sobre la que desconocía muchos detalles). Su vida también cambiará drásticamente.

Partimos de dos historias, dos hilos temporales distintos plasmados de forma paralela, mostrando al lector poco a poco la relación entre uno y otro. Normalmente, en este tipo de historias, siempre hay una con más peso, más elaborada, en detrimento de la otra que acaba resintiéndose. Aquí no sucede: Víctor del Árbol logra un equilibrio perfecto en esta estructura narrativa, no hay ni una sola fisura, ni un solo cabo suelto, ni un solo personaje plano, y ya que estamos, qué personajes... qué forma de desnudarlos ante el lector, de mostrarnos el alma de cada uno de ellos. Personas con ideales, creíbles, con las que fácilmente te puedes identificar, personas a las que vivir una experiencia concreta les marca de por vida.

Estar en un determinado momento histórico, en un determinado lugar, un desgraciado desencuentro en tren y un abrigo que simboliza mucho más de lo que aparenta, son elementos que  determinan la vida de varias personas, y no solo de ellas, sino de sus familias generación tras generación. Estamos ante una historia dura, muy dura, y no solo por el contexto histórico real en la que se desarrolla, sino porque,  página a página, gota a gota, el autor quiebra el corazón lector. Te golpea, te obliga a parar, tomar aire, reflexionar ante las miserias de la naturaleza humana, ante esa oscuridad que seguramente todos tenemos y que,  en algunos casos, acaba saliendo a flote.

Seguramente no sea justo destacar a un personaje sobre el resto, dada la maestría con la que están perfilados en general, pero creo necesario destacar al que más me ha impactado: Elías Gil. Su evolución a lo largo de la novela me ha fascinado. Un joven con aspiraciones, ideas y metas en la vida, capaz de tener esperanza en los momentos más crudos ("Incluso en los peores lugares puede encontrarse el alivio de las cosas hermosas.") y que cae en su propio infierno: 

"Comprendía que la inmensidad de lo que le había ocurrido a él le había sucedido antes a otros miles, no aquí, en la Unión Soviética, sino en cualquier rincón del mundo donde hubiese seres humanos. Y después les pasaría a otros miles, a millones quizá. Morirían sin razón , o por razones absurdas, la gente se aferraría a las banderas, a los himnos, a las trincheras. Matarían , morderían, destrozarían cuanto se interpusiera  entre ellos y la vida, y eso no era bueno ni malo."

De lo mejor que he leído en este año. A este señor hay que leerlo. Yo seguiré en ello.




lunes, 6 de octubre de 2014

Lost in Translation, de Sofia Coppola.

"Mientras más sabes quién eres y lo que quieres
 menos permites que las cosas te alteren."

 


 A veces nos cruzamos de forma inesperada con personas que nos hacen replantearnos  muchas cosas, personas con las que no esperas tener demasiado en común, y cuando te quieres dar cuenta son imprescindibles en tu vida.

"Lost in Translation" (2.003) es una de mis películas favoritas en la historia del cine. Es una película de culto, nada comercial, motivo por el cual, pese a los reconocimientos en forma de premios y buenas críticas, tiene muchos detractores.

Bob Harris (Bill Murray) es un actor norteamericano venido a menos que viaja a Tokio para hacer un anuncio de Whisky japonés. Por su parte, Charlotte (Scarlett Johansson) es una joven casada con un fotógrafo al que acompaña a Tokio a hacer un reportaje. Bob y Charlotte se conocen casualmente en el bar del hotel donde se alojan y entre ellos surge una amistad profunda e inesperada.


 Bob y Charlotte a priori no tienen nada que ver el uno con el otro: pertenecen a diferentes generaciones, llevan vidas distintas, proceden de mundos desiguales, pero cuando se conocen surge la química entre ellos sin casi darse cuenta, y es que ambos se encuentran perdidos, no por hallarse a miles de kilómetros de casa, ni por estar en un país y cultura tan diferente a la propia, sino porque se dan cuenta del vacío que reina en sus vidas. Sus respectivos matrimonios no han resultado ser lo que esperaban, y hace ya tiempo que los dos se dejan llevar por la rutina en la sucesión de los días.

No acontece nada extraordinario aquí, estamos ante una comedia dramática en la que espectador encontrará secuencias protagonizadas por el silencio,  diálogos pausados, creíbles, sencillos, pero no hay que dejarse llevar por las apariencias, hay mucho más plasmado de forma intangible, expresado en forma de miradas, complicidad, una canción de karaoke intencionada, pequeños gestos prácticamente imperceptibles que hacen que que el espectador sea testigo de cómo dos personas perdidas se encuentran.

Un arrollador, divertido e irónico Bill Murray que me cautivó desde el primer minuto. Una Scarlett Johansson a la altura. Maravillosa fotografía, planos, banda sonora. Un final inolvidable. Nada de azúcar, nada de buscar la lágrima fácil. Por más palabras que escriba, tengo la sensación de que soy incapaz de transmitir lo que esta película significa para mí. Ineludible. Profunda. Divertida. Emocionante. Imprescindible.


"Estoy perdida. ¿Eso tiene arreglo?"



miércoles, 1 de octubre de 2014

El gran hotel Budapest, de Wes Anderson (2014).



Hay directores cuyo sello es inconfundible. Basta con ver un tráiler, unas imágenes para reconocerlo en ellas. Wes Anderson es uno de ellos. Su peculiaridad no deja indiferente a nadie: gusta o repele al público. Confieso pertenecer  al primer grupo, adoro su particular forma de hacer cine.

"El gran hotel Budapest" es una historia dentro de una historia. Gustave H (Ralph Fiennes), es un legendario conserje de un famoso hotel europeo de entreguerras. En él entabla amistad con Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven empleado al que convierte en su protegido. El le ayudará en sus peripecias  sobre el robo  recuperación de una pintura renacentista de valor incalculable y sobre la batalla que enfrenta a los miembros de una familia por una inmensa fortuna. Como telón de fondo, los levantamientos que transformaron Europa durante la primera mitad del siglo XX.

 

Varios son los aspectos que me han cautivado en esta divertida comedia. El reparto es de lujo, con ese amplio elenco de reconocidísimos actores que aparecen incluso para hacer un simple cameo (Jude Law, Harvey Keitel, Bill Murray, Willen Dafoe, Edward Norton, Owen Wilson, Adrien Brody, etcétera). Por otro lado,  la fotografía y el colorido típico de Anderson tampoco dejan indiferente, es una película visualmente muy atrayente.

 No obstante, lo más destacable en esta ocasión es el original homenaje y guiño constante que se rinde al gran Stefan Zweig. Varias de sus obras inspiran la película. Antes comentaba que estamos ante una historia dentro de una historia, y es que el narrador es una especie de sosias del autor, de forma que nos cuenta una historia ambientada en el interbellum europeo que invita a la reflexión, tal y como ocurre en parte de la obra de Zweig. Por todo ello, la considero una película deslumbrante, muy recomendable.


lunes, 29 de septiembre de 2014

Mugs and Books (II) Segunda edición.


Pues eso, que Mónica Serendipia vuelve a la carga con la segunda edición de Mugs and Books, y aunque tengo poco que aportar esta vez, me lo paso pipa, así que allá vamos. Las bases son las mismas: foto de libro y taza, sin filtro (con filtro vale, pero como simple aporte). Jugamos con el hashtag #MugsAndBooks. Para conocer las bases con detalle, pinchad aquí.

En esta entrada dejaré mis fotos. Espero que os gusten.

 Por ser un canto a la amistad y a la vida, por el color, por ser el mejor


Elegancia...


 Lo que apetece en los días grises...


viernes, 26 de septiembre de 2014

Epístola del viernes (7): De secretos y arenales.



Querida Mientras Leo:


La carta de hoy iba dirigida a George Clooney, tenía tantas cosas que decirle en la víspera de su boda...pero has llegado tú, pertubando mi paz, la mía y la de media blogosfera. "¿Yo? ¿Cómo?", dirás tú. Pues sometiéndonos a todos al resultado de un proceso fortuito que has puesto en marcha, porque tú no te conformas con tentarnos a diario; tú no sorteas el libro de turno, o los separadores chachi pirulis, no, tú sorteas una galerada de un autor, sin correción y con firma. 

Se preguntarán algunos sobre la identidad del sujeto. Pues yo os lo cuento: Triana Rioja (seudónimo que invita a pensar que es de origen y/o residencia en Sevilla y al parecer  con buen gusto para el vino), esto es: Félix G. Modroño, recientemente premiado con el Ateneo de Sevilla por su novela "Secretos del arenal", cuya galerada es objeto del meritado sorteo. 

Por si alguien no lo conoce, es un escritor al que la literatura no se le ha subido a la cabeza (de momento). Nos cautivó con su ciudad de ojos grises, y se ha ganado a muchos dando vida a don Fernando de Zúñiga. Es un  encantador de lectores que nos da su mano para que soñemos a través de sus historias. Ya lo decía Pessoa: "leer es soñar de la mano de otro".  Félix lo ha conseguido, y con vocación de permanencia. 

Por si fuera poco, resulta que tras el escritor hay una persona cercana, afable, cordial, amable, que disfruta y comparte con sus contactos otras nobles aficiones como la fotografía, de forma que también nos hace viajar por Bilbao,  Sevilla, Villalpando, Venecia, Coimbra (se le da tan bien como escribir), la buena música (aunque abusar de Los Secretos puede disminuir drásticamente los niveles serotonina) o el fútbol (vale, esto último muy noble no es).

Ay, Silvia, este no es el canoso del que quería hablar hoy, pero tú me has obligado. Me he imaginado esa galerada en mi vitrina, junto a la foto firmada de Tippi Hedren y mi película Celda 211 firmada por Luis Tosar. Se me ha pasado por la cabeza hacer todo tipo de conjuros, chantajearte con tacones imposibles, chantajearlo él,  pero eso sería recurrir a malas prácticas, necesito tener  limpia mi conciencia friki.


¿Sabes? Llevo días viendo el título "Secretos del arenal" por todas partes, la masa blogosférica se lo ha tomado en serio, y como a mi esto ya me genera ansiedad y conforme cumplo años creo menos en los milagros, he decidido que no participaré formalmente, pero te dedico esta misiva para poner mi grano de arena en la inicitiva, y para darte las gracias por tu buen hacer. Y si alguien sigue teniendo dudas sobre el sorteo, que pase por aquí.

Que no cunda el pánico, me haré con el libro. El 30 de noviembre es el día de las librerías y todos los años selecciono algún título para comprar ese día. Este año ya está decidido, salvo que el Sr. Auster publique un nuevo título (es bromaaaaaa).

Sin otro particular, recibe (tú y quienes me lean) una enorme sonrisa de viernes.

 


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Escritoras únicas: Patricia Highsmith.

"Es realmente imposible quedarse sin ideas, ya que éstas se encuentran en todas partes. El mundo está lleno de ideas germinales."


Nació el 19 de enero de 1921 en Forth Worth, Texas. Sus padres se separaron antes de que naciese. Pasó los primeros años de su vida con su abuela y su juventud en el Greenwich Village de Nueva York. En 1924 su madre se casó con Stanley Highsmith, del que Patricia tomaría el apellido. La joven Highsmith mantuvo una relación intensa y complicada con su madre y con su padrastro. Según contó la propia Patricia Highsmith, su madre le confesó que durante su embarazo había tratado de abortar bebiendo aguarrás. Highsmith nunca superó esta relación de amor y odio, que la acompañó durante el resto de su vida y que llegó a convertir en ficción en el cuento "The Terrapin" en el cual un joven apuñala a su madre.

Cursó estudios de Periodismo en la Universidad de Columbia y publicó su primer cuento a los 24 años en la revista Harper´s Bazaar y cinco años más tarde saltó a la fama de la mano de Alfred Hitchcock, quien adaptó su primera novela, "Extraños en un tren" (1951). Graham Greene la apodó "la poetisa del miedo".

Descubrió muy pronto en su vida literaria que los asuntos que más le interesaban eran la culpa, la mentira y el crimen. Sus libros tienen como protagonistas a hombres y mujeres que atraviesan por situaciones comunes que se tornan peligrosas y los obligan a defenderse con una moral egoísta y tramposa. Sintió el rechazo por sus historias pesimistas y despiadadas, su conducta personal y por sus ideas políticas contrarias al ideal del "sueño americano". Debido a una prohibición de su editora, lanzó el libro "The price of salt" bajo el seudónimo Claire Morgan. La novela, que trataba de un amor homosexual, llegó al millón de copias y fue reeditada en 1991 bajo el título de "Carol".


Fue la creadora del personaje de Tom Ripley, un ex convicto y asesino bisexual, al que lanzó a la fama en 1955 en el libro "El talento de Mr. Ripley", que luego fue llevado al cine en varias ocasiones. Dejó Estados Unidos en 1963 y se radicó en una pequeña casa en las montañas suizas. Tenía un semblante agrio, lo que no le impedía expresarse en público con singular cortesía. Se dedicó íntegramente a la literatura los 74 años que le tocó vivir. Su extensa obra así lo atestigua: más de 30 libros entre novelas, colecciones de cuentos, ensayos y otros textos.

A causa en gran parte a su alcoholismo, nunca tuvo una relación sentimental de larga duración. Se relacionó con la también novelista Marijane Meaker. Conservó su vida privada en estricta reserva y rehuyó la compañía de la gente; de hecho, Patricia Highsmith falleció sola en Locarno, Suiza, el 4 de febrero de 1995. Los únicos seres queridos que dejó en este mundo fue su gata Charlotte y un criadero de caracoles.

 Fuentes:
Buscabiografías.