miércoles, 1 de octubre de 2014

El gran hotel Budapest, de Wes Anderson (2014).



Hay directores cuyo sello es inconfundible. Basta con ver un tráiler, unas imágenes para reconocerlo en ellas. Wes Anderson es uno de ellos. Su peculiaridad no deja indiferente a nadie: gusta o repele al público. Confieso pertenecer  al primer grupo, adoro su particular forma de hacer cine.

"El gran hotel Budapest" es una historia dentro de una historia. Gustave H (Ralph Fiennes), es un legendario conserje de un famoso hotel europeo de entreguerras. En él entabla amistad con Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven empleado al que convierte en su protegido. El le ayudará en sus peripecias  sobre el robo  recuperación de una pintura renacentista de valor incalculable y sobre la batalla que enfrenta a los miembros de una familia por una inmensa fortuna. Como telón de fondo, los levantamientos que transformaron Europa durante la primera mitad del siglo XX.

 

Varios son los aspectos que me han cautivado en esta divertida comedia. El reparto es de lujo, con ese amplio elenco de reconocidísimos actores que aparecen incluso para hacer un simple cameo (Jude Law, Harvey Keitel, Bill Murray, Willen Dafoe, Edward Norton, Owen Wilson, Adrien Brody, etcétera). Por otro lado,  la fotografía y el colorido típico de Anderson tampoco dejan indiferente, es una película visualmente muy atrayente.

 No obstante, lo más destacable en esta ocasión es el original homenaje y guiño constante que se rinde al gran Stefan Zweig. Varias de sus obras inspiran la película. Antes comentaba que estamos ante una historia dentro de una historia, y es que el narrador es una especie de sosias del autor, de forma que nos cuenta una historia ambientada en el interbellum europeo que invita a la reflexión, tal y como ocurre en parte de la obra de Zweig. Por todo ello, la considero una película deslumbrante, muy recomendable.


lunes, 29 de septiembre de 2014

Mugs and Books (II) Segunda edición.


Pues eso, que Mónica Serendipia vuelve a la carga con la segunda edición de Mugs and Books, y aunque tengo poco que aportar esta vez, me lo paso pipa, así que allá vamos. Las bases son las mismas: foto de libro y taza, sin filtro (con filtro vale, pero como simple aporte). Jugamos con el hashtag #MugsAndBooks. Para conocer las bases con detalle, pinchad aquí.

En esta entrada dejaré mis fotos. Espero que os gusten.

 Por ser un canto a la amistad y a la vida, por el color, por ser el mejor


Elegancia...


 Lo que apetece en los días grises...


viernes, 26 de septiembre de 2014

Epístola del viernes (7): De secretos y arenales.



Querida Mientras Leo:


La carta de hoy iba dirigida a George Clooney, tenía tantas cosas que decirle en la víspera de su boda...pero has llegado tú, pertubando mi paz, la mía y la de media blogosfera. "¿Yo? ¿Cómo?", dirás tú. Pues sometiéndonos a todos al resultado de un proceso fortuito que has puesto en marcha, porque tú no te conformas con tentarnos a diario; tú no sorteas el libro de turno, o los separadores chachi pirulis, no, tú sorteas una galerada de un autor, sin correción y con firma. 

Se preguntarán algunos sobre la identidad del sujeto. Pues yo os lo cuento: Triana Rioja (seudónimo que invita a pensar que es de origen y/o residencia en Sevilla y al parecer  con buen gusto para el vino), esto es: Félix G. Modroño, recientemente premiado con el Ateneo de Sevilla por su novela "Secretos del arenal", cuya galerada es objeto del meritado sorteo. 

Por si alguien no lo conoce, es un escritor al que la literatura no se le ha subido a la cabeza (de momento). Nos cautivó con su ciudad de ojos grises, y se ha ganado a muchos dando vida a don Fernando de Zúñiga. Es un  encantador de lectores que nos da su mano para que soñemos a través de sus historias. Ya lo decía Pessoa: "leer es soñar de la mano de otro".  Félix lo ha conseguido, y con vocación de permanencia. 

Por si fuera poco, resulta que tras el escritor hay una persona cercana, afable, cordial, amable, que disfruta y comparte con sus contactos otras nobles aficiones como la fotografía, de forma que también nos hace viajar por Bilbao,  Sevilla, Villalpando, Venecia, Coimbra (se le da tan bien como escribir), la buena música (aunque abusar de Los Secretos puede disminuir drásticamente los niveles serotonina) o el fútbol (vale, esto último muy noble no es).

Ay, Silvia, este no es el canoso del que quería hablar hoy, pero tú me has obligado. Me he imaginado esa galerada en mi vitrina, junto a la foto firmada de Tippi Hedren y mi película Celda 211 firmada por Luis Tosar. Se me ha pasado por la cabeza hacer todo tipo de conjuros, chantajearte con tacones imposibles, chantajearlo él,  pero eso sería recurrir a malas prácticas, necesito tener  limpia mi conciencia friki.


¿Sabes? Llevo días viendo el título "Secretos del arenal" por todas partes, la masa blogosférica se lo ha tomado en serio, y como a mi esto ya me genera ansiedad y conforme cumplo años creo menos en los milagros, he decidido que no participaré formalmente, pero te dedico esta misiva para poner mi grano de arena en la inicitiva, y para darte las gracias por tu buen hacer. Y si alguien sigue teniendo dudas sobre el sorteo, que pase por aquí.

Que no cunda el pánico, me haré con el libro. El 30 de noviembre es el día de las librerías y todos los años selecciono algún título para comprar ese día. Este año ya está decidido, salvo que el Sr. Auster publique un nuevo título (es bromaaaaaa).

Sin otro particular, recibe (tú y quienes me lean) una enorme sonrisa de viernes.

 


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Escritoras únicas: Patricia Highsmith.

"Es realmente imposible quedarse sin ideas, ya que éstas se encuentran en todas partes. El mundo está lleno de ideas germinales."


Nació el 19 de enero de 1921 en Forth Worth, Texas. Sus padres se separaron antes de que naciese. Pasó los primeros años de su vida con su abuela y su juventud en el Greenwich Village de Nueva York. En 1924 su madre se casó con Stanley Highsmith, del que Patricia tomaría el apellido. La joven Highsmith mantuvo una relación intensa y complicada con su madre y con su padrastro. Según contó la propia Patricia Highsmith, su madre le confesó que durante su embarazo había tratado de abortar bebiendo aguarrás. Highsmith nunca superó esta relación de amor y odio, que la acompañó durante el resto de su vida y que llegó a convertir en ficción en el cuento "The Terrapin" en el cual un joven apuñala a su madre.

Cursó estudios de Periodismo en la Universidad de Columbia y publicó su primer cuento a los 24 años en la revista Harper´s Bazaar y cinco años más tarde saltó a la fama de la mano de Alfred Hitchcock, quien adaptó su primera novela, "Extraños en un tren" (1951). Graham Greene la apodó "la poetisa del miedo".

Descubrió muy pronto en su vida literaria que los asuntos que más le interesaban eran la culpa, la mentira y el crimen. Sus libros tienen como protagonistas a hombres y mujeres que atraviesan por situaciones comunes que se tornan peligrosas y los obligan a defenderse con una moral egoísta y tramposa. Sintió el rechazo por sus historias pesimistas y despiadadas, su conducta personal y por sus ideas políticas contrarias al ideal del "sueño americano". Debido a una prohibición de su editora, lanzó el libro "The price of salt" bajo el seudónimo Claire Morgan. La novela, que trataba de un amor homosexual, llegó al millón de copias y fue reeditada en 1991 bajo el título de "Carol".


Fue la creadora del personaje de Tom Ripley, un ex convicto y asesino bisexual, al que lanzó a la fama en 1955 en el libro "El talento de Mr. Ripley", que luego fue llevado al cine en varias ocasiones. Dejó Estados Unidos en 1963 y se radicó en una pequeña casa en las montañas suizas. Tenía un semblante agrio, lo que no le impedía expresarse en público con singular cortesía. Se dedicó íntegramente a la literatura los 74 años que le tocó vivir. Su extensa obra así lo atestigua: más de 30 libros entre novelas, colecciones de cuentos, ensayos y otros textos.

A causa en gran parte a su alcoholismo, nunca tuvo una relación sentimental de larga duración. Se relacionó con la también novelista Marijane Meaker. Conservó su vida privada en estricta reserva y rehuyó la compañía de la gente; de hecho, Patricia Highsmith falleció sola en Locarno, Suiza, el 4 de febrero de 1995. Los únicos seres queridos que dejó en este mundo fue su gata Charlotte y un criadero de caracoles.

 Fuentes:
Buscabiografías.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Bajo la misma estrella, de John Green.

"Creo que mis compañeros querían ayudarme  a sobrellevar el cáncer, pero al final se dieron cuenta de que no podían, y por una razón: el cáncer no se sobrelleva."

En ningún momento contemplé la posibilidad de leer este libro, no solo por su clara orientación juvenil y por desconfianza hacia el autor, sino porque trata sobre una enfermedad que me ha tocado muy de cerca. De hecho, cuando "Nube de tinta" lanzó este título, no había pasado ni un año desde que en mi grupo de amigos perdimos a uno de los nuestros a causa del cáncer. No me apetecía leer sobre el tema, la verdad.

El tiempo fue pasando, leí numerosas opiniones positivas y supe que John Green (1.977) es Licenciado en Lengua y Literatura inglesa, además de ser crítico y editor, por lo que contemplé la posibilidad de haberlo prejuzgado. Finalmente,  piqué el anzuelo y lo leí.

De corte juvenil, "Bajo la misma estrella" cuenta la historia, Hazel, una joven estudiante enferma de cáncer que acude en contra de su voluntad a terapia de grupo para afrontar la enfermedad. Allí conocerá a Gus, un chico ya curado. La química entre ambos surge ipso facto. Ambos son conscientes de lo importante que es el vivir día a día, por lo que, llegado el momento,  no dudan en hacer lo que sea necesario para cumplir la mayor ilusión  de Hazel: conocer a su escritor favorito.

Supongo que estamos ante una nueva ocasión en que las expectativas me han jugado una mala pasada pues, si bien en general me ha gustado, esperaba más, mucho más. Al principio me costó meterme en la historia, entre otras cosas porque no logré conectar con Hazel, no me pareció creíble su perfil, la madurez, entereza y humor negro con el que hace frente a la enfermedad y, siendo ella la que narra en primera persona, me costó. No obstante, conforme avancé en la lectura sí que vi pinceladas de realidad, reacciones más propias de una chica tan joven ante una situación de tal entidad, con lo que acabé disfrutando algo más de la lectura.

Al final ha resultado ser una novela entretenida, sin más. Se lee en muy poco tiempo debido a los numerosos diálogos que contiene. La historia entre los protagonistas es bonita, sin sobredosis de azúcar. Eso sí, las lágrimas están aseguradas. En algunos momentos es muy dura y se detallan aspectos muy concretos de la enfermedad. Esas partes me incomodaron un poco, pero son justificadas. Una historia sobre pérdidas, esperanza, sobre vivir intensamente lo cotidiano. Apta para todos los públicos.

"Creo que en este mundo tienes que elegir cómo cuentas las historias tristes, y nosotros elegimos la versión divertida"




viernes, 19 de septiembre de 2014

# 25. Pasen, lean, sientan y vean: Otoño.


 Otoño es...


El cambio de color en el paisaje,
la humedad en el campo, 
senderismo.

El puesto de castañas de la esquina,
el chubasquero de Enzo,
el regreso de la lluvia y su musicalidad.

Largas veladas en buena compañía,
juegos de mesa, té
sofá, manta, película, libro.

Paseos por la ciudad bajo cielo gris,
agua templada en la ducha,
nubes jugando a ser.

Copa de vino, jazz, risas,
lluvia improvisada,
empaparse un poco, 
aunque sea solo un poco.

Otoño es...dejarse llevar por los días grises.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

La pesca del salmón en Yemen (2.011) .

 "Tener fe y esperanza en la idea más extravagante es algo precioso."



Alfred Jones (Ewan McGregor) es miembro del Centro Nacional para el fomento de la Piscicultura. Un día recibe un correo electrónico en el que una mujer, Harriet (Emily Blunt), le pide, en representación de un acaudalado jeque árabe, que lleve a cabo un proyecto consistente en la introducción de la pesca del salmón en Yemen. Una propuesta a priori absurda y disparatada, que rechaza de plano Alfred al ser imposible que el salmón sobreviva en ese hábitat.

Hay películas que en un principio te gustan sin más, pero conforme pasa el tiempo y tienes la oportunidad de revisionarlas, se acaban haciendo un hueco entre tus favoritas. "La pesca del salmón en Yemen", de Lasse Halström es una de ellas. Esta historia, basada en el libro homónimo, se presentó como la comedia británica del año, algo que no entendí, pues si bien es cierto que contiene notas de humor, bajo mi punto de vista no tienen la suficiente entidad como para etiquetarla en el género.

La primera vez que la vi no me quitó el sueño (literal, me quedé dormida), pero fue suficiente una nueva oportunidad (en horario más apropiado, todo hay que decirlo) para saborear la atmósfera que crean los protagonistas, el encanto que se respira en la historia; una historia sobre segundas oportunidades, sobre la posibilidad de lo imposible, donde los principios básicos de la pesca se extrapolan metafóricamente a la vida misma: flexibilidad, paciencia, humildad y tolerancia.

Un canto a la esperanza, una película optimista, un poco utópica,  aliñada con una divertida y acertada crítica a la clase política en general. Necesaria.