martes, 18 de julio de 2017

El extraño verano de Tom Harvey.



Había leído los dos títulos anteriores de Mikel Santiago, "La última noche en Tremore Beach" y "El mal camino". Disfruté mucho de ambas lecturas, por lo que, cuando supe de su nueva novela, tuve claro que la leería.

En esta ocasión conocemos a Tom Harvey, el protagonista y narrador de la historia, que nos cuenta cómo una noche en la que estaba con una mujer en Roma, recibe la llamada de Bob Ardlan, un pintor de éxito, padre de su exmujer. Hacía años que no sabía de él, así que en ese momento decide no cogerle el teléfono. Sin embargo, dos días después, Tom tiene conocimiento de que Bob ha perdido la vida al caerse desde el balcón de su mansión en Tremonte (un lugar idílico al sur de Italia), y que sucedió el mismo día de la llamada,  por lo que se traslada al lugar para acompañar a su ex en tan duros momentos. A la vista de las circunstancias, Tom no podrá evitar preguntarse si realmente la muerte se debe a un accidente. A partir de ahí todo se irá complicando, hasta el punto de poner en riesgo su vida.

Tom Harvey es un personaje que despierta tu simpatía desde el principio. Es músico y se gana la vida con los bolos que le salen además de trabajar como guía turístico en Roma. Cuando sabe de la muerte de Bob, no duda en acudir en ayuda de Elena, de la que siempre ha estado enamorado. En esta ocasión descubrirá el mundillo del arte y de la riqueza en el que se movían padre e hija, conocerá a las personas que rodeaban a Bob (un maduro seductor que no dejaba indiferente a nadie): un aprendiz, el marchante, una escritora de éxito venida a menos, el propietario del Mandrake (un lujoso local de copas) etc. Nuestro protagonista comprobará que prácticamente todos tenían algún motivo para odiarle, haciéndonos partícipes de sus sospechas y de su "¿quién lo hizo?".
 
Nuevamente me ha gustado leer a Mikel Santiago. Tiene un sello propio y elementos comunes que podemos encontrar en sus libros: suspense de menos a más, pesadillas, pinceladas paranormales,  momentos de tensión ambientados en la noche que te atrapan, un protagonista creíble, cercano y vinculado a la música...

Un thriller con el que el autor dice al final pretender que el lector se divierta en este nuevo viaje y que lo siga acompañando. Creo que cumple sobradamente con el objetivo a lo largo de las casi 500 páginas de esta historia.  En lo que a mí respecta,  puede seguir contando conmigo como lectora.
 

martes, 11 de julio de 2017

La biblioteca de los libros rechazados. David Foenkinos.

«El protagonista trabaja en una biblioteca que acepta todos los libros que han rechazado las editoriales. Se puede uno encontrar allí, por ejemplo, con un hombre que ha acudido a dejar un manuscrito tras haber padecido cientos de rechazos. Y de esa forma se van juntando ante los ojos del narrador libros de todo tipo. Se puede encontrar allí tanto con un ensayo como El cultivo de las flores a la luz de las velas en una habitación de hotel como con un libro de cocina que recoge todas las recetas de los platos que aparecen en la obra de Dostoievski».


  Todavía no me había estrenado con David Foenkinos. Increíble pero cierto. Algunos títulos me llamaban la atención, alguno en concreto bastante, pero no sé por qué  (¿prejuicios?) no daba el paso. LLegó  "La biblioteca de los libros rechazados", con ese título y/o imán para los lectores como yo, que acuden a la llamada de novelas sobre librerías o similares, como así sucedió cuando me lo crucé en la biblioteca, animada previamente por la reseña de Mónica.

Conocemos al señor Gourvec, un bibliotecario algo excéntrico en lo profesional y en lo personal que, inspirado por una novela que ha leído, decide crear en la biblioteca de su pueblo (Crozon) una sección  dedicada a los libros rechazados por las editoriales. Tras poner varios anuncios, muchos escritores llegan a cruzarse Francia entera para quitarse de encima el fruto de su fracaso, hasta el punto de tratarse de una especie de Camino de Santiago literario, por el valor místico y simbólico de "acabar con la frustración de que no le publiquen a uno". Un verano, una joven editora con un futuro muy prometedor y su marido, escritor, se van de vacaciones a Crozon y visitan tan peculiar biblioteca, descubriendo entre sus títulos abandonados una joya titulada "Las últimas horas de una historia de amor". La editora cree que el libro merece ser publicado, por lo que, al tratar de contactar con su autor, resulta que este ha fallecido, y no parece que sea el verdadero autor, pues la familia, sorprendida, afirma que el finado nunca leyó ni escribió nada.

Se inicia así una especia de thiller literario en el que las vidas de  diversos personajes varipintos se cruzan en la búsqueda de la verdadera autoría de la novela: la editora mencionada y su marido, un escritor cuya obra pretende ser comprometida e intelectual, resultando inaccesible para cualquiera que no sea él; el bibliotecario que convierte los fracasos ajenos en triunfos propios y la bibliotecaria que lo acompaña en su andadura; una vendedora de lencería, un crítico literario venido a menos y el supuesto autor (el pizzero del pueblo).

 Me ha encantado la historia en general, digo en general porque coincido con otros lectores en que el epílogo y la forma de resolverse la trama no me parecen acertados. Una lástima, pero pese a ello he disfrutado mucho de los numerosos guiños metaliterarios, del sentido del humor de Foenkinos, de la ironía y la crítica al mundillo editorial (tornándose en sátira en algunos momentos). Un libro francamente divertido y recomendable.


martes, 4 de julio de 2017

La chica en la niebla. Donato Carrisi.

"Porque el peaje para que la gente pueda
 seguir su vida es la indiferencia"





La chica en la niebla supone mi estreno con Donato Carrisi. No ha ido mal, me he encontrado con una novela de suspense muy entretenida. No buscaba más en ese momento. Veamos.

En un pequeño pueblo de montaña ha desaparecido una joven de 16 años: Anna Lou, una chica aniñada, tímida, muy familiar y con pocos amigos. Todo apunta a que no se ha ido por voluntad propia, pero, al tratarse de una pequeña comunidad muy religiosa donde todos se conocen, todo apunta también a que alguien conocido es el culpable de la misteriosa desaparición. El agente especial Vogel será el encargado de la investigación. Conoceremos entonces a este investigador atípico que parece haber olvidado la vocación y la ética en su trabajo.

 Dos son los aspectos que más destacaría de esta historia. La ambientación tan lograda en ese pueblo tan cerrado y peculiar, y la caracterización de uno de sus principales protagonistas: Vogel, un personaje destestable,  un agente especial que solo quiere resultar mediático y salir airoso de los casos que se le presentan, aunque ello suponga alejarse de la verdad y presentar a la opinión pública sospechosos sin pruebas concluyentes. Todos sabemos de la tendencia a creernos lo primero que leemos en los medios y las trágicas consecuencias que ello conlleva a veces, y eso queda muy bien reflejado aquí, donde investigador y prensa se alimentan mutuamente.

A lo largo de los capítulos se intercalan los días posteriores a la desaparición de la joven con los meses posteriores en los que, un buen día, aparece Vogel manchado de sangre tras haber tenido un accidente y, aparentemente, haber perdido la memoria. ¿Qué ha ocurrido? Al llegar al final lo sabremos todo.

En definitiva, aunque no es el libro que esperaba tras leer opiniones tan entusiastas, sí que es una historia que recomiendo. Un thriller que va de menos a más, con ritmo desigual (al principio pausado y posteriormente mucho más trepidante) y con momentos cargados de tensión que hacen que lo devores en solo unas horas.

martes, 27 de junio de 2017

La mala hierba. Agustín Martínez.



"La mala hierba" es la segunda novela de Agustín Martínez. Su debut tuvo lugar con "Monteperdido", un título que todavía no he leído, pero que, visto lo visto, seguro leeré. Lo mío con este libro fue amor a primera vista. De entrada, la portada me pareció inquietante, eché un vistazo a su primer capítulo, que empieza así:

"Quiero recordarte descansando sobre mi pecho, exhausta después de hacer el amor, y no como el barco que se hunde en un charco de sangre a mis pies. Lo intento con todas mis fuerzas; juro que lo intento."

Y bueno, llamadme intensa, pero me pareció uno de los comienzos más impactantes que he leído en los últimos tiempos, así que tenía que seguir leyendo. Ya he comentado en alguna ocasión que disfruto cada vez más de saber lo mínimo sobre el argumento de una novela, y en esa ocasión vuelve a suceder, así que solo os daré unas pinceladas.

 Jacobo es un padre de familia que, tras perder su trabajo, se ve obligado a empezar una nueva vida juanto a su mujer, Irene, y su hija adolescente, Miriam. El destino elegido será Portocarrero, un pueblo situado en pleno desierto almeriense, ya que Irene tiene un hermano allí y una propiedad heredada de sus padres donde poder vivir. Una vez instalados, con el paso del tiempo se darán cuenta de que nada es lo que parece, y que lo que parecía una nueva oportunidad en sus vidas se convierte en un infierno.

Como descubrimos nada más empezar,  en el primer párrafo, Irene ha siso asesinada, y a partir de ahí nos adentramos en una historia que no da tregua, donde nada es lo que parece, empezando por los vecinos y amigos de la infancia de Irene, que aparantemente los acogen y ayudan a la familia a salir adelante. 

Conocemos a unos personajes magníficamente perfilados, donde cada uno tiene muchas sombras que ocultar, donde ninguno despierta la simpatía ni la empatía del lector (ni la abogada excéntrica, ni la adolescente, porque se puede pasar por sus circunstancias sin ser tan insoportable), donde resurge constantemente la mala hierba que habita en el desierto, y es que el desierto es un personaje más de la historia, creando una atmósfera claustrofóbica, angustiosa e inquietante: árboles fosilizados, vientos africamos, calima y polvo sahariano...

 El desierto lleva el mal en su arena y se propaga entre los habitantes del pueblo, mientras que el escritor juega de forma constante con el lector, dosificando las pistas y los giros inesperados en los que nunca tienes claro quién es el culpable de todo lo que ocurre, hasta el final. 

Una novela muy recomendable, con una ambientación y unos personajes muy logrados, con un pulso narrativo impecable. Sin duda,  pasará a ser una de mis mejores lecturas del año.

martes, 20 de junio de 2017

Las lágrimas de Claire Jones. Berna González Harbour.



Este libro llegó a mí de forma inesperada. Me he acostumbrado a leer lo menos posible de la sinopsis, pero vi lo suficiente como para saber que se trata de la tercera entrega de la saga protagonizada por la comisaria María Ruiz. Ello no es impedimento para leer este título de forma independiente, ya que te sitúa perfectamemente en el estado actual de la protagonista y te explica cómo ha llegado hasta la situación en la que se encuentra. Así lo he hecho yo, estrenándome con la autora. Berna González Harbour es periodista, escritora,  analista política y colaboradora cultural.

En "Las lágrimas de Claire Jones" conocemos a María Ruíz, de unos cuarenta años, una psicóloga del cuerpo de policía que con el tiempo, las circunstancias y los acontecimientos que tienen lugar ejerciendo su profesión, elige hacerse policía, siendo en la actualidad comisaria. Es independiente, inteligente, leal y valiente. Actualmente se encuentra destinada (desterrada más bien) en Soria, donde nunca tiene lugar algún suceso destacable más allá del último asesinato que ocurrió en 1954. Allí lleva una vida aletargada y llena de rutinas, que solo rompe los fines de semana al visitar a su compañero Tomás que se encuentra en un hospital de Ávila. Un día Carlos, comisario y viejo amigo de María, la convence para que se despeje y desconecte de todo haciéndole una visita a Santander, pero lo que iba a ser un paréntesis para la comisaria se complica: una simple investigación de Carlos sobre un coche abandonado da lugar al hallazgo de un cadáver de forma inesperada.

 A partir de ahí, María reaviva la llama de su profesión al encontrar un nuevo aliciente en su carrera, pero se trata de un caso sobre el que ella no tiene potestad alguna, y no tiene demasiados amigos entre sus superiores, por lo que no lo tendrá fácil...

 Como adelantaba, no puedo comparar esta historia con los anteriores títulos, aunque  he leído (por aportar un dato curioso) que la escritora ha tardado más en terminar esta entrega (dos años, cuando para las anteriores necesitó solo tres meses). El caso es que me ha gustado mucho. Me ha resultado un lectura muy ágil, por sus numerosos diálogos y la tensión dosificada a lo largo de sus páginas. Casi sin darnos cuenta nos adentramos en una trama vinculada a la historia de los cuáqueros (una especie de comunidad religiosa de origen inglés), concretamente, la de muchas de sus mujeres, que desempeñaron un papel muy importante en los campos de refugiados españoles en el sur de Francia durante la Guerra Civil. Esta labor se entremezclará en el presente con la aparición de importantes hombres de negocios irregulares, policías corruptos, misteriosas desapariciones...y, por supuesto, sabremos quién es y qué tiene que ver Claire Jones con todo esto. La comisaria Ruiz no estará sola en sus indagaciones. Contará con el apoyo incondicional de Carlos, Martín, Esteban y Luna, un periodista que no dudará en ayudar a nuestra protagonista.

De forma paralela al transcurso de la investigación, iremos profundizando en el carácter y en el pasado tanto de María Ruiz como de Claire Jones (una joven que, tras una visita inesperada se plantea su presente y empieza a hacerse preguntas sobre su corto pasado), desembocando finalmente en una lectura muy bien hilvanada, ejecutada y resuelta satisfactoriamente

Sin duda, me pondré al día con las entregas anteriores ("Verano en rojo" y "Margen de error") y  seguiré los pasos de esta comisaria, un personaje muy creíble, una mujer de carne y hueso con sus tormentos y complejidades. 

martes, 6 de junio de 2017

La frontera del lobo. Sarah Hall.



Podría afirmar que el lobo es mi animal salvaje favorito. Siempre me han fascinado los lobos, y más desde hace unos diez años, cuando tuve la oportunidad de visitar una especie de reserva, verlos relativamente cerca y aprender mucho sobre ellos. Sin embargo, cuando supe de la existencia de este libro tuve mis reservas, porque no sabía si me encontraría con un ensayo disfrazado y, aunque no me pareciera mal, no era lo que quería leer en ese momento. Fue entonces cuando me encontré con algunas reseñas y vi que era un libro que podía gustarme, como así ha sido.

Sara Hall pertenece a una nueva generación de escritores británicos, ha recibido varios premios y tiene varios títulos publicados. Este es el primero que le leo. "La frontera del lobo" nos cuenta la historia de Rachel Caine, que lleva diez años estudiando y protegiendo las manadas de lobos en una reserva india de Idaho. Su vida da un giro inesperado cuando recibe una tentadora oferta de uno de los hombres más ricos del Reino Unido, el duque de Annerdale, que pretende reintroducir el lobo gris en los campos británicos. Ello supondrá el regreso de Rachel a Cumbria, su tierra natal, el reencuentro con su madre y la aceptación del proyecto más ambicioso al que se haya enfrentado nunca.

Para mí, esta,  más que una novela de personajes ha sido una novela de paisajes, y me explico. Rachel es una mujer con la que resulta muy difícil empatizar. Tiene un pasado complicado con una familia desestructurada capitaneada por una madre nada fácil. Ese pasado cargado de carencias afectivas ha dejado huella en ella a la hora de relacionarse con amistades, hombres, con su hermano... Rachel es una reconocida profesional, es admirada por sus compañeros. Es buena persona, pero fría, distante, siempre en guardia, lo que le hace actuar de una forma y tomar ciertas decisiones que no despiertan precisamente la simpatía del lector. Ello, unido a mi adoración hacia estos animales salvajes, ha hecho que haya disfrutado mucho más de los maravillosos paisajes donde tiene lugar la historia, de la exploración de la naturaleza que hace la autora, su forma de plasmar la belleza de la vida y comportamiento de los lobos, empleando a veces alegorías que invitan a la reflexión.

 El final, y esa es mi principal objeción,  deja muchos cabos sueltos, pero en general me ha parecido una historia muy entretenida y amena, para leer sin prisas y perderse por sus horizontes, especialmente si te gustan estos animales. 

 

martes, 30 de mayo de 2017

Mensajes desde el lago. Mercedes Pinto Maldonado.




Mensajes desde el lago es la segunda parte de "Cartas a una extraña", un libro que en general me gustó bastante, al igual que el estilo de su autora,  por lo que tuve claro que quería saber cómo continuaba la historia. Si no habéis leído el primero, mi recomendación es que no sigáis leyendo este post.

Recordemos que aquella primera parte nos contaba la historia de Berta, una treintañera independiente que vive en Londres. Allí dirige un restaurante de cierto prestigio, y allí se fue para huir de una madre y una hermana tóxicas, dictatoriales y desconocedoras del concepto cariño o familia. Cuando Berta recibe una llamada avisándole de la muerte de su madre, tiene que volver a Madrid para gestionar el testamento. A raíz de ahí, y de forma casual, descubrirá unas cartas que cambiarán su vida al conocer a un misterioso pintor, Saúl,  que vive en Estados Unidos y al que finalmente tiene la ocasión de conocer en París, aunque solo por unos minutos.
 
En "Mensajes desde el lago",  Berta ha regresado a Londres, pero su vida ya no es la misma. Su estancia allí deja de tener sentido tras todo lo sucedido. Berta no ha cerrado definitivamente el capítulo de su pasado familiar, a lo que hay que añadir que descubre que tiene una sobrina de nueve años, por lo que decide volver a España.

Esta segunda parte me ha gustado. Con una estructura muy similar a la de la anterior entrega, seguimos la historia familiar de Berta y paralelamente la de Saúl desde que Berta dejó de leer sus cartas (ahora Saúl va escribiendo en una especia de diario). Asistiremos a la evolución de ambos protagonistas, que nos cuentan en primera persona lo que va sucediendo. Berta no estará sola en esta ocasión, contará con el apoyo de Alfonso, el detective que tanto la ayudó en la primera parte, y Mary, su amiga inglesa, con la que al principio es difícil empatizar por su aparente frivolidad y apariencia pija, pero que se acaba haciendo un hueco entrañable en la lectura. Con ellos se enfrentará a las nuevas trampas del destino.

Una vez más,  he disfrutado y he leído en muy poco tiempo un libro de Mercedes, y ello se debe a su estilo sencillo y elegante, a la abundancia de diálogos y la habilidad para alternar una trama familiar llena de intriga y suspense con una historia de amor.

No obstante, debo decir que no me ha gustado tanto como la primera parte. En algunas ocasiones, con el objetivo de recordar al lector en qué punto de la historia nos encontramos con respecto a la primera parte, se hace repetitivo. También hay aspectos que no me han terminado de convencer, como que en momentos dramáticos, o de mucha tensión, Berta hable de amor con su amiga, por poner un ejemplo. 

En definitiva, salvando estos matices, es un cierre de historia que me ha entretenido mucho y me ha gustado. Seguiré leyendo a Mercedes. Me gustan sus historias, su estilo y su independencia al moverse por este mundillo.