jueves, 26 de marzo de 2015

Sueños de trenes, de Denis Johnson.



Decía Chéjov que el arte de escribir consiste en decir mucho con pocas palabras. No tengo claro que sea así, pero sí reconozco mi admiración a esos escritores que cuentan una historia completa, con argumento, ambientación y personajes definidos en no más de doscientas páginas. Estamos ante una de esas historias. Denis Johnson casi no habla con los medios y vive recluido en Idaho con su familia. Es considerado un autor de culto en Estados Unidos y ha recibido numerosos galardones por sus obras.

En "Sueños de trenes", conocemos la historia de Robert Grainier, un jornalero del Oeste americano de finales del S. XX, que lleva una vida modesta y sencilla trabajando prácticamente de sol a sol por y para mantener a su familia (su mujer y su hija). Inesperadamente, será golpeado por una gran tragedia ante la cual luchará por encontrar su sitio ante las circunstancias que le rodean.

Sin duda lo que más destaco en esta breve novela es la forma en la que está contada, pues el autor no necesita caer en sentimentalismos ni recurrir a artificios innecesarios para trasladarnos a paisajes boscosos del Oeste. El estilo narrativo es sencillo y evocador. Ahora bien, en cuanto a la historia en sí, es la historia de la vida de un hombre, pero contada de forma diferente a otras similares que haya podido leer alguna vez.

Hay pinceladas de surrealismo, humor absurdo, drama. La mezcla de lo cómico y lo trágico tiene lugar de un modo peculiar, que si bien no desentona, hace que no la recomiende a todo tipo de lectores. La decisión es vuestra. ¿Lo habéis Leído? ¿Os gustaría?

martes, 24 de marzo de 2015

Un hijo, de Alejandro Palomas.

"La mente humana es como la vida: un laberinto que a veces saca de quien se pierde en él cosas que jamás habría imaginado."



Qué decir de Alejandro Palomas que no haya dicho ya. Cuando no cesan las nuevas ediciones de "Una madre", nos avisa  (en su presentación y posteriormente en las redes sociales) que se acerca el nacimiento de "Un hijo". Y llegó el día...y yo no pude resistirme. Una de las cosas que más me gustan de  Alejandro es que da forma a las palabras y hace literatura prácticamente de cualquier cosa. Pero antes de entrar en materia, conviene hacer sendas advertencias previas y aclaratorias, a saber:

1. "Un hijo" no es continuación de "Una madre".
2. Que publique La Galera (Bridge) y que el personaje principal sea un niño no quiere decir que sea una novela infantil y/o juvenil. Narrativa pura y dura.

Y bien, ¿Quién es el "hijo"? Pues un niño muy especial: Guille, hijo de padres recién separados, con una empatía emocional impropia de su edad, hipersensible, introvertido, paradójicamente feliz y obsesionado con Mary Poppins; una obsesión que no consiste en querer ser como ella , sino en ser ella (ojo), dato este que no pasará desapercibido para su profesora, ni para la orientadora del colegio, que se pondrán manos a la obra a fin de descubrir qué guarda este pequeño en su interior.

La fragilidad y la ternura de Guille cautivan al lector, que no puede dejar de leer para descubrir qué se esconde en tras esa relación paternofilial. Una historia con alma, como no podía ser menos si tenemos en cuenta quién la escribe. Porque no siempre dar voz a un niño resulta creíble, y aquí sí. Guille cautiva, remueve, emociona y arranca más de una sonrisa. Guille brilla con luz propia. Viene para quedarse en el corazón lector.

Pero, antes de que este pequeño capte nuestra atención, debo decir que la edición bajo la que se presenta es un regalo para los sentidos...por su preciosa cubierta y tipografía.

Maravilloso guiño a Mary Poppins, maravilloso Guille, maravilloso y entrañable misterio el que hay en esta historia. Maravillosa la forma en la que llega Alejandro Palomas a los lectores.

"De pronto, hay una puerta que se abre, una luz distinta o una expresión que no estaba allí antes. Para mí ese algo sigue siendo un factor casi mágico, aunque sé que no debería mezclar la magia en esto. hay una ventana nueva, como si la veleta hubiera girado sobre su soporte, trayendo vientos renovados."

viernes, 20 de marzo de 2015

Epístola del viernes (10) : Haruki Murakami.



Estimado Sr. Murakami:

A ver cómo le digo yo todo lo que le quiero decir sin herir sensibilidades. Con usted me encuentro al sur del desconcierto y al oeste de la decepción.

¿Sabe? Yo quería probar con usted, leer sus libros, tenía tanta curiosidad ante tantas opiniones...llegó el momento: uno de sus títulos salió elegido para leerlo en el club de lectura al que pertenezco. Y allí estábamos, un sábado en la gran mesa redonda de un wok al más puro postureo oriental para hablar de su libro, de su "Al sur de la frontera, al oeste del sol".

Vaya por delante que me gusta la forma en la que usted escribe, que me parece más romántico de lo que aparenta y que indaga con profundidad y realismo en los sentimientos de las personas: el dejarse llevar, el sentimiento de culpa, el amor y el desamor... Su libro es una especie de diario vitalicio de Hajime, a cuya vida y evolución asistimos. Un personaje con claros y oscuros, muy bien perfilado, lleno de matices.

Sin embargo, señor Murakami, la historia está llena de pinceladas surrealistas y de trampas tendidas al lector. Usted da pistas y libera datos que luego no tienen relevancia alguna en la historia, ni se vuelven a retomar ni tenían razón de ser, de modo que, mientras miles de escritores se queman las pestañas con sus historias para asegurar la coherencia en ellas, usted suelta lo que se le viene a la cabeza y se queda tan tranquilo. Pues a mí eso no me convence, oiga. Y no entro en detalles por no hacer spoilers, pero estaré encantada de comentar con cualquier lector que haya leído este libro a lo que me refiero con sus argucias literarias. 

Es frustrante sentarse con siete personas a comentar su libro y preguntar sobre su final, porque no lo has entendido, y descubrir que nadie más lo ha hecho, salvo un fan incondicional que argumenta que usted invita al lector a que interprete...venga ya, el que escribe es usted, no yo.

Señor Murakami, esto es una estafa. Soy consciente de que mi opinión le interesa tanto como a mí la metamorfosis del escarabajo pelotero, pero es que si no lo digo reviento. Dicen que este es su modus operandi al escribir. En ese caso, permítame que me reserve el derecho a repetir con usted,

Atentamente,

Meg.

PD: Muy bonita la ambientación del bar y el jazz, eso sí.


martes, 17 de marzo de 2015

El tren de los huérfanos, de Christina Baker Kline.

"Así que, ¿es propio de la naturaleza humana creer que las cosas ocurren por una razón, encontrar algún resto de significado en las peores experiencias?"



Molly Ayer es una joven problemática y rebelde (pura armadura) de diecisiete años, que para evitar acabar en un centro de menores se ve obligada a ayudar a una mujer de noventa años. La tarea consiste en ordenar el desván de Vivian Daly, una anciana que lleva una vida tranquila y apacible en la costa de Maine. Ese desván contiene recuerdos de una vida pasada difícil, recuerdos que dejarán al descubierto las similitudes en principio inexistentes entre ambas protagonistas.

Christina Baker, novelista, ensayista y editora británica, se vale de estas dos historias entrecruzadas entre el pasado y el presente para contarnos un capítulo de la historia americana sucedido entre 1854 y 1929, cuando los llamados trenes de los huérfanos transportaron a más de doscientos mil niños abandonados y sin hogar desde las ciudades de la Costa Este de Estados Unidos al Medio Oeste para su "adopción". Algunos tuvieron suerte en sus destinos, pero otros fueron maltratados, insultados o descuidados. Las adopciones eran en muchas ocasiones servidumbres no remuneradas encubiertas, y muchos niños perdieron toda identidad cultural, familiar y de su pasado.

La historia de Vivian es contada por ella misma y la de Molly en tercera persona. Ambas protagonistas llegan al lector de una forma u otra en esta conmovedora y sencilla novela sobre pérdidas y segundas oportunidades, pero sin duda la parte que más me ha impresionado es la de Vivian, por su carga dramática, por su realismo, por invitar continuamente a la reflexión,  por transportar al lector a esos años y a ese tren del que cuesta bajarse una vez finalizada la lectura.  Muy recomendable esta bonita publicación de Ediciones B.


viernes, 6 de marzo de 2015

Epístola del viernes (9): Félix G. Modroño.



Querido Félix:

Ya no recuerdo qué fue primero, si el huevo o la gallina. No sé qué conocí primero, si las novelas o al autor, pero aquí estoy, dedicándote unas palabras a colación de un libro que leí hace un par de meses y sobre el que he estado dando muchas vueltas porque, por más que pensara en cómo hablar de él, tenía la sensación de que no iba a estar a la altura.

Tenía ganas de leerte, tu ciudad de los ojos grises me había envuelto en una atmósfera evocadora y nostálgica de la que me costó salir. Pero... ¿cómo ibas a superar eso? Sí, tenía mis dudas, dudas infundadas, porque llegaste con "Secretos del Arenal", esa preciosa edición de Algaida premiada con el Ateneo de Sevilla. Una novela de final entrelazado que nos habla de dos mujeres (Olalla y Silvia) dos ciudades (Bilbao y Sevilla)  y dos épocas (actualidad y los años 40). Dos historias que podrían ser independientes, pero que desembocan en un mar conjunto e inesperado. Historias en las que encontramos elementos que se han convertido en marca de la casa: crimen, pasión, historia, venganza...Una novela en la que los sentidos y los sentimientos están presentes y traspasan las páginas. 

Supongo que, a un escritor que pasa noches escribiendo, que resta tiempo de su vida personal y familiar para hacerlo, y que hace frente durante meses a las complicaciones que surgen en el proceso, no debe hacerle mucha gracia que venga la lectora de turno a decirle que la novela le ha durado un asalto. En mi descargo debo decir que tras cerrar el libro he seguido pensando, reflexionando, sintiendo.

He disfrutado mucho de este libro. El equilibrio en que se sustentan las dos historias paralelas es perfecto. Admito que el componente histórico (al que no estoy muy acostumbrada) en algún momento me ha alejado de Olalla, por lo que me decanto por Silvia ( no solo por eso, sino también por el riesgo y acierto en ponerle voz a una mujer y hacerla plenamente creíble). En cualquier caso, ambas son mujeres que, al margen de que empatices más o menos con ellas, provocan una reacción en el lector. En este caso, una humilde lectora ha asistido a la evolución de las dos y ha aprendido con ellas que la felicidad no tiene que ser necesariamente plena, absoluta y constante. 

Enhorabuena Félix, me declaro fiel seguidora de tu trabajo y de tus historias (afortunadamente me quedan por descubrir). Me declaro fan incondicional del escritor y de la persona sencilla y espontánea que se encuentra detrás. Fan de tu elegancia hasta en la discrepancia, de tus fotografías, de tus "secretos", de tu buen gusto, de tus afectuosos saludos, de tus piropos insertados en las presentaciones y de tus zapatillas tipo Converse.

Permíteme que me salga del protocolo y que brinde por ti; esta carta va acompañada de la madrugada del viernes, de una copa de vino y buena música. La ocasión lo requería, qué menos que dar un homenaje a los sentidos, a esos que están tan presentes en esta novela.

Se despide de ti con un afectuoso saludo fuerte abrazo, 

Ro.




jueves, 19 de febrero de 2015

La teoría del todo, de James Marsh.

“Tiene que haber algo muy especial acerca de los límites del universo. ¿Y qué es más especial que el hecho de que no haya límites? Y no debe haber límites en el empeño humano. Todos somos diferentes. No importa lo difícil que pueda parecer la vida. Siempre hay algo que puedes hacer y tener éxito. Mientras haya vida, habrá esperanza.”



He crecido con el británico Stephen Hawking. Su presencia como científico y sus teoremas siempre han estado ahí desde que tengo uso de razón: en el colegio, en medios de prensa, en documentales...sin embargo, nunca he pensado en lo que había detrás de su apariencia, de su  fachada. He estado acostumbrada a saber de su enfermedad desde el principio y nunca me he preguntado cómo o cuándo la desarrolló. Nuevamente, la literatura y el cine me dan la oportunidad de interesarme y conocer estos detalles. 

"La teoría del todo" nos habla la relación entre Stephen Hawking y su primera mujer, Jane, en la época en que ambos lucharon contra la enfermedad degenerativa que postró al famoso científico en una silla de ruedas (ELA). Aunque es la faceta personal en la que se centra la película, faceta por otro lado menos conocida, la película también recoge de forma paralela su carrera profesional, desde que Hawking despunta como un universitario brillante en su entorno.


Estamos ante una historia que me ha emocionado de principio a fin. Sin recrearse en el dramatismo, narra de forma muy acertada la biografía del protagonista, un ejemplo de esperanza y superación que nunca creyó en los dos años que le daban de vida desde el diagnóstico de la enfermedad. Un hombre con los sueños y ambiciones propias de una persona joven que se ven truncadas y que decide no tirar la toalla. 

Por supuesto, digna de mención es Jane, su primera mujer, en cuyo libro "Hacia el infinito" se basa el film. Jane conoce a Stephen en la universidad. Se casaron y permanecieron juntos durante casi 25 años. Otro ejemplo de constancia en una relación compleja y cargada de optimismo.


En cuanto a los aspectos destacables de la película propiamente dicha, qué os voy a decir...Que me encanta Keaton y merecería un reconocimiento por Birdman, pero, sintiéndolo mucho, creo que es el año de Eddie Redmayne, me ha parecido fascinante su interpretación, se come la película, quedando los demás aspectos en un segundo plano. Es una actuación magistral, sobre la que el propio Hawking ha afirmado reconocerse plenamente.  

Una historia preciosa, conmovedora y cautivadora, muy bien llevada e interpretada. Porque hay vidas que deben ser contadas.


martes, 17 de febrero de 2015

Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore, de William Joyce.


"Morris Lessmore amaba las palabras. Amaba las historias. Amaba los libros. Su vida  era un libro que él mismo escribía, metódicamente, página tras página. Lo abría cada mañana y escribía sobre sus penas, alegrías y todo lo que sabía y anhelaba. Pero toda historia tiene sus altibajos . Un día el cielo se oscureció. El viento sopló y sopló..."



¿Recordáis el corto ganador del Óscar sobre Morris Lessmore y los libros? Pues Alfaguara ha editado este maravilloso Álbum ilustrado inspirado en esa historia. Morris es un amante de los libros que trata de escribir su propia historia, hasta que un día un huracán se lo lleva todo y Morris se siente perdido y comienza a caminar sin rumbo fijo, será entonces cuando encuentre un lugar mágico donde la literatura es vida.



Imprescindible para todo amante de los libros, por la calidad de las ilustraciones, por la historia donde los libros son los salvadores, por los constantes guiños metaliterarios. Una joya de coleccionista.



"Morris trataba de mantener los libros en cierto orden, pero siempre se mezclaban entre sí. Las tragedias visitaban a las comedias cuando se sentían tristes. Las enciclopedias, cansadas de tantos datos, se relajaban entre los libros de ficción y los comics."