martes, 20 de junio de 2017

Las lágrimas de Claire Jones. Berna González Harbour.



Este libro llegó a mí de forma inesperada. Me he acostumbrado a leer lo menos posible de la sinopsis, pero vi lo suficiente como para saber que se trata de la tercera entrega de la saga protagonizada por la comisaria María Ruiz. Ello no es impedimento para leer este título de forma independiente, ya que te sitúa perfectamemente en el estado actual de la protagonista y te explica cómo ha llegado hasta la situación en la que se encuentra. Así lo he hecho yo, estrenándome con la autora. Berna González Harbour es periodista, escritora,  analista política y colaboradora cultural.

En "Las lágrimas de Claire Jones" conocemos a María Ruíz, de unos cuarenta años, una psicóloga del cuerpo de policía que con el tiempo, las circunstancias y los acontecimientos que tienen lugar ejerciendo su profesión, elige hacerse policía, siendo en la actualidad comisaria. Es independiente, inteligente, leal y valiente. Actualmente se encuentra destinada (desterrada más bien) en Soria, donde nunca tiene lugar algún suceso destacable más allá del último asesinato que ocurrió en 1954. Allí lleva una vida aletargada y llena de rutinas, que solo rompe los fines de semana al visitar a su compañero Tomás que se encuentra en un hospital de Ávila. Un día Carlos, comisario y viejo amigo de María, la convence para que se despeje y desconecte de todo haciéndole una visita a Santander, pero lo que iba a ser un paréntesis para la comisaria se complica: una simple investigación de Carlos sobre un coche abandonado da lugar al hallazgo de un cadáver de forma inesperada.

 A partir de ahí, María reaviva la llama de su profesión al encontrar un nuevo aliciente en su carrera, pero se trata de un caso sobre el que ella no tiene potestad alguna, y no tiene demasiados amigos entre sus superiores, por lo que no lo tendrá fácil...

 Como adelantaba, no puedo comparar esta historia con los anteriores títulos, aunque  he leído (por aportar un dato curioso) que la escritora ha tardado más en terminar esta entrega (dos años, cuando para las anteriores necesitó solo tres meses). El caso es que me ha gustado mucho. Me ha resultado un lectura muy ágil, por sus numerosos diálogos y la tensión dosificada a lo largo de sus páginas. Casi sin darnos cuenta nos adentramos en una trama vinculada a la historia de los cuáqueros (una especie de comunidad religiosa de origen inglés), concretamente, la de muchas de sus mujeres, que desempeñaron un papel muy importante en los campos de refugiados españoles en el sur de Francia durante la Guerra Civil. Esta labor se entremezclará en el presente con la aparición de importantes hombres de negocios irregulares, policías corruptos, misteriosas desapariciones...y, por supuesto, sabremos quién es y qué tiene que ver Claire Jones con todo esto. La comisaria Ruiz no estará sola en sus indagaciones. Contará con el apoyo incondicional de Carlos, Martín, Esteban y Luna, un periodista que no dudará en ayudar a nuestra protagonista.

De forma paralela al transcurso de la investigación, iremos profundizando en el carácter y en el pasado tanto de María Ruiz como de Claire Jones (una joven que, tras una visita inesperada se plantea su presente y empieza a hacerse preguntas sobre su corto pasado), desembocando finalmente en una lectura muy bien hilvanada, ejecutada y resuelta satisfactoriamente

Sin duda, me pondré al día con las entregas anteriores ("Verano en rojo" y "Margen de error") y  seguiré los pasos de esta comisaria, un personaje muy creíble, una mujer de carne y hueso con sus tormentos y complejidades. 

martes, 6 de junio de 2017

La frontera del lobo. Sarah Hall.



Podría afirmar que el lobo es mi animal salvaje favorito. Siempre me han fascinado los lobos, y más desde hace unos diez años, cuando tuve la oportunidad de visitar una especie de reserva, verlos relativamente cerca y aprender mucho sobre ellos. Sin embargo, cuando supe de la existencia de este libro tuve mis reservas, porque no sabía si me encontraría con un ensayo disfrazado y, aunque no me pareciera mal, no era lo que quería leer en ese momento. Fue entonces cuando me encontré con algunas reseñas y vi que era un libro que podía gustarme, como así ha sido.

Sara Hall pertenece a una nueva generación de escritores británicos, ha recibido varios premios y tiene varios títulos publicados. Este es el primero que le leo. "La frontera del lobo" nos cuenta la historia de Rachel Caine, que lleva diez años estudiando y protegiendo las manadas de lobos en una reserva india de Idaho. Su vida da un giro inesperado cuando recibe una tentadora oferta de uno de los hombres más ricos del Reino Unido, el duque de Annerdale, que pretende reintroducir el lobo gris en los campos británicos. Ello supondrá el regreso de Rachel a Cumbria, su tierra natal, el reencuentro con su madre y la aceptación del proyecto más ambicioso al que se haya enfrentado nunca.

Para mí, esta,  más que una novela de personajes ha sido una novela de paisajes, y me explico. Rachel es una mujer con la que resulta muy difícil empatizar. Tiene un pasado complicado con una familia desestructurada capitaneada por una madre nada fácil. Ese pasado cargado de carencias afectivas ha dejado huella en ella a la hora de relacionarse con amistades, hombres, con su hermano... Rachel es una reconocida profesional, es admirada por sus compañeros. Es buena persona, pero fría, distante, siempre en guardia, lo que le hace actuar de una forma y tomar ciertas decisiones que no despiertan precisamente la simpatía del lector. Ello, unido a mi adoración hacia estos animales salvajes, ha hecho que haya disfrutado mucho más de los maravillosos paisajes donde tiene lugar la historia, de la exploración de la naturaleza que hace la autora, su forma de plasmar la belleza de la vida y comportamiento de los lobos, empleando a veces alegorías que invitan a la reflexión.

 El final, y esa es mi principal objeción,  deja muchos cabos sueltos, pero en general me ha parecido una historia muy entretenida y amena, para leer sin prisas y perderse por sus horizontes, especialmente si te gustan estos animales.