martes, 14 de noviembre de 2017

Iqbal Masih. Lágrimas, sorpresas y coraje. Miguel Griot.

“Solo podemos ser felices si lo somos todos, 
solo seremos libres si todos los somos”


Hace ya bastante tiempo que las colaboraciones son excepcionales en el blog. Esta es un ejemplo. La propuesta llegó hace bastante tiempo, acepté, pese a saber que no era un libro para leer en cualquier momento y sabiendo que tardaría en hacerlo (como así lo avisé). Miguel Griot (Salamanca, 1976) ha colaborado en la web del diario El Mundo. Tiene varias publiaciones. Es voluntario de la Cruz Roja y esta es su primera novela.

Sabía quién era Iqbal, sabía de qué me iba a hablar este libro, y por eso no cualquier momento me parecía el adecuado. Iqbal Masih podría ser a priori un niño cualquiera, pero no lo fue. Nació en Pakistán, en el seno de una familia pobre, lo que les obliga a recurrir, siendo él muy pequeño, al régimen del "paishgee", una especie de préstamo, habitual allí, mediante el cual las familias obtienen un dinero a cambio del trabajo de sus hijos, y cuando hablamos de trabajo, hablamos de niños haciendo frente a jornadas de doce horas, sin descansos casi de ningún tipo y en unas condiciones atroces, como sucedió a nuestro protagonista, que fue "alquilado" a un taller de alfombras, sometido a tales exigencias que creció de forma anormal, desarrollando el cuerpo y la salud de un anciano cuando solo era un niño.

De una forma original y mediante capítulos breves, Miguel Griot nos ofrece una visión de las costumbres y la vida en el país, y nos presenta a Iqbal mediante los testimonios de todos aquellos que le conocieron: familia, amigos, empresarios... 

Desde el primer momentos sabes que Iqbal fue un niño muy especial. Pese a crecer en una sociedad en la que el "paishgee" y la esclavitud son habituales, pese a no tener formación alguna, no saber leer ni escribir, él sabe que es injusta su infancia, sabe que no hay derecho a que los niños vivan como viven, sabe que está mal, y quiere cambiar su destino y el de los demás. Por eso, cuando se cruza en su vida la campaña de una organización de defensa de los Derechos Humanos que lo libera, Iqbal no duda implicarse para hacer valer sus derechos y su dignidad, dedicando su vida a rescatar a otros niños, aprendiendo rápido a leer y a escribir, conviertiéndose en un símbolo de protesta contra la explotación, advirtiendo a occidente que no se compraran esas alfombras...consiguiendo, en definitiva,  que el mundo se fijara en los niños esclavos de Pakistán. 



Hay momentos en los que necesitas parar para asumir lo que estás leyendo, para gestionar el golpe a tu conciencia. Hay momentos muy emotivos, como el que describe el día caluroso en que Iqbal decide no ir a trabajar para darse un baño en un lago. Sabe las crueles consecuencias de ese acto, pero nada le impide bañarse, mirar al cielo, reírse y disfrutar del chapuzón. Y es que siempre fue un valiente.

Una biografia novelada muy interesante, dura y esperanzadora a la vez, que te acerca a este pequeño gran héroe, un icono y un referente en la lucha contra la explotación infantil. 
 

martes, 7 de noviembre de 2017

Decíamos ayer... Anna Karénina. Lev N. Tolstói.


Este verano saldé una deuda pendiente desde hace muchos años. Si ya de por sí estaba tardando en leer este libro, a ello se sumó que la edición que tengo es preciosa, pero muy pesada como para llevarla conmigo todos los días, de modo que aproveché las vacaciones.

Prácticamente todos conocemos la frase memorable con la que empieza la novela Anna Karénina ("Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo"). Ello nos sitúa en la casa de los Oblonski, donde Dolly acaba de tener conocimiento de la infidelidad de su marido con una antigua institutriz. Iremos conociendo las circunstancias del engaño y a la familia al completo. Dolly tiene una hermana pequeña, Kitty, deslumbrada por el joven conde Wronski, lo que le hace rechazar la petición de matrimonio de Levin, algo más mayor y amigo de la familia de toda la vida. A su vez, el marido de Dolly, Stepán, tiene una hermana, Anna Karénina, casada, que tampoco puede evitar caer rendida a los encantos de Wronski...A partir de aquí se desarrolla una historia (más bien varias) que va mucho más allá de lo que yo pueda contar aquí.

Poco puedo aportar yo que no se haya dicho ya sobre esta maravilla de la literatura universal. No soy muy partidaria de las etiquetas, por eso me parece que hablar de una historia de amor es simplificar demasiado (entre otras cosas, porque hay más de una historia de amor). Dicen que el propio autor tenía otro nombre pensado cuando se publicó en 1878, "Dos familias", título que confieso me habría parecido más adecuado (y otro mejor todavía habría sido "Konstantin Levin").

Anna Karénina es un análisis crítico y pormenorizado de la sociedad e ideología de la época, de la vida en la ciudad en contraste con la vida en el campo, de las clases, las apariencias y la doble moral. Pero más allá de ello, es una radiografía no solo de la mujer, también del amor en sus diversas etapas y manifestaciones (el amor modélico, el sosegado, el hastiado, el conformista con las convenciones sociales y el rebelde ante las mismas, el obsesivo y tóxico),  así como del alma humana en general. Hay fragmentos sublimes plasmando la tormenta interior Anna Karénina y el existencialismo de Levin, que llega a traspasar las páginas.

Si ya me había sorprendido Tolstói y sus dotes psicológicas en "La felicidad conyugal", aquí me ha fascinado. Me costó mucho despedirme de la historia y de los personajes al llegar a la última página, especialmente, como ya habréis adivinado,  de Levin. Al margen de las posibles pinceladas autobiográficas, me parece un personaje extraordinario. Es tan creíble, tan imperfecto y tan cargado de matices, que es imposible olvidarlo, al igual que la novela en sí. Imprescindible e inolvidable.

Aprovecho para decir que esta edición estaba agotada desde hace mucho y ahora vuelve a estar disponible en su sexta edición. Su traducción ha sido premiada en sendas ocasiones. Una joya.