martes, 19 de septiembre de 2017

4 3 2 1. Paul Auster.

"Uno recibe un beso, otro un puñetazo, o si no alguien asiste al entierro de su madre a las 11 de la mañana del 10 de junio de 1857 y en el mismo momento, en la misma manzana de la misma ciudad, una mujer coge en brazos por primera vez a su hijo recién nacido. El dolor de una persona acaeciendo al mismo tiempo que la alegría de otra,  y a menos de ser Dios, que debía estar en todas partes y ver lo que pasaba en todo momento, nadie podía saber que esos acontecimientos estaban ocurriendo a la vez y mucho menos el hijo de luto y la madre feliz. ¿Era por eso por lo que el hombre había inventado a Dios?"



4. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. Sin embargo, cuatro meses después de la noticia, no se resistió al impulso infantil de querer demostrar que podía montar perfectamente en la bici de su hijo de 11 años. María no llegó a ver la luz de este mundo.


3. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. María creció y se dejó deslumbrar por la magia de los libros. Pasaba las horas en su cuarto sumergida en miles de historias. Un domingo, a la hora de comer, su padre la llamó a la mesa, pero estaba tan concentrada en la lectura que no escuchó. Como castigo a la supuesta desobediencia, su padre tiró todos sus libros. Aquel trágico incidente tuvo consecuencias para María, que desarrolló un persistente, anormal e injustificado miedo a los libros. No volvió a acercarse a ninguno.

2. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. María creció entre libros, una pasión que fue en aumento conforme iba cumpliendo años. En la treintena descubrió a un escritor llamado Paul Auster. Sus libros despertaron su curiosidad, así que seleccionó dos títulos para conocer su obra: "Viajes por el Scriptorium" y "Mr Vértigo". No volvió a leer nada más de él.

1. La madre de María no esperaba quedarse embarazada por tercera vez a estas alturas de su vida y con dos hijos ya en el mundo,  pero acogió la noticia con la ilusión propia de una primeriza. María creció entre libros, una pasión que fue en aumento conforme iba cumpliendo años. En la treintena descubrió a un escritor llamado Paul Auster, un par de sus títulos fueron más que suficientes para caer presa de sus letras y seguir leyendo sus novelas.

En 2017, publicó "4321", una novela sobre los cuatro posibles destinos de su protagonista: Archie Ferguson. Cuatro opciones, cuatro vidas, entre las cuales solo una tiene verdaderamente lugar (como irá descubriendo el lector). Sin trucos. Sin trampas para el lector (Auster no necesita recurrir a ellas). Un recorrido con un broche final perfecto en el que, tras un episodio común  para todos los destinos posibles, acompañaremos a Ferguson durante los primeros veinte años de su vida (más o menos), con la historia de la Norteamérica del S. XX como telón de fondo.

Con pinceladas de humor inesperadas para María y, sin incurrir en lo repetitivo que cabría esperar  en un ejercicio literario tan arriesgado, seguimos a Archie en sus diferentes recorridos vitales que se van desarrollando de forma diferente (aunque con similitudes) según las decisiones que va tomando tanto él como los miembros de su familia.

4321 es una novela salpicada de música, literatura (maravilloso el momento en que el protagonista descubre "Crimen y Castigo" o "La Odisea") y amor por las letras. Una novela impregnada de la propia esencia de su creador,  reflexiva,  con la eterna pregunta flotando entre sus páginas: "¿Y si....?", un tema presente en la literatura y en el cine, que no lo ha descubierto Auster, no, pero sobre el que nadie más escribe como lo hace él.

A María le costó mucho despedirse de Ferguson. Cerró una puerta, pero abrirá otras a lo largo del invierno de su vida...


FIN


martes, 12 de septiembre de 2017

Lobo negro. Nick Jans.


 Bajo el lema de Thoreau, "todo lo bueno es libre y salvaje", la editorial Errata Naturae presenta la colección "Libros Salvajes", compuesta por títulos que hablan sobre la naturaleza y lo indómito, sobre ecología y conciencia social, mostrando que otras formas de vida son posibles en este planeta que todos compartimos. Dada mi fascinación por los lobos, devoré  este libro en poco más de un día. Como se puede deducir de esto y de la portada, estamos ante un libro que requiere cierto interés por los animales salvajes en general y por el lobo en particular. Hecha esta advertencia, os adelanto que me ha encantado.

Nick Jans siempre se sintió atraído por el lado más extremo de la naturaleza. Siendo joven creyó que ser cazador era la única opción para estar en contacto y ganarse la vida en ese ambiente, pero la primera vez que cazó un lobo, su conciencia se tiñó de una sensación permanente de recriminación, por lo que cada vez se fue limitando más a observar, hasta que abandonó la actividad definitivamente. 

Ya adulto, el aventurero, fotógrafo y escritor se mudó con su mujer a un barrio en las afueras de Juneau, capital de Alaska; un paisaje definido por lobos, osos y demás variedad de fauna salvaje. Después de realizar numerosos avistamientos de lobos, un lobo negro apareció a las puertas de su nueva casa, algo nada habitual, incluso en Alaska. Nick se dio cuenta de que no buscaba ni aceptaba comida, solo quería jugar y disfrutar de la compañía de los perros y humanos del lugar.


Es a partir de aquí cuando Nick comparte con el lector, en una especie de diario, su experiencia y la reacción de los habitantes del pueblo, puesto que la aparición de Romeo (con ese nombre bautizaron al lobo) no fue un episodio aislado, con los problemas que ello implicada a nivel institucional, de los habitantes y del propio lobo, que había encontrado en el lugar numerosos senderos trazados por el hombre que facilitaban su supervivencia con el mínimo esfuerzo.

 La ambientación en un lugar tan idílico, las fotografías que complementan la historia y seguir la trayectoria de este peculiar animal son las principales razones por las que he disfrutado mucho de este libro. Normalmente, un lobo pertenece a una manada, pero hay casos de "lobos solitarios" y el de Romeo es uno de ellos. Sin embargo, el franquear a diario la frontera entre la civilización y lo salvaje, jugándose la vida, para estar cerca de animales domésticos y humanos lo convierte en algo inaudito y digno de estudio por parte de biólogos y etólogos, como así fue. Y bueno, para ser testigos y entender mejor lo que sucedió, pues hay que leer el libro. Cuando me quise dar cuenta, Romeo ya se había hecho un hueco en mi corazón. Un "libro salvaje" muy recomendable.


viernes, 8 de septiembre de 2017

Epístola del viernes (11) : Paul Auster.





Estimado, querido y admirado Sr Auster:


Ya le dediqué unas palabras en 2013. Hacía tiempo que no escribía una de estas epístolas (no públicamente), y bueno, no había mejor ocasión para repetir. Siete años bien lo merecen (siete años sin contar su diario y su informe, claro). 

Por fin llegó "4321", y no solo nos ha deleitado usted con un novelón sobre el que me costará mucho hablar aquí cuando toque, sino que nos ha regalado múltiples apariciones y entrevistas, con numerosas reflexiones a sumar a las que muchos de sus lectores atesoramos desde hace tiempo. Bendito aquel desayuno de una mañana cualquiera que le inspiró. 

El tiempo invertido en su última novela le ha llevado a sufrir casi un colapso al terminarla. Tuvo usted que agarrarse a la pared para no caer. Pues imagínese yo al saber que ya estaba en camino, cómo ha sido la espera hasta tenerla en mis manos. Leerla en septiembre (una tradición que usted me ha permitido cumplir de forma muy especial este año), y leerla en el silencio de algunas madrugadas... ¿Sabe? Tengo la costumbre de dejar de leer, al menos, treinta minutos antes de empezar mi jornada laboral. ¿Por qué? Porque hace unos años acabé una de sus novelas diez minutos antes de entrar a trabajar. No pude contener las lágrimas y me fue imposible concentrarme, me costó la misma vida salirme de la historia y volver al mundo real. Desde entonces tomo esa "precaución".

 Es uno de los contadísimos escritores (no más de tres) que tiene ese efecto en mí: hacer que,  al parar de leer, necesite unos segundos para volver a la vida y recordar dónde estoy. Son solo unos segundos, puede que menos, pero es una sensación indescriptible y mágica.

Vuelvo a caer presa de su forma de concebir la vida, su sensibilidad, el reparar en esos detalles en los que no todo el mundo repara. Se emociona al pensar que comenzó a escribir este último título a la misma edad en la que falleció su padre, y vuelve a plasmar, en cierto modo, sus propias experiencias en sus obras. "Igual no soy un novelista, igual soy un contador de historias", decía usted el martes pasado. Aplaudo su modestia, pero usted no es un novelista. Es EL NOVELISTA.

Insiste nuevamente en lo inesperado, en lo mágico o desgarrador que puede ser el destino, según el camino que escojamos. Siempre nos invita a reflexionar al respecto, es lo que denomina "mecánica de la realidad", esa en torno a la cual va escribiendo párrafo a párrafo  (su unidad de composición), en sus cuadernos cuadriculados franceses. 

Como dijo en alguna ocasión, es consciente de que hay gente que detesta eso que hace, y lo acepta. Muchos le critican por ser más de lo mismo en cada novela, otros justo por lo contrario, por alejarse de lo habitual. Nunca llueve a gusto de todos, y menos cuando se tiene la trayectoria que usted tiene. Me pregunto cuántos besos de Judas habrá recibido en este mundillo a lo largo de los años. No obstante, en eso consiste también la magia de la literatura, para gustos...

Ahora que está de promoción, he llegado a leer hasta observaciones peyorativas sobre su físico, qué artístico criterio, ¿verdad? tan interesante como la evolución de los deuteróstomos;  pero bueno, en la viña tiene que haber de todo (aunque,  sin acritud, le digo que si a estos grandes pensadores les cae el rayo ese que tanto le impactó a los catorce años, tampoco pasa nada, oiga).

Dijo usted esta semana que "No hay nada más emocionante que estar bajo el hechizo de la habilidad de un escritor para contar una historia". Yo me despido dándole las gracias por su hechizo y por su aportación a la literatura. Aquí estaré siempre que tenga algo que contar. Mientras tanto, me conformaré leyendo a los demás...




lunes, 4 de septiembre de 2017

Cabaret Biarritz. José C. Vales.


Compré Cabaret Biarritz en cuanto salió a la venta. Con la intención de esperar a que pasara el "boom", lo dejé aparcado...hasta que hace poco, al saber del nuevo título que se avecina de José C. Vales (mañana ya en las librerías) caí en que no lo había leído todavía. Imperdonable, lo sé, pero no es  nada que no haya podido solucionar en un par de días.

 Georges Miet, un hombre "artrítico, cojo y casi ciego", redactor al servicio de una editorial francesa, recibe el encargo de escribir  acerca de los trágicos hechos que habían conmocionado quince años antes la vibrante Biarritz de los años 20, durante la temporada estival. Tras una terrible galerna, el cadáver de una joven de la localidad aparece sujeto a una argolla en el muelle (colgada boca abajo, desnuda). Se trata de una aprendiza de librería de dieciséis años: Aitzane Palefroi.

Para escribir la historia, Miet entrevista a una treintena de personas de distintos estratos sociales que de manera más o menos directa estuvieron relacionadas o presentes en la época en la que tuvo lugar el hallazgo, destacando el fotógrafo Galet y el periodista Vilko,  que desvelaron elementos que la investigación oficial había pasado por alto.

A partir de aquí acompañamos a Miet en las entrevistas y conoceremos a un amplio abanico de personajes de lo más extravagantes y variopintos: un sepulturero, un joyero, el juez y su hija metida a monja etc.. Es aquí donde Vales hace un despliegue magistral de ironía, ofreciendo una caricatura social divertida, burlesca, crítica (no solo a la sociedad, también el mundillo literario y periodístico recibe lo suyo), hasta tal punto que la investigación sobre la aparición del cadáver queda en un segundo plano, porque el lector se pierde entre las páginas disfrutando de las entrevistas a los testigos, entrevistas que se presentan como traducidas del francés con las correspondientes notas del traductor, que aportan más ingenio, si cabe, a la lectura. Siempre mostraré mi profunda admiración por quien da vida a tantos personajes y lo hace dándoles voz propia, diferenciándolos claramente  entre sí, y este es un claro ejemplo de ello.

Confieso que no puedo ser objetiva con este libro. Sigo a Jose C. Vales desde hace años, desde que me cautivó con "El pensionado de Neuwelke". Lo sigo en las redes desde entonces. Su estilo, su especial sentido del humor... Iba leyendo e iba reconociendo esos rasgos en el libro.  Seguramente por eso, miro lo que llevo escrito en esta entrada y tengo la sensación de quedarme corta, de no estar a la altura y expresarme como lo merece la novela. Estamos ante un ejercicio de originalidad, inteligencia y humor muy recomendable.