martes, 25 de abril de 2017

Tú , mío. Erri De Luca.

"Los niños se hacían mayores a fuerza de escuchar."


Todos recordamos, en mayor o menor medida, nuestros veranos de la infancia. Yo recuerdo los míos perfectamente. Aquellos días de vacaciones donde disfrutaba de mi feliz ignorancia de las cosas, de la amistad y de los juegos en la calle, de las largas jornadas en la playa y de los primeros flirteos, el primer amor (¡platónico y finalmente correspondido, oigan!).

En "Tú, mío", Erri De Luca nos traslada a esos veranos. En otro tiempo (años 50), en otro lugar (la costa napolitana), pero con las mismas sensaciones, y lo hace a través de unas sencillas y poéticas descripciones que invitan a la reflexión sobre varios temas, como el paso de niño a adulto o las huellas imporrables que el pasado histórico puede dejar en las personas.

Nuestro protagonista es un joven de dieciséis años que pasa los días navegando y aprendiendo todo sobre la pesca y el mar de mano de Nicola, un curtido pescador que le habla de todo y de nada, de lo sencillo y lo complicado, de la vida. Las tardes y las noches las comparte con su familia y amigos. Pronto conocerá a Caia, una chica judía extraña y angelical que despertará en él sentimientos desconocidos, una chica que compartirá su duro pasado con él, haciendo que se haga preguntas de difícil respuesta, y es que no estamos ante una historia de mera transición hacia la madurez; estamos ante una historia sobre la carga del pasado y el olvido voluntario y consciente para lograr seguir adelante. 

En los años 50,  la Segunda Guerra Mundial está cerca o lejos, según se quiera ver. Para niños y jóvenes, lejos. Para los adultos, cerca, lo que se percibe en la tensión que hay entre el turimo alemán y los napolitanos, reflejada muy bien por el autor en el día a día de la vida en la costa de Nápoles. Nuestro protagonista empieza a hacerse preguntas sobre ese episodio histórico, quiere saber si los suyos, sus padres, miraron hacia otro lado y fueron cómplices, siendo de los que permitieron que el fascismo controlara Italia, o si por el contrario se opusieron en la medida de sus posibilidades.  Pero, a prioiri, ni la familia quiere responder, ni los libros de historia parecen arrojar luz.

Sin duda recomiendo esta novela breve (123 páginas) de ritmo pausado, bien escrita, que invita al recuerdo y a la reflexión.

"Yo era la única persona a la que le interesaban aquellas historias. Después de la guerra, los vivos habían endurecido el silencio, una callosidad en la piel muerta de la guerra. Querían habitar un mundo nuevo. Ya no había rey. Los alemanes solo eran aquel pueblo que venía a pasar las vacaciones en la isla".

martes, 18 de abril de 2017

Como fuego en el hielo. Luz Gabás.



Asistí hace poco a la presentación que de este libro hizo Luz Gabás en mi ciudad. Me gustó lo que contaba y cómo lo contaba,  no había leído nada de ella y me animé con su último título: "Como fuego en el hielo", un libro que he leído en muy poco tiempo y que en general me ha gustado, pero con matices.

Nos situamos en Madrid, 1843. Attua y Matías son dos jóvenes estudiantes. Una noche de juerga, el alcohol y los excesos le juegan una mala pasada a Matías, que, pese a las advertencias de su amigo, acaba batiéndose en duelo con el hijo de un conde. Ese suceso cambiará sus planes y sus destinos, debiendo huir precipitadamente de Madrid y regresar a Albort, su pueblo situado en el Pirineo. Matías continuará su huida hacia Francia, mientras que Attua se reencuenta con Cristela, su amor de toda la vida, con quien tiene planeado un futuro mejor alejados de la tiranía a la que el padre adoptivo de Cristela la tiene sometida. Sin embargo, nuevos acontecimientos impedirán que nada salga como esperan, debiendo alejarse el uno del otro, enfrentándose a los infortunios del destino, un destino que pondrá a prueba el amor entre ambos.

Muchos de los sucesos de esta novela están inspirados en hechos y personajes reales que vivieron a mediados del S.XIX (época de revoluciones y contrarrevoluciones, cambios de Constituciones, alternancia de gobiernos...) en ambos lados de los Pirineos (tanto en la parte francesa como en la española). Una época en la que comienza a ponerse de moda el "pirineísmo", donde la aristocracia y los viajeros románticos disfrutan de sus excursiones por las referidas montañas, en busca de la conexión con la naturaleza. Supone el inicio también del turismo termal como cura física y espiritual.

Este es el aspecto que más me ha gustado de la novela: el dominio de la autora al situar la historia en el contexto social y cultural de la época, así como las maravillosas descripciones de los Montes Malditos, y de las poblaciones de su alrededor, que tan bien conoce Luz Gabás. Lo mismo sucede con los personajes, bien elaborados, lleno de matices, nada estereotipados, inspirados también en nombres reales, tanto los protagonistas  como los secundarios ( en este sentido, sin duda, me quedo con Shelton, que me ha cautivado en todos los sentidos, especialmente con su filosofía de vida).

Sin embargo, hay matices y elementos que no me han convencido, como por ejemplo, que me ha parecido  muy previsible en general. Por otro lado, entiendo que es una historia romántica, no solo en cuanto al romanticismo como movimiento cultural de la época, sino en cuanto a la historia de amor en sí entre Attua y Cristela, una historia que no me ha terminado de llegar, seguramente por resultarme demasiado azucarada en determinados momentos (y eso que yo soy bastante ñoña para estas cosas). A ello se suma (y esto también es subjetivo)  que me quedo con la sensación de que  la autora ha recurrido a la "salida" más fácil a la hora de poner fin a la historia y cuadrarla con sus deseos.

No obstante, estos matices no han impedido que me haya resultado muy entretenida. De hecho, repetiré con Gabás más adelante.




martes, 4 de abril de 2017

No te supe perder. Salvador Navarro.



Conocí a Salvador Navarro en una presentación en mi ciudad. Me gustó, pero más me ha terminado gustando con el paso del tiempo, no solo como escritor, sino como persona. Me encanta leer su blog, coincido la mayor parte de las veces con su visión de las cosas, con su forma de ver la vida, y me declaro fan absoluta de su forma de expresarlo (si tenéis curiosidad, pinchad aquí para conocerle un poco más). 

Este libro llegó a mí por una bonita e inesperada sorpresa, justo en el momento oportuno, y llegó junto a la advertencia de que su final era cerrado (había leído del autor "Huyendo de mí", y su final fue mi principal objeción).  "No te supe perder" fue finalista  del XIX Premio Internacional de Novela Luis Berenguer y, aunque no me gusten demasiado las etiquetas, por situar el libro un poco, seguiré lo que dice la propia sinopsis,  porque creo que no debo decir mucho más sobre su argumento y contenido.

Estamos ante una novela coral con elementos propios de novela negra. En ella conocemos a Marga, una chica joven e independiente cuya orientación sexual no termina de ser aceptada por sus padres: Lucía y Roberto, un matrimonio en crisis con otro hijo más, Rodri. Marga conoce en la facultad a Yann,  y a través de él a su pandilla. Van entrando en juego una serie de personajes cuyas conexiones y relaciones iremos descubriendo a lo largo de los capítulos.

Casi sin darnos cuenta, nos sumergimos en una  historia sobre relaciones humanas, los proyectos y zancadillas que la vida en cada uno de ellos; las consecuencias de la incapacidad de amar o de haber crecido en un entorno familiar donde el maltrato está presente, repitiéndose los esquemas del pasado, y es este uno de los puntos fuertes de la novela: la violencia de género no queda plasmada de forma "típica" de víctima y verdugo sin más, no. Aquí se refleja el sufrimiento y la contrariedad por parte de quien se sorprende ante sus propias reacciones, porque no siempre se ve venir o es fácil detectar o identificar el origen de esta pesadilla y el autor aquí ofrece un prisma diferente y complejo alejado de lo habitual.

Siempre digo que Salvador Navarro se maneja muy bien en la ambientación (Sevilla y Cádiz, en esta ocasión) y en la construcción de los personajes,  pero en esta ocasión la complejidad de de estos últimos y la carga psicológica de los mismos eclipsa todo lo demás, y no solo por la forma en la que aborda el tema del maltrato. Me parece soberbia su forma de dar vida a tantos personajes tan diferentes entre sí de forma creíble, cargados de matices y detalles, empleando un lenguaje directo y adaptado según las circunstancias. Nada se escapa de su radiografía del alma humana, de lo mejor y lo peor de lo que somos capaces,  no deja al azar los efectos colaterales o lo aparentemente secundario en la trama.

Me ha encantado percibir el sello personal de Salvador. Creo que, como se suele decir coloquialmente, ya le he cogido el punto. Y sí, el final es cerrado. Algo precipitado, pero impactante y cerrado. No es una novela al uso, no, pero sin duda la recomiendo.