viernes, 23 de diciembre de 2016

Feliz Navidad.


Me tomo un descanso en estas fechas, aunque espero ir de visita por vuestros rincones. Que disfrutéis mucho de estos días.  ¡ Hasta el año que viene !


martes, 20 de diciembre de 2016

El undécimo: no volverás al combate. Pablo Carnicero.



En este último trimestre del año os presenté a Pablo Carnicero y dos de sus títulos pertenecientes a la, de momento, trilogía negra protagonizada por Miguel Herrero (Un tipo casi normal en una situación casi anormal y Decisión encadenada). Hoy os hablo de la tercera parte: "El úndécimo: no volverás al combate". 

En esta ocasión nos encontraremos con un Miguel Herrero en horas bajas, hastiado. Ha perdido mucho peso, también dinero. Sus desengaños en lo personal y en lo profesional le han llevado a levantar un muro de indiferencia y autoprotección, volviéndose más agresivo, egoísta, arisco e irascible. Con este panorama y en plena crisis personal, deberá enfrentarse a la desaparición de su mejor amigo, Oliverio, uno de los más importantes expertos en seguridad informática de España.

Nuevamente Pablo nos presenta una historia que, al igual que las anteriores,  no da respiro desde que empieza. Un caso complicado, pues al desaparecer su amigo, no dispondrá de los medios y últimas tecnologías que siempre tiene a sus disposición (aunque contará con la ayuda de Raúl, que ya conocimos en la entrega anterior), ni contará con su apoyo en lo personal.

Estamos ante una novela corta, ágil, entretenida y bien hilada, con un final cerrado, aunque quiero pensar que no es el final de la serie, pues el protagonista se encuentra en un laberinto emocional del que me gustaría verlo salir, y sería una pena dejarnos con el regusto del protagonista viviendo este pequeño infierno personal en el que se encuentra.

Me alegro, y así lo expreso una vez más, de haber dado la oportunidad a este personaje y a estas historias que me han proporcionado muy buenos momentos de entretenimiento y evasión, que no es poco.


martes, 13 de diciembre de 2016

Yo fui a EGB 4.


Los Mosqueperros eran cuatro (contando a D'Artacán). Hombres G eran (y son) cuatro, al igual que los Fruitis y el grupo Parchís (cinco al incluir al dado). Llega el cuarto volumen del exitoso "Yo fui a EGB". El primero fue azul, el segundo rojo, el tercero verde y este cuarto amarillo. Se rinde homenaje así al clásico juego y al mítico grupo al que casi todos seguimos en nuestra infancia. La edición incluye el tablero y las fichas para jugar, así como pegatinas y "diccionario" con el vocabulario de la época.

Javier Ikaz y Jorge Díaz nos vuelven a llevar a este viaje por el pasado y por la infancia de los que pertenecemos a esta generación. Así, disfrutaremos de las series y películas de la época, de la gastronomía y los postres de las abuelas, de los juegos en la calle, de las siesta obligadas en verano, las dedicatorias en las carpetas forradas de ídolos, etc.

Siempre digo en mi entorno que estoy anclada a los 80, y es que no hay época que me guste más, especialmente en lo que a música y cine se refiere. Son años que forman parte de una etapa que jamás olvidaré, y estos libros son una especie de diario colectivo que cualquier ochentero que se precie sabrá valorar.


Un libro para perderse entre sus páginas y fotografías con las que todos nos sentimos identificados. Una elección muy acertada para estas fechas. Una nueva entrega que viene pegando fuerte, con un programa próximo a estrenarse en televisión y con el juego de mesa ya a la venta desde hace más de un año. Porque no hay nostalgias como las de antes...
 

martes, 6 de diciembre de 2016

Las dos orillas. Alejandro Palomas.


El pasado fin de semana se han cumplido dos años desde que conocí a Alejandro Palomas en persona. Por otra parte, el recién terminado  mes de noviembre me trajo sendas sorpresas literarias: el lanzamiento de "Las dos orillas" y el saber que el autor vendría a Málaga a hablar de él y de su recién otorgado Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. No había mejor forma de celebrar esa especie de aniversario (y más si este nuevo título viene acompañado de las ilustraciones de Fernando Vicente), por lo que compré el libro, lo devoré,  y acudí al acto con mis compañeras de triunvirato (y algunas incorporaciones más en proceso de palomización).

Siempre es un placer encontrarse con Palomas, especialmente si compruebas que el premio no se le ha subido a la cabeza. Es tan espontáneo y natural al hablar, que siempre se hace corta su presencia. La charla formó parte de un "festivalito literario" llamado "Pajaritos y pajarracos", que está teniendo lugar en Málaga con el objeto de fomentar la lectura entre los pequeños y jóvenes de la familia. Una maravillosa iniciativa llena de talleres, actividades diversas y con la presencia de las librerías más importantes de la ciudad. Pero vamos al grano.

"Las dos orillas" es, como define el propio autor, una especie de cuento de navidad. Se lee en un suspiro, un suspiro más bien largo si te paras, como he hecho yo, para disfrutar de las preciosas ilustraciones. En teoría, se puede leer de forma independiente a "Una madre" y "Un perro", pero yo creo que sí que es necesario haber leído esos títulos para entender mejor tanto la historia como el alma de los personajes. No quiero entrar en demasiados detalles, pero sí os diré que esta nueva historia se centra en cuatro horas en la vida de R. Es un tiempo que no quedaba recogido en Un perro, y esta es la salida que el autor ha decidido darle, situándonos en la cena familiar que tiene lugar con motivo del cumpleaños de Fer. 

 

Contaba Alejandro que al escribir siempre teme quedarse en lo superficial de las historias que cuenta, que esta vez buscaba algo breve e intenso. Creo que lo logra con creces, al menos en mi caso, ya que al llegar al final no pude contener las lágrimas. También habló sobre cómo ha sido trabajar con el ilustrador Fernando Vicente, sobre las luces y sombras de ser escritor...

 En definitiva, estamos ante una historia breve sobre las ausencias, el dolor, la recuperación, y el amor de nuestras mascotas más allá de lo terrenal. La edición, en tapa dura, es preciosa, una joyita ideal para regalar en estas fiestas que se aproximan.

Y ya en lo personal,  volvió a sorprenderme las cosas en las que coincido con Palomas. Sirva solo de ejemplo que Fernando Vicente, junto con Iban Barrenetxea son mis ilustradores favoritos del panorama nacional actual, o comprobar que no estoy loca y que no soy la única que ha hablado en diversas ocasiones con su madre y le ha pedido por activa y por pasiva que el día que deje de estar haga lo necesario para enviar algún tipo de inequívoca señal que signifique que está bien. Creo que nuevamente dejo claro que me encuentro incondicionalmente palomizada. Y que dure.


martes, 29 de noviembre de 2016

El noviembre de Kate. Mónica Gutiérrez.

"La vida es mucho más interesante de lo que creemos, 
siempre que estemos dispuestos a tener bien abiertos los ojos y los oídos."


A estas alturas no tiene mucho sentido presentar a Mónica Gutiérrez, nuestra Serendipia, que tan buenos ratos literarios comparte con nosotros. Tras sendas y exitosas publicaciones en Amazon ("Cuéntame una noctalia" y "Un hotel en ninguna parte"), llega en papel, de la mano de Roca Editorial, "El noviembre de Kate". En cuanto supe de su existencia tuve claro que lo leería, pero esperaría al otoño, a noviembre, y el momento no ha podido ser mejor, pues lo devoré la semana pasada,  cuando la lluvia y el temporal azotaba a casi todo el país.

En esta ocasión, la autora nos presenta a Kate, una chica víctima del conformismo y de la rutina ante las circunstancias en las que vive. Desmotivada en un trabajo que no le gusta, pronto surge la oportunidad de evadirse un poco y hacer algo diferente los viernes noche: participar en un modesto programa de radio local de un pueblecito cercano a su pequeña ciudad. La experiencia resulta mejor de lo que esperaba, y cuando acude a su cita semanal en bar escondido del Hotel Ambassador para contárselo a Pierre, el camarero amigo de la protagonista, sucederá algo que tampoco espera, como es conocer a un curioso grupo de hackers capitaneados por Don, un chico invadido también por la tristeza y con el que Kate tendrá más de una cosa en común...
 
Una vez más, Mónica nos presenta una especie de cuento para adultos, una historia amable de esas que dejan muy buen sabor de boca, donde el destino convierte las malas noticias en segundas oportunidades. Una novela llena de ambientes acogedores, personajes entrañables (incluso en su antipatía en algunos casos), y de guiños literarios,  donde la luz y la felicidad se va filtrando en la vida de Kate. No es el libro que más me ha gustado de la autora, pero lo he disfrutado mucho y sin duda lo recomiendo a todos sus lectores (y a los que todavía no lo son).

martes, 22 de noviembre de 2016

Fiebre al amanecer. Péter Gárdos.

"El médico jefe reflexionaba para sus adentros si le correspondía aleccionar a alguien ya desahuciado, si era tarea suya hacerle ver la lógica de las probabilidades. Y mi padre sopesaba si merecía la pena iniciar a un científico tan experimentado en una visión optimista del mundo. Al final, prefirieron dejarse en paz."





 La faja de los libros, ese elemento a veces engañoso y que en este caso en concreto no se ajusta a la realidad. Esta historia no es un "Romeo y Julieta" después del Holocausto. No es una historia romántica, sino entrañable, dura y tierna a la vez. Tampoco es una novela epistolar, ya que tan solo conocemos algunos fragmentos o cartas sueltas. Es, eso sí, una historia real escrita por el hijo de los protagonistas, un reconocido director de cine húngaro que ya prepara la adaptación cinematográfica del libro.

Nos situamos en julio de 1945. Tras la liberación de Belsen, Miklós, un superviviente húngaro, llega a un campamento de enfermos en Suecia. Su estado es delicado, los médicos le dan pocos meses de vida, pero no cuentan con un factor importante: las ansias de vivir de Miklós que, lejos de resignarse ante el diágnostico y conformarse con pasar las horas, día tras día en un hospital, decide solicitar el listado de las jóvenes refugiadas convalecientes en distintos hospitales de campaña (una práctica habitual en la época en esas circunstancias), para iniciar correspondencia con ellas. Pronto comienzan a llegar las respuestas, y pronto empieza a destacar una sobre las demás. Se trata de Lili, ingresada en un hospital situado a muchos kilómetros de donde se encuentra nuestro protagonista.

Este libro fue un regalo de cumpleaños del que he disfrutado de principio a fin. Tenía mis dudas por algunas reseñas que había leído, pero me ha encantado. Es un canto a la vida y al optimismo. Miklós era periodista y poeta, pero tras la liberación ya no es ni la sombra de lo que era. Apocado, con sus gruesas gafas, dientes metálicos (solución fea y barata para los que perdían la dentadura) y con sus menos de cincuenta kilos, todos los días, al amanecer tiene 38,2 de fiebre  (de ahí el título del libro). Los daños permanentes e irreversibles hacen temer lo peor, pero nuestro protagonista quiere vivir, ama la vida pese a todo lo que le ha sucedido, y piensa que, si ha sobrevivido a todo lo que ha sobrevivido, debe ser por algo. Por eso no se deja llevar por el pesimismo ni el dramatismo de su situación y decide iniciar la correspondencia que inicia con las refugiadas, centrándose pronto en Lili, la chica de la que se enamora y a la que le basta conocer durante tres días para saber que será la mujer de su vida y que esta no acabará tan fácilmente.

Fiebre al amanecer es una historia llena de situaciones conmovedoras, cómicas en algunos momentos, tiernas, con personajes secundarios también entrañables. El lector se encariña rápidamente del protagonista y su actitud ante la vida. El amor como salvavidas, como terapia, el amor en lo sencillo, en el contenido de unas cartas, en el silencio compartido bajo un árbol, en los esfuerzos de uno por procurarle al otro un buen abrigo para el invierno. Porque cuando se ha pasado por lo que ellos han pasado, se perciben y se disfrutan más los matices de las pequeñas cosas, esas que se convierten en grandes, y se comparte todo, salvo el pasado. Ni Miklós ni Lili llegan a contarse nunca lo que pasaron en los campos de concentración.

Cuenta el autor al final del libro que no tuvo conocimiento de la correspondencia de sus padres hasta pasados los 50 años. Al morir su padre, su madre de las entregó sin darle demasiada importancia. Quizás no querían recordar aquellos años. Yo, por mi parte, me alegro mucho de haber podido conocer esta historia.


martes, 15 de noviembre de 2016

Madrid Negro. Barcelona Negra.




Recuerdo una presentación a la que asistí de Santiago Posteguillo en la que comentaba que casi nunca podía enseñar a sus alumnos la totalidad de los autores sobre los que quería mostrar su obra, por lo que en más de una ocasión recurría a los relatos de dichos escritores. De esta forma, podía abarcar más. Digamos que he recurrido a la misma fórmula. En nuestro país hay numerosos y reconocidos autores en la novela policiaca tan en auge, circunstancia esta aprovechada por Siruela para publicar sendas antologías de relatos del género negro.

Se trata de una buenísima oportunidad de acercarse a estos escritores y disfrutar de una muestra de la calidad de sus obras. En una cuidada edición del guionista y periodista Ernesto Mallo, tenemos la ocasión de encontrarnos (o reencontrarnos, según los casos) con autores de la talla de Lorenzo Silva, Fernando Marías, Domingo Villar, Vanessa Montfort, Carlos Zanón, Andreu Martín, Toni Hill, Rosa Ribas etc.

Como en toda antología, unos relatos gustan más y otros menos, cada uno tiene su estilo, su propio enfoque,  pero es indudable que estamos ante un trabajo de altura. Cada uno de ellos está ambientado en un barrio de Madrid o Barcelona, y nos muestran  la cultura urbana existente y la diversidad de personas que la habitan.

Es imposible hablar aquí de todos y cada uno de ellos, pero sí os digo que algunos me han impactado de tal forma que tengo claro que leeré las novelas del autor que los ha escrito. Tal es el caso de Marta Sanz en "Jaboncillos Dos de Mayo": un alegato irónico sobre hipsters y la modernidad en Malasaña que me ha arrancado carcajadas pese a lo negro del relato; Vanessa Montfort pone la piel de gallina en "I don't like Mondays", con una inquietante y perturbadora niña de 6 años; Andrés Barba presenta en "Versiones de Luisito" una muy original propuesta contando una historia a través de los titulares de las noticias que al respecto se publican. 

En el caso de Barcelona Negra,  me ha encantado leer a Andreu Martín en "El resto de mi vida", encontrarme de nuevo con Toni Hill y sus "Especies Protegidas", un relato sobre el oscuro pasado de dos amigos que vuelven a coincidir en la vida. También he tenido ocasión de estrenarme (por fin) con Rosa Ribas y una dura historia de venganza o con Carlos Zanón en "El día que mataron a Leo".

No obstante, como comentaba antes, aunque destaque solo algunos,  son notables los dos volúmenes en su totalidad. Una apuesta segura.

 

martes, 8 de noviembre de 2016

Decisión encadenada. Pablo Carnicero de la Cámara.



En octubre os hablé de Pablo Carnicero y su serie negra protagonizada por Miguel Herrero. En esta ocasión os traigo la segunda entrega, "Decisión encadenada", donde Miguel se enfrenta a un misterioso francotirador  que imparte justicia por su cuenta (a lo Punisher). Dos criminales han sido asesinados a los pocos días de ser puestos en libertad, y eso hace temer que el siguiente sea Jano, uno de los mejores amigos de Miguel, que va a salir de la cárcel tras cumplir condena por un asesinato cuyas circunstancias y autoría nunca estuvieron claras. Nuestro protagonista tendrá que investigar por su cuenta para impedir que se cometa una injusticia. Para ello, contará con la ayuda de Oliverio y Raúl.

Insiste el autor en que no tiene más pretensión que la de entretener. Esa declaración de intenciones y esa humildad han hecho que nuevamente haya encontrado más de lo que esperaba. Nos encontramos ante la segunda parte de "Un tipo casi normal en una situación casi anormal". Si bien puede leerse de forma independiente, yo recomiendo empezar por la primera, por conocer al protagonista desde el principio y apreciar su evolución.

Me gusta el personaje creado por Pablo Carnicero. Miguel Herrero es un tipo con carisma, creíble, imperfecto, con un acentuado sentido de la amistad y la lealtad. Como ya os comenté la otra vez, es una versión "Made in Spain" de esos protagonistas de películas de acción que tan buenos momentos nos han hecho pasar en el cine. Esta segunda entrega tiene más elementos de novela negra y, si bien es cierto que he echado de menos las dosis de ironía de la anterior, he disfrutado también mucho de esta historia. 

Decisión encadenada es una lectura muy ágil, directa, entretenida que me ha durado, como la anterior, dos tardes. Además, deja en el aire un debate planteado directamente al lector: el de tomarte la justicia por tu cuenta. Me gusta cuando un libro me invita a reflexionar sobre determinadas cuestiones. En definitiva, creo que el objetivo que persigue el autor con esta novela se cumple, con creces, de modo que la recomiendo. 

Y si todavía no sabéis nada de Pablo Carnicero y el resto de sus obras, pinchad aquí.

lunes, 31 de octubre de 2016

El miedo. Ramón del Valle-Inclán.

"Ese largo y angustioso escalofrío que parece mensajero de la muerte, el verdadero escalofrío del miedo, solo lo he sentido una vez. Fue hace muchos años, en aquel hermoso tiempo de mayorazgos, cuando se hacía información de nobleza para ser militar..."


Dada la fecha en la que nos encontramos, me ha parecido apropiado traer al blog este magistral relato de Valle-Inclán. Se publicó por primera vez en un periódico en 1902 y fue reproducido en diversos periódicos y revistas de la época. Está considerado como uno de los cuentos más relevantes del autor y por eso es habitual encontrarlo en las antologías de su obra.

Nos encontramos ante un relato autodiegético, narrado en primera persona por el protagonista, un anciano que comparte con el lector un hecho acaecido en su juventud: el joven acaba de obtener los cordones de Caballero Cadete. Antes de entrar en el Regimiento del Rey como granadero, su madre quiere que reciba la correspondiente bendición en el pazo familiar de mano del Prior de Brandeso. Allí se disponde a hacer exámen de conciencia, acompañado de su madre y hermanas pequeñas, cuando tendrá lugar un escalofriante suceso...

En tan solo una páginas, Valle-Inclán nos presenta a un joven maleable, sumiso y obediente, a sus hermanas pequeñas (muy secundarias), y a su madre, una mujer tradicional y de carácter. Pero, sin duda, lo más destacable en este relato es la ambientación en la que el autor logra introducirnos desde prácticamente el principio. Mediante retablos, sepulcros y velas, nos adentramos en la oscura capilla del pazo solariego, donde la atmósfera se vuelve tenebrosa y sobrecogedora, donde se intuye que va a tener lugar un misterioso y espeluznante suceso que causará  horror y miedo en los presentes.

Frases cortas y efectistas para una narración impecable y un cuento de lo más inquietante. Imprescindible.

"Tuve miedo como no lo he tenido jamás, pero no quise que mi madre y mis hermanas me creyesen cobarde, y permanecí inmóvil en medio del plebisterio, con los ojos fijos en la puerta entreabierta. La luz de la lámpara oscilaba. En lo alto mecíase la cortina de un ventanal, las nubes pasaban sobre la luna, y las estrellas se encendían y se apagaban como nuestras vidas".

Otras entradas publicadas en años anteriores por estas fechas:

miércoles, 26 de octubre de 2016

Muerte dulce. Félix G. Modroño.

 "El cortejo fúnebre ascendía con aire cansino hacia la cima del Colisa. Unas pocas plañideras lloraban sin excesiva convicción. Los demás rostros del escaso grupo denotaban más cansancio que tristeza. Solo una joven mujer parecía sentir la pérdida del difunto, misteriosamente asesinado. El sol de julio se mostró galante, atenuando la fuerza de sus rayos para incidir con suavidad en la muchacha. La rubia cabellera de Gorane Otamendi brillaba altiva sobre su ropaje enlutado. Era la única persona empeñada en acatar la última voluntad de su primo de ser sepultado en la ermita de San Sebastián y San Roque, en lo más alto de su querido monte."

Sí el lunes os contaba sobre "La sangre de los crucificados" que me había encantado, hoy vengo con "Muerte dulce", que me ha gustado más si cabe. En esta ocasión nos situamos en Balmaseda, 1683. Comenzamos conociendo a la joven Gorane Otamendi, cumpliendo la última voluntad de su primo, Pedro Urtiaga, que ha sido envenenado con una copa de vino. Sabiéndose en sus últimas horas de vida, Urtiaga escribe al doctor Zúniga poniéndolo en conocimiento de todo y pidiéndole un último favor: que investigue quién se encuentra tras su envenenamiento. Fernando de Zúñiga viajará a Balmaseda para esclarecer los hechos, esta vez en compañía de Pelayo, Leonor (que abandona el convento temporalmente con el pretexto de cuidar a su padre), Isabel (la ama de llaves) y su padre. Nuestro protagonista descubrirá pronto que la muerte de su amigo está relacionada con un juego recién nacido: el mus, y que no será la única que tenga lugar.

Nuevamente he disfrutado de la forma de contar de Félix. Ya desde el principio, con el funeral me he metido de lleno en la historia. El comienzo, así como lo que sigue al fragmento que comparto al principio, es detallado (que no lento), visual. Sientes la difícil subida al Kolitza, la combinación de verdes del lugar. No sé dónde he leído, pero juraría que lo he leído, que el autor hizo la subida para describirla posteriormente en la novela, y es que se nota el rigor que persigue en sus historias, algo que transmite no solo en el primer capítulo, sino también, por ejemplo,  cuando rinde homenaje al mus o cuando habla de la muerte por envenenamiento. Ese rigor se encuentra a lo largo de toda la novela, combinando ficción e historia a la perfección. 

No obstante, en esta ocasión, he disfrutado más de los personajes que de la ambientación y el contexto histórico-cultural, y es que se profundiza más en ellos. Me ha gustado ser testigo de la evolución de Zúñiga y de Pelayo, de conocer  más  sobre Leonor e Isabel, así como a secundarios como Gorane, un personaje que llega a confundir, y que es considerada de distinta forma según los ojos que la miran (desde los míos, del siglo XXI, una pelagarta).

Sorprendida gratamente con la primera entrega, con esta segunda he disfrutado muchísimo también. Mañana sale a la venta la tercera, una nueva aventura de este personaje que ya nos ha cautivado a tantos. Habrá que hacer una visita a la librería. Lo veo.
 
"Nuestro mundo íntimo se encuentra en guardia permanente. Las luchas interiores forman parte de nuestro ser. Y, aunque aparentemos coherencia y actuemos con ella, algo intrínseco de nuestra alma nos hará dudar cada vez que tengamos que elegir entre dos caminos."

lunes, 24 de octubre de 2016

La sangre de los crucificados. Félix G. Modroño.


"Un viejo carro, lleno de paja, trataba de recorrer sigiloso el entramado de calles que conducía a la zona alta de la ciudad. El aliento del caballo percherón que tiraba de él se difuminaba en la tiniebla, propiciada por una funesta luna nueva. El cochero contuvo la respiración cuando una de las ruedas chocó con una piedra y rompió el silencio estrepitosamente. Atenazado por los nervios, optó por detenerse."

Hace unos meses que me puse al día con las novelas de Félix y conocí por fin a Don Fernando de Zúniga. Compré los libros hace siglos (error, porque con posterioridad  han salido una ediciones muy bonitas), pero el caso es que los dejé aparcados y fue poco antes del verano cuando me puse con ellos. Al saber que estaba próxima una nueva entrega de la saga, "Sombras de agua",  decidí esperar para comentar las dos anteriores, de modo que  hoy os traigo "La sangre de los crucificados". Ya sabéis que no puedo ser muy objetiva con este escritor. No obstante, intentaré ser algo más contenida y menos apasionada... ¡¡¡¡ME HA MARAVILLADO!!!!

Estamos ante un thriller histórico ambientado en la España de finales del siglo XVII. La talla de un Cristo crucificado es encontrada en circunstancias extrañas en Zamora. El meritado hallazgo parece estar relacionado con el asesinato de un herrador, dado el espeluznante parecido físico entre la víctima y la talla. El obispo de Zamora llamará al doctor en medicina, Fernando de Zúniga, para que investigue qué se oculta tras el trágico descubrimiento. Y hasta aquí puedo/debo leer.

Me ha sorprendido mucho este libro. ¿Por dónde empiezo? Por el principio. El comienzo (concretamente el prólogo) es de los que más me han gustado de todos los que he leído en los últimos tiempos. Desde las primeras palabras te ubicas en una noche inquietante, crea una atmósfera tensa y turbadora. Me gusta muchísimo la forma de contar de Félix, su narración es detallada, visual. Las descripciones de los escenarios donde tienen lugar los crímenes son muy creíbles, pueden llegar a incomodar si eres algo sensible, y ese efecto me gusta, porque sin darte cuenta te haces presente en la historia, te sumerges por completo en ella.  Permitidme un inciso en este punto para saltar a otra historia y compartir una anécdota. Actualmente, cuando tomo café sola, todavía recuerdo la forma en que Félix describía ese pequeño placer, ese pequeño pero gran instante cotidiano en "La ciudad de los ojos grises", a eso me refiero cuando hablo de su forma de narrar.

Por otro lado, me ha encantado conocer, cómo no, a Fernando de Zúniga, un  noble orgulloso de su identidad,  de sus capacidades, de su "sentido común aderezado con intuición y un poco de suerte", que diría en su falsa modestia. Un médico inteligente, viudo eternamente enamorado, y  cuya pericia profesional le lleva a ser reconocido hasta en la Corte.  Zúniga tiene dos hijas monjas,  pero no está solo, ya que cuenta con la ayuda doméstica de Isabel, su incondicional ama de llaves, y en sus investigaciones contará con la ayuda y compañía inesperada de Pelayo, un joven entrañable que llegará a ser muy importante para nuestro protagonista y al que también acompañaremos en sus pesquisas.

Confieso que, cada vez que hacía una parada en esta lectura no dejaba de pensar en que es la primera novela del autor ¡la primera! Sin ser la que más me ha gustado, sí que me ha parecido mucho más elaborada. En este punto, también destaca el riguroso ambiente histórico en el que transcurre la trama, que nos lleva por Salamanca, Sevilla y la Corte madrileña (la de Carlos II y la regencia de Mariana de Austria),  cargada de referencias y personajes históricos y artísticos (al final del libro hay una relación de personajes y cronología de los hechos,  ubicando a los ficcionados entre ellos). Si a ello le sumamos el estilo narrativo más arriba referenciado  y el léxico tan cuidado y propio de la época, obtendremos, como fue mi caso, a un lector completamente rendido ante la novela e inmerso en pleno  Siglo de Oro. Fan. Muy fan.

"Todo hombre tiene que saber de dónde viene
 para conocer a dónde va."

miércoles, 19 de octubre de 2016

El chal. Cynthia Ozick.

"Sin quejarse, Magda renunció a los pezones de Rosa, primero al izquierdo, luego al derecho; los dos estaban agrietados, sin rastro de leche. La brecha del conducto extinto, un volcán apagado, ojo ciego, agujero frío, así que Magda empezó a amamantarse con la punta del chal. Chupaba, chupaba, empapando las hebras. El buen sabor del chal, leche de lino. Era un chal mágico, podía alimentar a una criatura durante tres días y tres noches. Magda no murió, siguió viva, aunque muy callada. Su boca exhalaba un olor peculiar, a canela y almendras. Mantenía los ojos abiertos en todo momento, se olvidó de pestañear o dormir , y Rosa y a veces Stella observabam su intenso color azul".

Cynthia Ozick nació en 1928 en una familia de origen judío (padre y madre judíos rusos). Especializada en literatura inglesa, la hostilidad vivida por su condición es la causa de que sea especialmente sensible a la cuestión de la identidad judía y al Holocausto, temas en torno a los cuales gira la mayor parte de sus ensayos y narraciones.

"El chal" consiste en la edición conjunta de dos relatos, uno breve y otro largo,  escritos por la autora en 1977: "El Chal" y "Rosa". Ozick esperó tres y seis años respectivamente para publicarlos por separado. Cuenta Berta Vias en el prólogo que esa prudencia a la hora de publicar tales historias obedece al empeño por huir tanto de un lirismo sensiblero como del patetismo más chato. Se trata de un deseo de encontrar la forma de expresión más adecuada para semejante atrocidad. Y lo consigue, vaya si lo consigue.

El chal te golpea desde la primera página. En la vida hay un antes, un durante y un después. Estamos en el durante de los tres miembros que quedan de una familia: Rosa, su bebé Magda, y su sobrina, Stella. Las tres se encuentran en un campo de concentración. Sin dramatismos, los hechos son los que son. Empiezas a leer. Visualizas. Tienes que parar. Respirar. Porque nunca, nunca, estás preparado para algo así. Siendo el relato más corto, el chal se muestra intimista, brutal, sobrecogedor...

Decía Rosa que los gatos tienen nueva vidas, pero ellos solo tres, las que comenté antes: la de antes, la de durante y la de después. En la segunda parte del relato, ella se mantiene en el durante, aunque han transcurrido muchos años desde la II Guerra Mundial y Rosa viva en  Miami, donde se ha trasladado desde Nueva York,  tras ser incapaz de superar su pasado y destrozar el negocio que regentaba.  También sabremos qué ha sido de su sobrina y de su hija.

Rosa representa el desarraigo de muchos supervivientes, término que conlleva una etiqueta que nuestra protagonista odia, como odia el auge de los estudios de patología social que buscan estudiarla como si fuera un bicho. Nuestra protagonista despierta el rechazo, y al mismo tiempo, la simpatía y la compasión del lector. No entiende que el mundo siga girando después de lo sucedido. Pese a la dureza del relato, esta segunda parte se muestra más amable, con pinceladas de ironía, humor y diálogos ingeniosos, y es que aparece un nuevo personaje: Persky, un judío también superviviente del holocausto, pero con una actitud diferente ante la vida, ante ese "después":  "Yo parto de una teoría distinta. Siempre se puede ver el lado malo de las cosas, y también el lado bueno. Si eliges verlas por el lado bueno, mejor para ti." Aceptar esa amistad es admitir que otra vida es posible para los supervivientes, "Mi Varsovia no es su Varsovia" le dice Rosa a su amigo.

Una lectura necesaria bajo mi punto de vista. Una lectura acompañada de unas ilustraciones igualmente necesarias. Una lectura que ya tenía fichada, y que, tras una reseña, la de Inés, no pude postergar más.



lunes, 17 de octubre de 2016

Cartas a Ophélia. Fernando Pessoa.


 "Quien ama de verdad no escribe cartas que parecen requerimientos de abogado. El amor no examina tanto las cosas, ni trata a los demás como reos a quienes es necesario comprometer (...) Admito que todo esto resulta cómico, y que la parte más cómica de todo esto soy yo."


Fernando Pessoa (1888-1935), uno de los poetas y escritores más importantes de la literatura mundial, y especialmente de la lengua portuguesa, trabajaba en una oficina comercial. Allí conoció a Ofelia Queiroz, una joven mecanógrafa perteneciente a la burguesía lisboeta y de quien Pessoa de enamoraría, iniciando una relación y un epistolario que ahora recupera  la editorial Libros del Zorro Rojo, acompañado de un prólogo de Antonio Tabucchi muy revelador, y de unas magníficas  ilustraciones en acuarela de Antonio Seguí.

Pessoa se declaró a Ofelia en la oficina donde trabajaban mediante la representación de una especie de parodia de la declaración de Hamlet a Ofelia, tras la cual el autor hace como que nada ha sucedido. Es entonces cuando Ofelia le escribe pidiéndole una explicación. Llega entonces la primera carta de Pessoa, con fecha 1 de marzo de 1920, a la que le sucederían otras muchas durante ese año, interrumpiéndose y reanudándose en 1929, cuando ambos se reencuentran. 

El libro distingue ambos periodos y nos muestra una relación donde lo ridículo y lo sublime van de la mano, donde el escritor queda expuesto en esos enfados, en ese niño que no deja de ser, en esos rasgos de superego y su afán de sentir. Pessoa se muestra a veces maduro, a veces maniático, neurótico, tratándose a si mismo como si fuera otro, escribiendo poemas propios como si fuesen ajenos, desdoblándose en sus característicos heterónimos (destacando especialmente Álvaro de Campos).

El libro además incluye al final una selección de poemas, originales y traducidos. Una edición, en definitiva, muy completa y que sin duda merece la pena leer para acercarse un poco más a uno de los grandes.

"El tiempo, que envejece las caras y el cabello, también envejece, pero aún más deprisa, las pasiones. La mayoría de la gente, porque es estúpida, consigue no darse cuenta de ello, y piensa que ama todavía porque ha contraído el hábito de sentirse amado. De no ser así, no habría gente feliz en el mundo. Las criaturas superiores, sin embargo, están privadas de la posibilidad de esa ilusión, porque no pueden creer que el amor dure; cuando lo sienten acabado, no se engañan interpretando como amor la estima o la gratitud que él ha dejado. Estas cosas hacen sufrir, pero el sufrimiento pasa. Si la vida, que es todo, pasa, ¿por qué no han de pasar el amor y el dolor, y todas las demás cosas, que no son más que partes de la vida?"

martes, 11 de octubre de 2016

Un tipo casi normal en una situación casi anormal. Pablo Carnicero de la Cámara.


Ya he comentado alguna vez que llevaba algún tiempo alejada de lo autores independientes o autoeditados, mis razones tenía, pero lo cierto es que me estaba perdiendo leer novelas muy interesantes. Decidí leer este libro por varios motivos: porque un par de blogueros lo recomendaban: Paco, un lector indiscreto, y Fer, de Libros en el petate, con el que además tengo una amistad más allá de la pantalla del ordenador. De entrada, el título ya me parecía original, atrevido, arriesgado. Si a eso sumas que vas conociendo al autor por las redes y que te gusta lo que comparte y su actitud en este mundillo, pues era cuestión de tiempo que acabara probando el producto.

Miguel Herrero es un ex entrenador de baloncesto que, tras aprobar las oposiciones para acceder al Curpo Nacional de Policía es despedido en las prácticas al agredir a un superior. En estas circunstancias, aparece un amigo que le propone un trabajo no demasiado complicado, pero sospechosamente bien remunerado: localizar a Valeria,  una prostituta de lujo. Casi sin darse cuenta se ve envuelto en una espiral de la que será difícil salir para recuperar la normalidad de su vida. 

Puede que las advertencias de los blogs referenciados y las del propio autor sobre que su única pretensión es la de entretener jugaran a mi favor, pues sin esperar mucho, he encontrado bastante: un peculiar protagonista con gran carisma, una trama con ritmo constante, bien hilada y bien cerrada, donde corrupción, prostitución de lujo, crímenes y amor se dan cita.  

Miguel, el protagonista, es algo friki (quizás no me lo parezca tanto como a otros lectores porque yo lo soy mucho más). Es un personaje que me ha gustado mucho. Su ironía, su humanidad y su sentido de la lealtad  han hecho que conecte con él fácilmente. Me parece creíble, el típico hombre en el que a priori no te fijarías, pero con el que bastaría un café para reparar en él. Si habéis disfrutado con películas como "Jungla de cristal", "El último Boy Scout", o incluso "Transporter", pues disfrutaréis de esta novela, porque es una especie de guiño el que el autor hace a esos referentes del cine de acción que tan buenos ratos nos han hecho pasar, y es que de eso se trata, de leer una novela trepidantemuy entretenida, que no dura nada en tus manos, y con una banda sonora de fondo que he ido oyendo conforme leía.

Este Pablo, el de la novela negra, me ha gustado, de hecho, he leído los otros dos títulos protagonizados por Miguel Herrero, que ya os traeré al blog,  así que seguiré probando con estas lecturas, porque en su trayectoria ha tocado ya varios géneros: histórica, negra, fantasía y tengo claro que todavía no he leído lo mejor de él. 

Os he dejado al principio enlazada las reseñas de este mismo título en los blogs de Paco y Fernando, hay muchas más, y si queréis saber más del autor, pasad por aquí.

martes, 4 de octubre de 2016

Mr. Vértigo. Paul Auster.

"Yo tenía doce años la primera vez que anduve sobre el agua. El hombre vestido de negro me enseñó a hacerlo, y no voy a presumir de haber aprendido el truco de la noche a la mañana (...) El maestro Yehudi me eligió porque yo era el más pequeño, el más sucio y el más abyecto. 
–No eres mejor que un animal –dijo–, un pedazo de nada humana. Ésa fue la primera frase que me dirigió, y aunque han pasado sesenta y ocho años desde esa noche, es como si todavía pudiese oír las palabras saliendo de la boca del maestro."

 
 Tardaba ya mucho en traer a mi favorito por aquí, y es que tengo varios de sus títulos pendientes de comentar todavía. Mr Vértigo es un libro muy, muy peculiar, pero no quisiera espantar a nadie con ese adjetivo. Vamos allá.

Narrado en primera persona, Mr. Vértigo nos presenta a Walt, un anciano que hace un balance sobre su vida para compartirla con nosotros. Lo acompañaremos en su infancia,  desde que era un mendigo al que un maestro, Yehudi,  le ofrece la posibilidad  de cambiar de vida y  aprender, nada menos, que  a volar. Para ello, se instalan en Kansas. Allí contará con el apoyo y protección de una india sioux, madre Sue, y Aesop, otro pupilo que ya posee los conocimientos del maestro. 

Presentada esta estrafalaria familia,  nos adentraremos con ella en ritos iniciáticos,  ferias, circos, los años veinte, la Depresión, el fin de la pubertad del protagonista, el Ku Klux Klan,  la Segunda Guerra Mundial etc. 

Mr Vértigo es la historia de una vida contada combinando elementos fantásticos con la cruda realidad de la época, mezclando la sencillez narrativa con pinceladas muy poéticas. El ritmo de la historia es bastante desigual: se centra en la infancia y juventud de Walt para después adquirir un ritmo mucho más ágil con un par de giros y un final muy inesperado.

Esta novela deja claramente al aire el carácter tan singular que caracteriza a Auster como escritor. Esa mezcla de fantasía y realidad, esos personajes tan peculiares y la dureza de algunos capítulos hacen que esta lectura sea una propuesta arriesgada. Estamos ante el típico libro que puede espantar a quien no haya leído nada del autor. Por eso, no lo recomiendo a los que no hayan probado todavía con él.  Por supuesto, mi opinión es puramente subjetiva, pero mi experiencia es que, adorando todos y cada uno de los títulos que he leído de su obra, este es el que menos me ha gustado.


lunes, 26 de septiembre de 2016

Me llamo Lucy Barton. Elisabeth Strout.

"No tardé mucho en darme cuenta de una cosa: que sufrir dos veces es una pérdida de tiempo. Lo digo solamente para demostrar cuántas cosas no puede hacer la mente, por mucho empeño que ponga."


Lucy Barton es una mujer madura que parte de una larga e inesperada estancia en el hospital para reflexionar sobre su vida. Y así, desde la primera página, casi sin darnos cuenta, mediante capítulos breves y saltos en el tiempo, nos empapamos de lleno de esta mujer sensible, frágil, ingenua e inteligente con una infancia devastadoramente trágica. 

Lucy encuentra en los libros y en la lectura la mejor de las compañías. Ya desde pequeña los libros hacen que se sienta menos sola, de tal forma que de mayor acaba siendo escritora y nos cuenta su historia ("¡Escribiré y la gente no se sentirá tan sola!"), y lo hace sin caer en dramatismo ni recrearse en las penurias, simplemente nos va contando con naturalidad, a través de anécdotas aparentemente simples, su infancia llena de pobreza y otro tipo de carencias. No le hace falta contar más de lo necesario, el lector sabe ir más allá de sus palabras, se conmueve con ellas.

 Cuando su madre va a visitarla al hospital, después de transcurrir años sin verse, somos testigos de las consecuencias de tener una niñez como la de Lucy, con unos padres muy peculiares en sus formas y en su sentir, y hacia los que muestra un temor casi reverencial incluso siendo ya mayor. Poco importa que logre tener éxito en la madurez:  las miserias pasadas y la actitud de muchas personas hacía ella en esas circunstancias han dejado huella en su vida, en su matrimonio, en la relación con sus hermanos (más conformistas que ella con su pasado),  en su forma de amar a sus hijas, en su alma...

 Nuestra protagonista no recuerda haber recibido un beso ni un "te quiero" de su madre. A lo largo de su vida anhela sentir el cariño y el calor humano de las personas que le rodean, de tal forma que un simple gesto de ternura o delicadeza en el trato por parte de un médico, o unas palabras amables de un profesor de la infancia son elementos suficientes para que ella los quiera con todo el corazón.

"Me llamo Lucy Barton" es, en definitiva, una novela sobre la soledad, las brechas sociales, los amores imperfectos, la importancia de la infancia.  Una novela breve, pero intensa, conmovedora, profunda, emotiva... pero sin sentimentalismos, sin cursilerías. Inolvidable. Sin duda repetiré con la autora, seguramente on el título que le valió el Pulitzer, "Olive Kitteredge".

 "Mira, escúchame, y escúchame con atención. Lo que estás escribiendo, lo que quieres escribir es muy bueno y te lo publicarán. Pero escúchame bien. La gente se te echará encima por unir pobreza y maltrato. Una palabra tan absurda, una palabra tan convencional y absurda como maltrato, pero la gente dirá que puede haber pobreza sin maltrato, y tú no dirás nada. Nunca defiendas tu trabajo, nunca. Esta es una historia de amor, tú lo sabes. Es la historia de un hombre atormentado todos los días de su vida por cosas que hizo en la guerra. Es la historia de una esposa que se quedó a su lado, porque eso es lo que hacían la mayoría de las esposas de esa generación, y cuando va a la habitación del hospital a ver a su hija habla compulsivamente de que el matrimonio de todo el mundo va mal, y ella ni siquiera lo sabe, ni siquiera sabe lo que está haciendo. Es la historia de una madre que quiere a su hija. De una manera imperfecta, porque todos amamos de una manera imperfecta. Pero si mientras escribes esta novela te das cuenta de que estás protegiendo a alguien, recuerda una cosa: que no lo estás haciendo bien".



martes, 20 de septiembre de 2016

Cartas a una extraña. Mercedes Pinto Maldonado.

"Regresé dispuesta a enterrar el pasado con mi madre y volver cuanto antes a mi vida, y ya ves, no hay manera de escapar de sus garras, ni viva ni muerta."




LLevaba algún tiempo sin reseñar autores noveles, autoeditados y similares. En el caso de Mercedes Pinto, ya había leído "Maldita", que me gustó mucho. El título que os traigo hoy fue finalista del Concurso Indie 2015 de Amazon, siendo reeditada en papel en la actualidad por Amazon Publishing. No leí la anterior edición, por lo que no puedo hacer comparación alguna.

"Cartas a una extraña" cuenta la historia de Berta, una treintañera independiente que lleva viviendo en Londres quince años. Allí dirige un restaurante de cierto prestigio, y allí se fue para huir de una madre y una hermana tóxicas, dictatoriales y desconocedoras del concepto cariño o familia. Cuando Berta recibe una llamada avisándole de la muerte de su madre, tiene que volver a Madrid para gestionar el testamento. Será entonces cuando tenga lugar el reencuentro con Teresa, la mujer que trabajó para su familia durante 40 años, y que fue como su segunda madre.

Lo que Berta considera un viaje rápido, incómodo y molesto se convertirá en un viaje muy doloroso al pasado y a la parte más oscura de su familia. Nuestra protagonista decide quedarse para encajar todas las piezas del puzzle que no esperaba encontrar, como tampoco esperaba encontrar en la buhardilla de su antigua casa unas miesteriosas cartas que cambiarán por completo su visión sobre la vida y el amor.

Estamos ante una novela que se lee en un suspiro, una novela tremendamente humanista donde los personajes tienen mucho fondo en el que adentrarse. Poco a poco iremos conociendo a todos y cada uno de ellos. En este sentido, me ha recordado un poco a "Maldita", por el carácter extremo que los caracteriza, ya que, o son muy buenos, o son de lo peor que puedas encontrar en  la naturaleza humana. Solo hay uno sobre cuyas intenciones la autora nos hace dudar.

El estilo sencillo (pero elegante) de la autora, los numerosos diálogos, los misterios que se esconden en el pasado de Berta y el giro epistolar-romántico de la novela, son elementos que logran atraerte sin que puedas dejar de leer. Una novela llena de emoción e intriga que recomiendo. Deseando estoy de leer su segunda parte, "Cartas desde el lago", si bien he de decir que esta primera queda cerrada en cuanto a la trama principal, quedando tan solo en al aire algunos detalles.


sábado, 17 de septiembre de 2016

# 27 Pasen, lean, sientan y vean: Batman Day.


" A veces la verdad no es suficiente. A veces la gente se merece algo más. 
A veces la gente se merece una recompensa por tener fe".
                                                                                                          (Bruce Wayne)


 BATMAN DAY

Hoy se celebra el Batman Day en frikilandia. Hace un par de días compartía mis propuestas para los pequeños de la familia en Cazando Cuentos. Hoy comparto mis propuestas para adultos, y es que el caballero oscuro puede salir de Gotham y hacerse presente en...

La ropa...





El cómic...



El cine (preferiblemente de la mano de Tim Burton o Christopher Nolan)



El juego...



La comida...



La música... 


 
 
  Por mi parte, ya os contaré por las redes sociales cómo lo voy celebrando este año. 
¡Buen fin de semana!


martes, 13 de septiembre de 2016

La sonata del silencio. Paloma Sánchez-Garnica.


"En general, a lo largo de los años, las cosas no suelen salir como uno espera que salgan, y si alguna vez se presenta la oportunidad de tomar el rumbo con destino a los propios sueños, uno queda tan noqueado que no sabe decidir o no se atreve y se queda quieto, inmóvil, incapaz de avanzar, y termina por perder aquel tren tanto tiempo soñado, tan esperado, sin decidirse a subir, sin arriesgarse a perder ni atreverse a renunciar a lo que es seguro, aun no siendo grato, aun no siendo bueno, convertido en cotidiano a fuerza de tenerlo, en costumbre a fuerza de vivirlo y respirarlo."

El blog se tomó las vacaciones hablando de "Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido" de Paloma Sánchez-Garnica y vuelve a la actividad para hablar de otro título de la misma autora, y es que hoy se estrena la adaptación televisiva de "La sonata del silencio",  un libro que me regaló mi madre hace un par de cumpleaños y que no había leído por la incomodidad de llevarlo encima todos los días (892 páginas). Este verano he tenido más tiempo libre y he leído algunos "tochos" pendientes. Este ha sido uno de ellos.

Aunque en la sinopsis se habla de Marta Ribas como protagonista y la historia gire a su alrededor, La sonata del silencio cuenta la historia de una escalera sita en un edificio en Plaza del Ángel. Allí conviven dos familias acomodadas: los Figueroa y los Montejano. La relación entre ambas familias tiene su raíz en la amistad desde la infancia de Rafael y Antonio. Una relación que a lo largo de los años se ha ido viendo intoxicada por una lealtad mal entendida, por los secretos y traiciones ocurridas entre ambos. Los Montejano viven en una situación muy difícil como consecuencia de la posguerra y por el paso por la cárcel de Antonio. Ello les ha hecho perder un importante negocio en ciernes y caer en la ruina, a lo que se suma que Antonio está enfermo, por lo que la situación  da lugar a una excesiva dependencia de la familia Figueroa, a cuya merced quedan los Montejano. Ante tal panorama, Marta Ribas se ve obligada a trabajar, lo que no está bien visto ni por su marido, ni por el nido de víboras que conforman la mayor parte del vecindario. 

Nos encontramos en los años 40, años de una posguerra que ha dejado huella y ha resquebrajado a muchas familias. Nuevamente refleja fielmente la autora la sociedad de la época, en la que el maltrato se considera normal y el objetivo de la mujer no es otro que casarse, tener hijos, cuidar de su familia y cumplir con los deberes religiosos. Dan fe de ello los numerosos personajes que rodean a Marta, como el sacerdote don Próculo, que no solo guía la moral de su rebaño, o Virtudes Figueroa y su hija Virtuditas (mujer e hija de Rafael Figueroa), ejemplos típicos de las chismosas que se dan golpes de pecho y se rasgan las vestiduras.

Pero Marta no es así, como tampoco lo es su hija Elena, a punto de cumplir la mayoría de edad y con la que quieren concertar un matrimonio. Ambas se ahogan en esa sociedad en la que se sienten atrapadas y que les brinda tan pocas oportunidades, una sociedad en la que reina la maldad y la hipocresía de los que más tienen. Pero la vida da muchas vueltas, y en la vida de Marta aparece una rica italiana, Roberta Moretti, que le hará ver que es capaz de comerse el mundo si quiere y que no tiene que conformarse con las circunstancias en las que vive.

Marta representan a ese porcentaje de mujeres que saben que sirven para algo más en sus vidas que para ser madre y esposa. Una mujer que habla varios idiomas (hija de diplomáticos), culta y que ama la música (muy importante también en esta historia), siendo una virtuosa en el arte de tocar el piano. Pasamos las hojas casi sin darnos cuenta para ver si será capaz de arriesgarse a ser ella misma en las circunstancias que le ha tocado vivir. A Marta le acompañan una serie de subtramas que atrapan al lector y que tienen como protagonistas a los hijos de las familias Figueroa y Montejano, así  como a los vecinos del bloque y algunos personajes más.


Mediante vueltas al pasado y giros inesperados conoceremos con detalle a todos y cada uno de los personajes, qué les ha llevado a estar donde están, y en este punto destaco también la maestría de la escritora a la hora de definir a todos y cada uno de ellos. Personajes con relevancia,  llenos de matices y conducidos por unos senderos que transmiten al lector mucha tensión, lo que hace  avanzar en la lectura y en la extensión de la novela casi sin darte cuenta.

Una historia de celos, amor, traiciones y secretos en una España no tan lejana en el tiempo, escrita con elegancia y un estilo muy cuidado. Muy recomendable. Habrá que ver si la serie está a la altura.

martes, 2 de agosto de 2016

Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido. Paloma Sánchez-Garnica.



Hace poco más de una semana tuve la oportunidad de ir a la presentación del título que os traigo hoy. Contaba Paloma Sánchez-Garnica que "Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido" es un verso perteneciente a un poema ("Acuérdate de mí") de Carlos Augusto Salaverry. No era el título previsto inicialmente para el libro, pero cuando lo leyó tuvo claro que se ajustaba a la novela como anillo al dedo.

Nos encontramos en el año 2014. Carlota Molina, una mujer vulnerable, madura e independiente, recibe de madrugada una llamada de su hermana, Julia Balmaseda. Es la primera vez que las dos hablan. El padre de ambas, Clemente, se está muriendo y quiere ver a Carlota. 

A raíz de esa llamada iremos conociendo el pasado de Carlota. Tras creer durante de infancia que su padre estaba casi siempre ausente por motivos de trabajo, descubre a los 12 años que el motivo es bien distinto. Carlota comprende que está creciendo rodeada de engaños como consecuencia de una madre tan enamorada y conformista que nunca ha visto más allá de sus narices ni ha pensado en los daños colaterales de sus actos. Solo le queda el consuelo de saberse comprendida por su abuela Zenobia, una mujer dulce y fuerte que también tiene mucho que contar.

Estamos ante una novela que arranca despacio, pero que en pocos capítulos te atrapa irremediablemente. Si bien Carlota es la protagonista, hay un elenco de tramas y personajes magistralmente elaborados que prácticamente crean una historia coral. A través de su hermana Julia conocemos a los Balmaseda, a los distintos momentos en los que sus vidas se han cruzado, y es que ambas familias tienen todo un pasado lleno de traiciones, engaños y secretos y,  fruto de ello, un presente lleno de frustraciones, fracasos y cosas por decir. Pero no quiero entrar en muchos detalles, es mejor descubrirlos a través de su lectura.

Aunque la historia se desarrolla en la actualidad, tiene su base en hechos acaecidos en los años 50. Eran otros tiempos, tiempos en los que el maltrato psicológico era considerado como normal, especialmente en las familias de clase alta. Tiempos en los que casi todas las mujeres se conformaban y aceptaban sus circunstancias, por muy pésimas que fueran, pues el sometimiento económico, físico y social a su marido era total. La autora refleja perfectamente esa sociedad de antaño mediante los contrastes y la incomprensión de las mujeres pertenecientes a distintas generaciones que aparecen en la novela (la madre de Carlota, la propia Carlota, Julia o la joven hija de Julia, por poner solo algunos ejemplos). Es muy fácil emitir juicios cuando no se ha vivido en unas condiciones que hoy día escapan a nuestro entendimiento.

Estamos, en definitiva ante un libro que nos habla de las emociones más primarias, de la infelicidad, el desamor, las relaciones de pareja, las relaciones tóxicas que se establecen a veces entre los hijos y sus progenitores, las segundas oportunidades...Una gran madeja que vamos deshilachando poco a poco y casi sin darnos cuenta. Muy recomendable ( y eso que yo no soy muy de novelas premiadas).


Nota: Cazando Estrellas se toma un descanso en agosto para volver con las pilas cargadas en septiembre. Gracias por estar.  ¡Nos leemos!


martes, 26 de julio de 2016

La decisión de Sophie. William Styron.


 Pues volvemos a la literatura de calidad, a esa que es ineludible y que ineludiblemente tenemos que leer (y en este caso, ver también su adaptación cinematográfica de 1982, que le valió el Oscar a Meryl Streep).

Stingo, como muchos conocían a William Styron, escribe la novela a partir de un sueño donde recuerda a una mujer a la que conoció hace años, por lo que, al menos en sus primeras páginas, el libro tiene muchos componentes autobiográficos.

Despedido de una editorial, nuestro narrador se muda a una casa de huéspedes en Brooklyn, donde conocerá a Sophie, una católica polaca superviviente del Holocausto. Sophie mantiene una relación tormentosa, tóxica y destructiva con Nathan, un judío de gran temperamento. Stingo se verá irremediablemente atraído por Sophie y pasará a formar parte de su vida.

Nos encontramos ante una novela coral de ritmo pausado, donde este peculiar triángulo formado por Stingo (el narrador), Sophie y Nathan, se nos presentan como unos personajes llenos de matices, realismo, cargados de profundidad,  y con toda una historia que contar, destacando Sophie. Escrita en primera persona, Stingo comparte con el lector la vida de esta mujer con deseos de ser oída, amada, perdonada...Una mujer  llena de confesiones, mentiras y alguna traición; poco a poco vamos conociendo el terrible pasado que la atormenta, un pasado donde la tragedia está presente tanto en ella como en su familia, llegando a tomar decisiones (especialmente esa "decisión" que da título a la novela) cuyas consecuencias la persiguen a lo largo de su vida. 

Antes comentaba que el ritmo de la historia es pausado, pero no es una lectura que resulte pesada o lenta, y creo que ello se debe a la maestría del autor para mezclar géneros, pues aquí encontramos género epistolar, dosis de humor y disquisiciones sobre las cosas más diversas y antagónicas. En tan solo unas páginas el lector pasa del drama a la risa, sin que en ningún momento resulte chocante. 

De obligada lectura, al igual que el completísimo y minucioso epílogo de Javier García Sánchez que acompaña la presente edición. El libro se acaba. Sophie permanece. Un clásico ineludible.