viernes, 23 de diciembre de 2016

Feliz Navidad.


Me tomo un descanso en estas fechas, aunque espero ir de visita por vuestros rincones. Que disfrutéis mucho de estos días.  ¡ Hasta el año que viene !


martes, 20 de diciembre de 2016

El undécimo: no volverás al combate. Pablo Carnicero.



En este último trimestre del año os presenté a Pablo Carnicero y dos de sus títulos pertenecientes a la, de momento, trilogía negra protagonizada por Miguel Herrero (Un tipo casi normal en una situación casi anormal y Decisión encadenada). Hoy os hablo de la tercera parte: "El úndécimo: no volverás al combate". 

En esta ocasión nos encontraremos con un Miguel Herrero en horas bajas, hastiado. Ha perdido mucho peso, también dinero. Sus desengaños en lo personal y en lo profesional le han llevado a levantar un muro de indiferencia y autoprotección, volviéndose más agresivo, egoísta, arisco e irascible. Con este panorama y en plena crisis personal, deberá enfrentarse a la desaparición de su mejor amigo, Oliverio, uno de los más importantes expertos en seguridad informática de España.

Nuevamente Pablo nos presenta una historia que, al igual que las anteriores,  no da respiro desde que empieza. Un caso complicado, pues al desaparecer su amigo, no dispondrá de los medios y últimas tecnologías que siempre tiene a sus disposición (aunque contará con la ayuda de Raúl, que ya conocimos en la entrega anterior), ni contará con su apoyo en lo personal.

Estamos ante una novela corta, ágil, entretenida y bien hilada, con un final cerrado, aunque quiero pensar que no es el final de la serie, pues el protagonista se encuentra en un laberinto emocional del que me gustaría verlo salir, y sería una pena dejarnos con el regusto del protagonista viviendo este pequeño infierno personal en el que se encuentra.

Me alegro, y así lo expreso una vez más, de haber dado la oportunidad a este personaje y a estas historias que me han proporcionado muy buenos momentos de entretenimiento y evasión, que no es poco.


martes, 13 de diciembre de 2016

Yo fui a EGB 4.


Los Mosqueperros eran cuatro (contando a D'Artacán). Hombres G eran (y son) cuatro, al igual que los Fruitis y el grupo Parchís (cinco al incluir al dado). Llega el cuarto volumen del exitoso "Yo fui a EGB". El primero fue azul, el segundo rojo, el tercero verde y este cuarto amarillo. Se rinde homenaje así al clásico juego y al mítico grupo al que casi todos seguimos en nuestra infancia. La edición incluye el tablero y las fichas para jugar, así como pegatinas y "diccionario" con el vocabulario de la época.

Javier Ikaz y Jorge Díaz nos vuelven a llevar a este viaje por el pasado y por la infancia de los que pertenecemos a esta generación. Así, disfrutaremos de las series y películas de la época, de la gastronomía y los postres de las abuelas, de los juegos en la calle, de las siesta obligadas en verano, las dedicatorias en las carpetas forradas de ídolos, etc.

Siempre digo en mi entorno que estoy anclada a los 80, y es que no hay época que me guste más, especialmente en lo que a música y cine se refiere. Son años que forman parte de una etapa que jamás olvidaré, y estos libros son una especie de diario colectivo que cualquier ochentero que se precie sabrá valorar.


Un libro para perderse entre sus páginas y fotografías con las que todos nos sentimos identificados. Una elección muy acertada para estas fechas. Una nueva entrega que viene pegando fuerte, con un programa próximo a estrenarse en televisión y con el juego de mesa ya a la venta desde hace más de un año. Porque no hay nostalgias como las de antes...
 

martes, 6 de diciembre de 2016

Las dos orillas. Alejandro Palomas.


El pasado fin de semana se han cumplido dos años desde que conocí a Alejandro Palomas en persona. Por otra parte, el recién terminado  mes de noviembre me trajo sendas sorpresas literarias: el lanzamiento de "Las dos orillas" y el saber que el autor vendría a Málaga a hablar de él y de su recién otorgado Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. No había mejor forma de celebrar esa especie de aniversario (y más si este nuevo título viene acompañado de las ilustraciones de Fernando Vicente), por lo que compré el libro, lo devoré,  y acudí al acto con mis compañeras de triunvirato (y algunas incorporaciones más en proceso de palomización).

Siempre es un placer encontrarse con Palomas, especialmente si compruebas que el premio no se le ha subido a la cabeza. Es tan espontáneo y natural al hablar, que siempre se hace corta su presencia. La charla formó parte de un "festivalito literario" llamado "Pajaritos y pajarracos", que está teniendo lugar en Málaga con el objeto de fomentar la lectura entre los pequeños y jóvenes de la familia. Una maravillosa iniciativa llena de talleres, actividades diversas y con la presencia de las librerías más importantes de la ciudad. Pero vamos al grano.

"Las dos orillas" es, como define el propio autor, una especie de cuento de navidad. Se lee en un suspiro, un suspiro más bien largo si te paras, como he hecho yo, para disfrutar de las preciosas ilustraciones. En teoría, se puede leer de forma independiente a "Una madre" y "Un perro", pero yo creo que sí que es necesario haber leído esos títulos para entender mejor tanto la historia como el alma de los personajes. No quiero entrar en demasiados detalles, pero sí os diré que esta nueva historia se centra en cuatro horas en la vida de R. Es un tiempo que no quedaba recogido en Un perro, y esta es la salida que el autor ha decidido darle, situándonos en la cena familiar que tiene lugar con motivo del cumpleaños de Fer. 

 

Contaba Alejandro que al escribir siempre teme quedarse en lo superficial de las historias que cuenta, que esta vez buscaba algo breve e intenso. Creo que lo logra con creces, al menos en mi caso, ya que al llegar al final no pude contener las lágrimas. También habló sobre cómo ha sido trabajar con el ilustrador Fernando Vicente, sobre las luces y sombras de ser escritor...

 En definitiva, estamos ante una historia breve sobre las ausencias, el dolor, la recuperación, y el amor de nuestras mascotas más allá de lo terrenal. La edición, en tapa dura, es preciosa, una joyita ideal para regalar en estas fiestas que se aproximan.

Y ya en lo personal,  volvió a sorprenderme las cosas en las que coincido con Palomas. Sirva solo de ejemplo que Fernando Vicente, junto con Iban Barrenetxea son mis ilustradores favoritos del panorama nacional actual, o comprobar que no estoy loca y que no soy la única que ha hablado en diversas ocasiones con su madre y le ha pedido por activa y por pasiva que el día que deje de estar haga lo necesario para enviar algún tipo de inequívoca señal que signifique que está bien. Creo que nuevamente dejo claro que me encuentro incondicionalmente palomizada. Y que dure.