martes, 29 de noviembre de 2016

El noviembre de Kate. Mónica Gutiérrez.

"La vida es mucho más interesante de lo que creemos, 
siempre que estemos dispuestos a tener bien abiertos los ojos y los oídos."


A estas alturas no tiene mucho sentido presentar a Mónica Gutiérrez, nuestra Serendipia, que tan buenos ratos literarios comparte con nosotros. Tras sendas y exitosas publicaciones en Amazon ("Cuéntame una noctalia" y "Un hotel en ninguna parte"), llega en papel, de la mano de Roca Editorial, "El noviembre de Kate". En cuanto supe de su existencia tuve claro que lo leería, pero esperaría al otoño, a noviembre, y el momento no ha podido ser mejor, pues lo devoré la semana pasada,  cuando la lluvia y el temporal azotaba a casi todo el país.

En esta ocasión, la autora nos presenta a Kate, una chica víctima del conformismo y de la rutina ante las circunstancias en las que vive. Desmotivada en un trabajo que no le gusta, pronto surge la oportunidad de evadirse un poco y hacer algo diferente los viernes noche: participar en un modesto programa de radio local de un pueblecito cercano a su pequeña ciudad. La experiencia resulta mejor de lo que esperaba, y cuando acude a su cita semanal en bar escondido del Hotel Ambassador para contárselo a Pierre, el camarero amigo de la protagonista, sucederá algo que tampoco espera, como es conocer a un curioso grupo de hackers capitaneados por Don, un chico invadido también por la tristeza y con el que Kate tendrá más de una cosa en común...
 
Una vez más, Mónica nos presenta una especie de cuento para adultos, una historia amable de esas que dejan muy buen sabor de boca, donde el destino convierte las malas noticias en segundas oportunidades. Una novela llena de ambientes acogedores, personajes entrañables (incluso en su antipatía en algunos casos), y de guiños literarios,  donde la luz y la felicidad se va filtrando en la vida de Kate. No es el libro que más me ha gustado de la autora, pero lo he disfrutado mucho y sin duda lo recomiendo a todos sus lectores (y a los que todavía no lo son).

martes, 22 de noviembre de 2016

Fiebre al amanecer. Péter Gárdos.

"El médico jefe reflexionaba para sus adentros si le correspondía aleccionar a alguien ya desahuciado, si era tarea suya hacerle ver la lógica de las probabilidades. Y mi padre sopesaba si merecía la pena iniciar a un científico tan experimentado en una visión optimista del mundo. Al final, prefirieron dejarse en paz."





 La faja de los libros, ese elemento a veces engañoso y que en este caso en concreto no se ajusta a la realidad. Esta historia no es un "Romeo y Julieta" después del Holocausto. No es una historia romántica, sino entrañable, dura y tierna a la vez. Tampoco es una novela epistolar, ya que tan solo conocemos algunos fragmentos o cartas sueltas. Es, eso sí, una historia real escrita por el hijo de los protagonistas, un reconocido director de cine húngaro que ya prepara la adaptación cinematográfica del libro.

Nos situamos en julio de 1945. Tras la liberación de Belsen, Miklós, un superviviente húngaro, llega a un campamento de enfermos en Suecia. Su estado es delicado, los médicos le dan pocos meses de vida, pero no cuentan con un factor importante: las ansias de vivir de Miklós que, lejos de resignarse ante el diágnostico y conformarse con pasar las horas, día tras día en un hospital, decide solicitar el listado de las jóvenes refugiadas convalecientes en distintos hospitales de campaña (una práctica habitual en la época en esas circunstancias), para iniciar correspondencia con ellas. Pronto comienzan a llegar las respuestas, y pronto empieza a destacar una sobre las demás. Se trata de Lili, ingresada en un hospital situado a muchos kilómetros de donde se encuentra nuestro protagonista.

Este libro fue un regalo de cumpleaños del que he disfrutado de principio a fin. Tenía mis dudas por algunas reseñas que había leído, pero me ha encantado. Es un canto a la vida y al optimismo. Miklós era periodista y poeta, pero tras la liberación ya no es ni la sombra de lo que era. Apocado, con sus gruesas gafas, dientes metálicos (solución fea y barata para los que perdían la dentadura) y con sus menos de cincuenta kilos, todos los días, al amanecer tiene 38,2 de fiebre  (de ahí el título del libro). Los daños permanentes e irreversibles hacen temer lo peor, pero nuestro protagonista quiere vivir, ama la vida pese a todo lo que le ha sucedido, y piensa que, si ha sobrevivido a todo lo que ha sobrevivido, debe ser por algo. Por eso no se deja llevar por el pesimismo ni el dramatismo de su situación y decide iniciar la correspondencia que inicia con las refugiadas, centrándose pronto en Lili, la chica de la que se enamora y a la que le basta conocer durante tres días para saber que será la mujer de su vida y que esta no acabará tan fácilmente.

Fiebre al amanecer es una historia llena de situaciones conmovedoras, cómicas en algunos momentos, tiernas, con personajes secundarios también entrañables. El lector se encariña rápidamente del protagonista y su actitud ante la vida. El amor como salvavidas, como terapia, el amor en lo sencillo, en el contenido de unas cartas, en el silencio compartido bajo un árbol, en los esfuerzos de uno por procurarle al otro un buen abrigo para el invierno. Porque cuando se ha pasado por lo que ellos han pasado, se perciben y se disfrutan más los matices de las pequeñas cosas, esas que se convierten en grandes, y se comparte todo, salvo el pasado. Ni Miklós ni Lili llegan a contarse nunca lo que pasaron en los campos de concentración.

Cuenta el autor al final del libro que no tuvo conocimiento de la correspondencia de sus padres hasta pasados los 50 años. Al morir su padre, su madre de las entregó sin darle demasiada importancia. Quizás no querían recordar aquellos años. Yo, por mi parte, me alegro mucho de haber podido conocer esta historia.


martes, 15 de noviembre de 2016

Madrid Negro. Barcelona Negra.




Recuerdo una presentación a la que asistí de Santiago Posteguillo en la que comentaba que casi nunca podía enseñar a sus alumnos la totalidad de los autores sobre los que quería mostrar su obra, por lo que en más de una ocasión recurría a los relatos de dichos escritores. De esta forma, podía abarcar más. Digamos que he recurrido a la misma fórmula. En nuestro país hay numerosos y reconocidos autores en la novela policiaca tan en auge, circunstancia esta aprovechada por Siruela para publicar sendas antologías de relatos del género negro.

Se trata de una buenísima oportunidad de acercarse a estos escritores y disfrutar de una muestra de la calidad de sus obras. En una cuidada edición del guionista y periodista Ernesto Mallo, tenemos la ocasión de encontrarnos (o reencontrarnos, según los casos) con autores de la talla de Lorenzo Silva, Fernando Marías, Domingo Villar, Vanessa Montfort, Carlos Zanón, Andreu Martín, Toni Hill, Rosa Ribas etc.

Como en toda antología, unos relatos gustan más y otros menos, cada uno tiene su estilo, su propio enfoque,  pero es indudable que estamos ante un trabajo de altura. Cada uno de ellos está ambientado en un barrio de Madrid o Barcelona, y nos muestran  la cultura urbana existente y la diversidad de personas que la habitan.

Es imposible hablar aquí de todos y cada uno de ellos, pero sí os digo que algunos me han impactado de tal forma que tengo claro que leeré las novelas del autor que los ha escrito. Tal es el caso de Marta Sanz en "Jaboncillos Dos de Mayo": un alegato irónico sobre hipsters y la modernidad en Malasaña que me ha arrancado carcajadas pese a lo negro del relato; Vanessa Montfort pone la piel de gallina en "I don't like Mondays", con una inquietante y perturbadora niña de 6 años; Andrés Barba presenta en "Versiones de Luisito" una muy original propuesta contando una historia a través de los titulares de las noticias que al respecto se publican. 

En el caso de Barcelona Negra,  me ha encantado leer a Andreu Martín en "El resto de mi vida", encontrarme de nuevo con Toni Hill y sus "Especies Protegidas", un relato sobre el oscuro pasado de dos amigos que vuelven a coincidir en la vida. También he tenido ocasión de estrenarme (por fin) con Rosa Ribas y una dura historia de venganza o con Carlos Zanón en "El día que mataron a Leo".

No obstante, como comentaba antes, aunque destaque solo algunos,  son notables los dos volúmenes en su totalidad. Una apuesta segura.

 

martes, 8 de noviembre de 2016

Decisión encadenada. Pablo Carnicero de la Cámara.



En octubre os hablé de Pablo Carnicero y su serie negra protagonizada por Miguel Herrero. En esta ocasión os traigo la segunda entrega, "Decisión encadenada", donde Miguel se enfrenta a un misterioso francotirador  que imparte justicia por su cuenta (a lo Punisher). Dos criminales han sido asesinados a los pocos días de ser puestos en libertad, y eso hace temer que el siguiente sea Jano, uno de los mejores amigos de Miguel, que va a salir de la cárcel tras cumplir condena por un asesinato cuyas circunstancias y autoría nunca estuvieron claras. Nuestro protagonista tendrá que investigar por su cuenta para impedir que se cometa una injusticia. Para ello, contará con la ayuda de Oliverio y Raúl.

Insiste el autor en que no tiene más pretensión que la de entretener. Esa declaración de intenciones y esa humildad han hecho que nuevamente haya encontrado más de lo que esperaba. Nos encontramos ante la segunda parte de "Un tipo casi normal en una situación casi anormal". Si bien puede leerse de forma independiente, yo recomiendo empezar por la primera, por conocer al protagonista desde el principio y apreciar su evolución.

Me gusta el personaje creado por Pablo Carnicero. Miguel Herrero es un tipo con carisma, creíble, imperfecto, con un acentuado sentido de la amistad y la lealtad. Como ya os comenté la otra vez, es una versión "Made in Spain" de esos protagonistas de películas de acción que tan buenos momentos nos han hecho pasar en el cine. Esta segunda entrega tiene más elementos de novela negra y, si bien es cierto que he echado de menos las dosis de ironía de la anterior, he disfrutado también mucho de esta historia. 

Decisión encadenada es una lectura muy ágil, directa, entretenida que me ha durado, como la anterior, dos tardes. Además, deja en el aire un debate planteado directamente al lector: el de tomarte la justicia por tu cuenta. Me gusta cuando un libro me invita a reflexionar sobre determinadas cuestiones. En definitiva, creo que el objetivo que persigue el autor con esta novela se cumple, con creces, de modo que la recomiendo. 

Y si todavía no sabéis nada de Pablo Carnicero y el resto de sus obras, pinchad aquí.