lunes, 31 de octubre de 2016

El miedo. Ramón del Valle-Inclán.

"Ese largo y angustioso escalofrío que parece mensajero de la muerte, el verdadero escalofrío del miedo, solo lo he sentido una vez. Fue hace muchos años, en aquel hermoso tiempo de mayorazgos, cuando se hacía información de nobleza para ser militar..."


Dada la fecha en la que nos encontramos, me ha parecido apropiado traer al blog este magistral relato de Valle-Inclán. Se publicó por primera vez en un periódico en 1902 y fue reproducido en diversos periódicos y revistas de la época. Está considerado como uno de los cuentos más relevantes del autor y por eso es habitual encontrarlo en las antologías de su obra.

Nos encontramos ante un relato autodiegético, narrado en primera persona por el protagonista, un anciano que comparte con el lector un hecho acaecido en su juventud: el joven acaba de obtener los cordones de Caballero Cadete. Antes de entrar en el Regimiento del Rey como granadero, su madre quiere que reciba la correspondiente bendición en el pazo familiar de mano del Prior de Brandeso. Allí se disponde a hacer exámen de conciencia, acompañado de su madre y hermanas pequeñas, cuando tendrá lugar un escalofriante suceso...

En tan solo una páginas, Valle-Inclán nos presenta a un joven maleable, sumiso y obediente, a sus hermanas pequeñas (muy secundarias), y a su madre, una mujer tradicional y de carácter. Pero, sin duda, lo más destacable en este relato es la ambientación en la que el autor logra introducirnos desde prácticamente el principio. Mediante retablos, sepulcros y velas, nos adentramos en la oscura capilla del pazo solariego, donde la atmósfera se vuelve tenebrosa y sobrecogedora, donde se intuye que va a tener lugar un misterioso y espeluznante suceso que causará  horror y miedo en los presentes.

Frases cortas y efectistas para una narración impecable y un cuento de lo más inquietante. Imprescindible.

"Tuve miedo como no lo he tenido jamás, pero no quise que mi madre y mis hermanas me creyesen cobarde, y permanecí inmóvil en medio del plebisterio, con los ojos fijos en la puerta entreabierta. La luz de la lámpara oscilaba. En lo alto mecíase la cortina de un ventanal, las nubes pasaban sobre la luna, y las estrellas se encendían y se apagaban como nuestras vidas".

Otras entradas publicadas en años anteriores por estas fechas:

miércoles, 26 de octubre de 2016

Muerte dulce. Félix G. Modroño.

 "El cortejo fúnebre ascendía con aire cansino hacia la cima del Colisa. Unas pocas plañideras lloraban sin excesiva convicción. Los demás rostros del escaso grupo denotaban más cansancio que tristeza. Solo una joven mujer parecía sentir la pérdida del difunto, misteriosamente asesinado. El sol de julio se mostró galante, atenuando la fuerza de sus rayos para incidir con suavidad en la muchacha. La rubia cabellera de Gorane Otamendi brillaba altiva sobre su ropaje enlutado. Era la única persona empeñada en acatar la última voluntad de su primo de ser sepultado en la ermita de San Sebastián y San Roque, en lo más alto de su querido monte."

Sí el lunes os contaba sobre "La sangre de los crucificados" que me había encantado, hoy vengo con "Muerte dulce", que me ha gustado más si cabe. En esta ocasión nos situamos en Balmaseda, 1683. Comenzamos conociendo a la joven Gorane Otamendi, cumpliendo la última voluntad de su primo, Pedro Urtiaga, que ha sido envenenado con una copa de vino. Sabiéndose en sus últimas horas de vida, Urtiaga escribe al doctor Zúniga poniéndolo en conocimiento de todo y pidiéndole un último favor: que investigue quién se encuentra tras su envenenamiento. Fernando de Zúñiga viajará a Balmaseda para esclarecer los hechos, esta vez en compañía de Pelayo, Leonor (que abandona el convento temporalmente con el pretexto de cuidar a su padre), Isabel (la ama de llaves) y su padre. Nuestro protagonista descubrirá pronto que la muerte de su amigo está relacionada con un juego recién nacido: el mus, y que no será la única que tenga lugar.

Nuevamente he disfrutado de la forma de contar de Félix. Ya desde el principio, con el funeral me he metido de lleno en la historia. El comienzo, así como lo que sigue al fragmento que comparto al principio, es detallado (que no lento), visual. Sientes la difícil subida al Kolitza, la combinación de verdes del lugar. No sé dónde he leído, pero juraría que lo he leído, que el autor hizo la subida para describirla posteriormente en la novela, y es que se nota el rigor que persigue en sus historias, algo que transmite no solo en el primer capítulo, sino también, por ejemplo,  cuando rinde homenaje al mus o cuando habla de la muerte por envenenamiento. Ese rigor se encuentra a lo largo de toda la novela, combinando ficción e historia a la perfección. 

No obstante, en esta ocasión, he disfrutado más de los personajes que de la ambientación y el contexto histórico-cultural, y es que se profundiza más en ellos. Me ha gustado ser testigo de la evolución de Zúñiga y de Pelayo, de conocer  más  sobre Leonor e Isabel, así como a secundarios como Gorane, un personaje que llega a confundir, y que es considerada de distinta forma según los ojos que la miran (desde los míos, del siglo XXI, una pelagarta).

Sorprendida gratamente con la primera entrega, con esta segunda he disfrutado muchísimo también. Mañana sale a la venta la tercera, una nueva aventura de este personaje que ya nos ha cautivado a tantos. Habrá que hacer una visita a la librería. Lo veo.
 
"Nuestro mundo íntimo se encuentra en guardia permanente. Las luchas interiores forman parte de nuestro ser. Y, aunque aparentemos coherencia y actuemos con ella, algo intrínseco de nuestra alma nos hará dudar cada vez que tengamos que elegir entre dos caminos."

lunes, 24 de octubre de 2016

La sangre de los crucificados. Félix G. Modroño.


"Un viejo carro, lleno de paja, trataba de recorrer sigiloso el entramado de calles que conducía a la zona alta de la ciudad. El aliento del caballo percherón que tiraba de él se difuminaba en la tiniebla, propiciada por una funesta luna nueva. El cochero contuvo la respiración cuando una de las ruedas chocó con una piedra y rompió el silencio estrepitosamente. Atenazado por los nervios, optó por detenerse."

Hace unos meses que me puse al día con las novelas de Félix y conocí por fin a Don Fernando de Zúniga. Compré los libros hace siglos (error, porque con posterioridad  han salido una ediciones muy bonitas), pero el caso es que los dejé aparcados y fue poco antes del verano cuando me puse con ellos. Al saber que estaba próxima una nueva entrega de la saga, "Sombras de agua",  decidí esperar para comentar las dos anteriores, de modo que  hoy os traigo "La sangre de los crucificados". Ya sabéis que no puedo ser muy objetiva con este escritor. No obstante, intentaré ser algo más contenida y menos apasionada... ¡¡¡¡ME HA MARAVILLADO!!!!

Estamos ante un thriller histórico ambientado en la España de finales del siglo XVII. La talla de un Cristo crucificado es encontrada en circunstancias extrañas en Zamora. El meritado hallazgo parece estar relacionado con el asesinato de un herrador, dado el espeluznante parecido físico entre la víctima y la talla. El obispo de Zamora llamará al doctor en medicina, Fernando de Zúniga, para que investigue qué se oculta tras el trágico descubrimiento. Y hasta aquí puedo/debo leer.

Me ha sorprendido mucho este libro. ¿Por dónde empiezo? Por el principio. El comienzo (concretamente el prólogo) es de los que más me han gustado de todos los que he leído en los últimos tiempos. Desde las primeras palabras te ubicas en una noche inquietante, crea una atmósfera tensa y turbadora. Me gusta muchísimo la forma de contar de Félix, su narración es detallada, visual. Las descripciones de los escenarios donde tienen lugar los crímenes son muy creíbles, pueden llegar a incomodar si eres algo sensible, y ese efecto me gusta, porque sin darte cuenta te haces presente en la historia, te sumerges por completo en ella.  Permitidme un inciso en este punto para saltar a otra historia y compartir una anécdota. Actualmente, cuando tomo café sola, todavía recuerdo la forma en que Félix describía ese pequeño placer, ese pequeño pero gran instante cotidiano en "La ciudad de los ojos grises", a eso me refiero cuando hablo de su forma de narrar.

Por otro lado, me ha encantado conocer, cómo no, a Fernando de Zúniga, un  noble orgulloso de su identidad,  de sus capacidades, de su "sentido común aderezado con intuición y un poco de suerte", que diría en su falsa modestia. Un médico inteligente, viudo eternamente enamorado, y  cuya pericia profesional le lleva a ser reconocido hasta en la Corte.  Zúniga tiene dos hijas monjas,  pero no está solo, ya que cuenta con la ayuda doméstica de Isabel, su incondicional ama de llaves, y en sus investigaciones contará con la ayuda y compañía inesperada de Pelayo, un joven entrañable que llegará a ser muy importante para nuestro protagonista y al que también acompañaremos en sus pesquisas.

Confieso que, cada vez que hacía una parada en esta lectura no dejaba de pensar en que es la primera novela del autor ¡la primera! Sin ser la que más me ha gustado, sí que me ha parecido mucho más elaborada. En este punto, también destaca el riguroso ambiente histórico en el que transcurre la trama, que nos lleva por Salamanca, Sevilla y la Corte madrileña (la de Carlos II y la regencia de Mariana de Austria),  cargada de referencias y personajes históricos y artísticos (al final del libro hay una relación de personajes y cronología de los hechos,  ubicando a los ficcionados entre ellos). Si a ello le sumamos el estilo narrativo más arriba referenciado  y el léxico tan cuidado y propio de la época, obtendremos, como fue mi caso, a un lector completamente rendido ante la novela e inmerso en pleno  Siglo de Oro. Fan. Muy fan.

"Todo hombre tiene que saber de dónde viene
 para conocer a dónde va."

miércoles, 19 de octubre de 2016

El chal. Cynthia Ozick.

"Sin quejarse, Magda renunció a los pezones de Rosa, primero al izquierdo, luego al derecho; los dos estaban agrietados, sin rastro de leche. La brecha del conducto extinto, un volcán apagado, ojo ciego, agujero frío, así que Magda empezó a amamantarse con la punta del chal. Chupaba, chupaba, empapando las hebras. El buen sabor del chal, leche de lino. Era un chal mágico, podía alimentar a una criatura durante tres días y tres noches. Magda no murió, siguió viva, aunque muy callada. Su boca exhalaba un olor peculiar, a canela y almendras. Mantenía los ojos abiertos en todo momento, se olvidó de pestañear o dormir , y Rosa y a veces Stella observabam su intenso color azul".

Cynthia Ozick nació en 1928 en una familia de origen judío (padre y madre judíos rusos). Especializada en literatura inglesa, la hostilidad vivida por su condición es la causa de que sea especialmente sensible a la cuestión de la identidad judía y al Holocausto, temas en torno a los cuales gira la mayor parte de sus ensayos y narraciones.

"El chal" consiste en la edición conjunta de dos relatos, uno breve y otro largo,  escritos por la autora en 1977: "El Chal" y "Rosa". Ozick esperó tres y seis años respectivamente para publicarlos por separado. Cuenta Berta Vias en el prólogo que esa prudencia a la hora de publicar tales historias obedece al empeño por huir tanto de un lirismo sensiblero como del patetismo más chato. Se trata de un deseo de encontrar la forma de expresión más adecuada para semejante atrocidad. Y lo consigue, vaya si lo consigue.

El chal te golpea desde la primera página. En la vida hay un antes, un durante y un después. Estamos en el durante de los tres miembros que quedan de una familia: Rosa, su bebé Magda, y su sobrina, Stella. Las tres se encuentran en un campo de concentración. Sin dramatismos, los hechos son los que son. Empiezas a leer. Visualizas. Tienes que parar. Respirar. Porque nunca, nunca, estás preparado para algo así. Siendo el relato más corto, el chal se muestra intimista, brutal, sobrecogedor...

Decía Rosa que los gatos tienen nueva vidas, pero ellos solo tres, las que comenté antes: la de antes, la de durante y la de después. En la segunda parte del relato, ella se mantiene en el durante, aunque han transcurrido muchos años desde la II Guerra Mundial y Rosa viva en  Miami, donde se ha trasladado desde Nueva York,  tras ser incapaz de superar su pasado y destrozar el negocio que regentaba.  También sabremos qué ha sido de su sobrina y de su hija.

Rosa representa el desarraigo de muchos supervivientes, término que conlleva una etiqueta que nuestra protagonista odia, como odia el auge de los estudios de patología social que buscan estudiarla como si fuera un bicho. Nuestra protagonista despierta el rechazo, y al mismo tiempo, la simpatía y la compasión del lector. No entiende que el mundo siga girando después de lo sucedido. Pese a la dureza del relato, esta segunda parte se muestra más amable, con pinceladas de ironía, humor y diálogos ingeniosos, y es que aparece un nuevo personaje: Persky, un judío también superviviente del holocausto, pero con una actitud diferente ante la vida, ante ese "después":  "Yo parto de una teoría distinta. Siempre se puede ver el lado malo de las cosas, y también el lado bueno. Si eliges verlas por el lado bueno, mejor para ti." Aceptar esa amistad es admitir que otra vida es posible para los supervivientes, "Mi Varsovia no es su Varsovia" le dice Rosa a su amigo.

Una lectura necesaria bajo mi punto de vista. Una lectura acompañada de unas ilustraciones igualmente necesarias. Una lectura que ya tenía fichada, y que, tras una reseña, la de Inés, no pude postergar más.



lunes, 17 de octubre de 2016

Cartas a Ophélia. Fernando Pessoa.


 "Quien ama de verdad no escribe cartas que parecen requerimientos de abogado. El amor no examina tanto las cosas, ni trata a los demás como reos a quienes es necesario comprometer (...) Admito que todo esto resulta cómico, y que la parte más cómica de todo esto soy yo."


Fernando Pessoa (1888-1935), uno de los poetas y escritores más importantes de la literatura mundial, y especialmente de la lengua portuguesa, trabajaba en una oficina comercial. Allí conoció a Ofelia Queiroz, una joven mecanógrafa perteneciente a la burguesía lisboeta y de quien Pessoa de enamoraría, iniciando una relación y un epistolario que ahora recupera  la editorial Libros del Zorro Rojo, acompañado de un prólogo de Antonio Tabucchi muy revelador, y de unas magníficas  ilustraciones en acuarela de Antonio Seguí.

Pessoa se declaró a Ofelia en la oficina donde trabajaban mediante la representación de una especie de parodia de la declaración de Hamlet a Ofelia, tras la cual el autor hace como que nada ha sucedido. Es entonces cuando Ofelia le escribe pidiéndole una explicación. Llega entonces la primera carta de Pessoa, con fecha 1 de marzo de 1920, a la que le sucederían otras muchas durante ese año, interrumpiéndose y reanudándose en 1929, cuando ambos se reencuentran. 

El libro distingue ambos periodos y nos muestra una relación donde lo ridículo y lo sublime van de la mano, donde el escritor queda expuesto en esos enfados, en ese niño que no deja de ser, en esos rasgos de superego y su afán de sentir. Pessoa se muestra a veces maduro, a veces maniático, neurótico, tratándose a si mismo como si fuera otro, escribiendo poemas propios como si fuesen ajenos, desdoblándose en sus característicos heterónimos (destacando especialmente Álvaro de Campos).

El libro además incluye al final una selección de poemas, originales y traducidos. Una edición, en definitiva, muy completa y que sin duda merece la pena leer para acercarse un poco más a uno de los grandes.

"El tiempo, que envejece las caras y el cabello, también envejece, pero aún más deprisa, las pasiones. La mayoría de la gente, porque es estúpida, consigue no darse cuenta de ello, y piensa que ama todavía porque ha contraído el hábito de sentirse amado. De no ser así, no habría gente feliz en el mundo. Las criaturas superiores, sin embargo, están privadas de la posibilidad de esa ilusión, porque no pueden creer que el amor dure; cuando lo sienten acabado, no se engañan interpretando como amor la estima o la gratitud que él ha dejado. Estas cosas hacen sufrir, pero el sufrimiento pasa. Si la vida, que es todo, pasa, ¿por qué no han de pasar el amor y el dolor, y todas las demás cosas, que no son más que partes de la vida?"

martes, 11 de octubre de 2016

Un tipo casi normal en una situación casi anormal. Pablo Carnicero de la Cámara.


Ya he comentado alguna vez que llevaba algún tiempo alejada de lo autores independientes o autoeditados, mis razones tenía, pero lo cierto es que me estaba perdiendo leer novelas muy interesantes. Decidí leer este libro por varios motivos: porque un par de blogueros lo recomendaban: Paco, un lector indiscreto, y Fer, de Libros en el petate, con el que además tengo una amistad más allá de la pantalla del ordenador. De entrada, el título ya me parecía original, atrevido, arriesgado. Si a eso sumas que vas conociendo al autor por las redes y que te gusta lo que comparte y su actitud en este mundillo, pues era cuestión de tiempo que acabara probando el producto.

Miguel Herrero es un ex entrenador de baloncesto que, tras aprobar las oposiciones para acceder al Curpo Nacional de Policía es despedido en las prácticas al agredir a un superior. En estas circunstancias, aparece un amigo que le propone un trabajo no demasiado complicado, pero sospechosamente bien remunerado: localizar a Valeria,  una prostituta de lujo. Casi sin darse cuenta se ve envuelto en una espiral de la que será difícil salir para recuperar la normalidad de su vida. 

Puede que las advertencias de los blogs referenciados y las del propio autor sobre que su única pretensión es la de entretener jugaran a mi favor, pues sin esperar mucho, he encontrado bastante: un peculiar protagonista con gran carisma, una trama con ritmo constante, bien hilada y bien cerrada, donde corrupción, prostitución de lujo, crímenes y amor se dan cita.  

Miguel, el protagonista, es algo friki (quizás no me lo parezca tanto como a otros lectores porque yo lo soy mucho más). Es un personaje que me ha gustado mucho. Su ironía, su humanidad y su sentido de la lealtad  han hecho que conecte con él fácilmente. Me parece creíble, el típico hombre en el que a priori no te fijarías, pero con el que bastaría un café para reparar en él. Si habéis disfrutado con películas como "Jungla de cristal", "El último Boy Scout", o incluso "Transporter", pues disfrutaréis de esta novela, porque es una especie de guiño el que el autor hace a esos referentes del cine de acción que tan buenos ratos nos han hecho pasar, y es que de eso se trata, de leer una novela trepidantemuy entretenida, que no dura nada en tus manos, y con una banda sonora de fondo que he ido oyendo conforme leía.

Este Pablo, el de la novela negra, me ha gustado, de hecho, he leído los otros dos títulos protagonizados por Miguel Herrero, que ya os traeré al blog,  así que seguiré probando con estas lecturas, porque en su trayectoria ha tocado ya varios géneros: histórica, negra, fantasía y tengo claro que todavía no he leído lo mejor de él. 

Os he dejado al principio enlazada las reseñas de este mismo título en los blogs de Paco y Fernando, hay muchas más, y si queréis saber más del autor, pasad por aquí.

martes, 4 de octubre de 2016

Mr. Vértigo. Paul Auster.

"Yo tenía doce años la primera vez que anduve sobre el agua. El hombre vestido de negro me enseñó a hacerlo, y no voy a presumir de haber aprendido el truco de la noche a la mañana (...) El maestro Yehudi me eligió porque yo era el más pequeño, el más sucio y el más abyecto. 
–No eres mejor que un animal –dijo–, un pedazo de nada humana. Ésa fue la primera frase que me dirigió, y aunque han pasado sesenta y ocho años desde esa noche, es como si todavía pudiese oír las palabras saliendo de la boca del maestro."

 
 Tardaba ya mucho en traer a mi favorito por aquí, y es que tengo varios de sus títulos pendientes de comentar todavía. Mr Vértigo es un libro muy, muy peculiar, pero no quisiera espantar a nadie con ese adjetivo. Vamos allá.

Narrado en primera persona, Mr. Vértigo nos presenta a Walt, un anciano que hace un balance sobre su vida para compartirla con nosotros. Lo acompañaremos en su infancia,  desde que era un mendigo al que un maestro, Yehudi,  le ofrece la posibilidad  de cambiar de vida y  aprender, nada menos, que  a volar. Para ello, se instalan en Kansas. Allí contará con el apoyo y protección de una india sioux, madre Sue, y Aesop, otro pupilo que ya posee los conocimientos del maestro. 

Presentada esta estrafalaria familia,  nos adentraremos con ella en ritos iniciáticos,  ferias, circos, los años veinte, la Depresión, el fin de la pubertad del protagonista, el Ku Klux Klan,  la Segunda Guerra Mundial etc. 

Mr Vértigo es la historia de una vida contada combinando elementos fantásticos con la cruda realidad de la época, mezclando la sencillez narrativa con pinceladas muy poéticas. El ritmo de la historia es bastante desigual: se centra en la infancia y juventud de Walt para después adquirir un ritmo mucho más ágil con un par de giros y un final muy inesperado.

Esta novela deja claramente al aire el carácter tan singular que caracteriza a Auster como escritor. Esa mezcla de fantasía y realidad, esos personajes tan peculiares y la dureza de algunos capítulos hacen que esta lectura sea una propuesta arriesgada. Estamos ante el típico libro que puede espantar a quien no haya leído nada del autor. Por eso, no lo recomiendo a los que no hayan probado todavía con él.  Por supuesto, mi opinión es puramente subjetiva, pero mi experiencia es que, adorando todos y cada uno de los títulos que he leído de su obra, este es el que menos me ha gustado.