martes, 31 de mayo de 2016

Los ángeles de hielo. Toni Hill.






El libro que os traigo hoy supone mi estreno con Toni Hill. No he leído su conocida trilogía, por lo que no puedo hacer comparaciones. Solo puedo decir que este autor ha entrado pisando fuerte en mi vida literaria y que he disfrutado mucho con esta novela.


Los ángeles de hielo nos cuenta la historia de Frederic Mayol, un joven psiquiatra que se inicia en la profesión en la Barcelona de 1916, tras haber resultado gravemente herido en la Primera Guerra Mundial. Seremos testigos de esta historia gracias al doctor Freixas, uno de los narradores, el jefe de Frederic en el sanatorio. Sabremos entonces que la clínica y sus alrededores están bañadas por la sombra de un pasado siniestro.


De forma paralela, aunque anterior en el tiempo, conoceremos a Águeda Sanmartín, la directora de un internado para chicas, que tras la pérdida de su madre será víctima de un estado emocional y profesional que llegará a complicarse. Águeda será otra de las narradoras, a través de su diario personal. 


Sin duda, Frederic y Águeda son los personajes principales de la novela, destacando especialmente esta última (perfilada de forma magistral por el autor). Poco a poco iremos descubriendo qué es lo que une a los dos protagonistas; pero también hay una serie de secundarios muy bien elaborados y con bastante peso en la trama. Pero no solo es destacable este aspecto del libro, sino la forma en que el autor va tirando del hilo de la historia y va uniendo los distintos puntos de la misma sin dejar un cabo suelto (bueno, puede que alguno, pero creo que intencionadamente para que sea el propio lector el que lo interprete).


El estilo narrativo de Toni Hill hace que pases las páginas casi sin darte cuenta. Llamadme intensa, pero anulé una quedada por terminar de leer el libro. No podía parar de leer. Confieso también, no sin cierto pudor, que en algún momento tuve que parar la lectura al ser de noche y meterme "demasiado" en la historia. Que nadie crea que hay terror o miedo aquí, pero sí una sublime ambientación gótica, muy visual (la dama de negro, los ángeles de la fachada...) y cargada de escenarios inquietantes, todo ello aliñado con las teorías freudianas de la época, sobre la que sabremos si que en ningún momento nos resulten tediosas o incomprensibles.


Dice el autor al final de la novela que a una traducción que hizo de "Jane Eyre" le debe gran parte de lo que sabe sobre libros y sobre el mundo editorial y que es una de sus obras imprescindibles. La influencia de este clásico está muy presente a lo largo de la novela, a que le rinde un pequeño homenaje,  así como a "Otra vuelta de tuerca" de Henry James o "Los elixires del diablo" de E.T.A Hoffmann.


En definitiva, una historia llena de perversión, obsesión por la venganza, amor y oscuridad de la mente y alma humana que no puedo dejar de recomendar.

martes, 24 de mayo de 2016

Huyendo de mí. Salvador Navarro.


Después de este nuevo parón en el blog, recupero el ritmo (o lo intento), con esta novela de Salvador Navarro , a quien tuve el gusto de conocer cuando vino a presentarla a Málaga. 

Huyendo de mí nos cuenta la historia de Leo, un cuarentañero casado con una hija de 10 años. La rutina y el desgaste matrimonial han dado lugar a una crisis personal simultaneada con otra profesional, al atravesar la empresa que dirige serios problemas económicos. A todo ello se suma la llegada de Virginia, un amor se su juventud que regresa de París, y removerá el pasado y el presente de Leo. Virginia ha enviudado y las causas del fallecimiento de su esposo no están muy claras, y es que nada en esta novela es lo que parece...

Nos encontramos con una novela coral, porque, si bien el protagonista es Leo, este se encuentra rodeado de personajes secundarios fundamentales en el desarrollo de la trama. Tanto Leo como los demás están muy bien perfilados, y ese es uno de los aspectos más favorables que he observado en este libro: la carga  psicológica en unos personajes muy bien elaborados. Eso ha permitido que disfrute la lectura pese a mi falta de empatía con Leo, que me ha parecido un inmaduro de manual. También creo que merece la pena destacar la ambientación de la historia, que transcurre entre Sevilla y París y el autor consigue que el lector se traslade a ellas, aunque no haya estado nunca en ninguna.

En general, debo decir que he disfrutado con la novela, de su suspense, de su tinte intimista y sus guiños metaliterarios,  si bien hay elementos que no me han convencido, como el final, que no solo es abierto, sino repentino para mi gusto. También hay pasajes que creo que no aportan nada a la trama, pero creo que son intencionados, un sello personal del autor, como hacen otros escritores o incluso directores de cine (Lars Von Trier, por ejemplo). En cualquier caso, estas peculiaridades son las típicas que a unos gusta mucho y a otros no tanto. Para saber en qué grupo estáis tendréis que leer la novela. Espero haber despertado vuestra curiosidad.