martes, 26 de mayo de 2015

La perra de mi vida, de Claude Duneton.

"Está allí...Allá a lo lejos , al fondo de esa distancia que me une al presente: mi infancia. Rita presenció todo aquello a mi lado. Las menos veces como testigo, las más formando parte de ella."




No es ningún secreto mi tendencia a leer libros donde los perros tengan algún tipo de protagonismo, de modo que al tener noticias de este libro de Malpaso tuve claro que lo quería leer. ¿Quién es la perra de mi vida? ¿De la vida de quién?

Los detalles nos lo cuenta en el prólogo Antonio Soler, quien tuvo la oportunidad de conocer al autor, Claude Duneton (1935-2012), un filológo, historiador y profesor cuya obra empieza a publicarse en nuestro país con este título como punto de partida. 

El autor viaja a su pasado a través de esta breve novela, y nos lleva a sus años de de infancia y juventud. Perteneciente a una familia de campesinos, él mismo trabaja también la tierra en la aldea en la que viven al sur de Francia. Corren tiempos difíciles, duros, de ocupación alemana, unas circunstancias que impregnan el ambiente del hogar de nuestro pequeño protagonista, que crece entre discusiones y hostilidades. Y en este contexto, llega por casualidad a su vida la perra Rita, una perra desastrosa, muy traviesa e inquieta. No es especialmente cariñosa, pero se convierte en la fiel compañera de Claude.

A lo largo de los años seremos testigos de la relación entre ambos en el día a día y, esto, sin duda, es el punto fuerte de la novela y lo que más me ha gustado: el realismo con el que se cuenta. Sin florituras, mezclando y armonizando humor, ironía, dramatismo y elegancia en la narración. Hay fragmentos de gran crueldad, reflejo de una vida y unas costumbres que todavía perduran en el ámbito rural, y hay fragmentos evocadores cargados de sentimientos que nos hace sentirnos muy cerca de aquel niño y su mascota. Muy recomendable.

"Cuando llovía, Rita caminaba bajo la carreta, a cubierto. Había comprendido las vicisitudes del mundo y la inestabilidad del aire..."

martes, 19 de mayo de 2015

Los lazos, de Florence Noiville.

"¿Qué ocurre en nuestro interior cuando creamos lazos con un ser al que nunca hubiéramos debido acercarnos?"



Marie es una escritora de éxito que, al cumplir los 49 años, decide escribir a H., su primer gran amor, su profesor de literatura, que contaba con esa misma edad cuando ella lo conoció a los diecisiete. Anna, su hija, descubrirá casualmente esa carta y accederá, a la vez que lo hace el lector,  a la vida pasada de su madre, así como esa relación tan peculiar y profunda que la unió a un hombre casado, de aspecto desaliñado, con hijos y bastante mayor que ella, el hombre al que admiraba por haberle abierto los ojos al arte y a la literatura.

Mediante "Los lazos", la escritora y periodista francesa Florence Noiville, rinde un pequeño y humilde guiño/homenaje a la "Lolita" de Nabokov.  Con un estilo sencillo, profundo y en ocasiones poético, se van alternando las voces de madre e hija, en distintos tiempos...y así asistimos a una historia de amor desprovista de toda lógica y razón, y a la historia de una hija con necesidad de conocerse a sí misma y a su madre a través de su pasado. Para ello no dudará en recurrir a familiares y amigos de esos años remotos que tan enigmáticos e importantes le parecen para acercarse más a sus orígenes.

Una novela diferente, con pinceladas autobiográficas, breve e intimista que conjuga muy bien ambas historias, y en la que encontraremos numerosas referencias literarias y filosóficas que invitan a la reflexión.


jueves, 14 de mayo de 2015

El cartero siempre llama dos veces, de James M. Cain.


Durante meses, mientras la compatibilidad de mi horario laboral me lo ha permitido, he sido voluntaria de la librería "Más Libros Libres", una iniciativa que apuesta por la cultura al alcance de todos a través, entre otras acciones, de su funcionamiento como librería gratuita. Allí, colocando y ordenando las estanterías, me topé con este antiguo ejemplar lleno de encanto. Pensé en cómo era posible que todavía no lo hubiera leído, y me lo traje a casa.

"El cartero siempre llama dos veces" es un clásico de novela negra escrito por el periodista, novelista y guionista norteamericano James Mallahan Cain (1892-1977). 

En ella conoceremos a Frank Chambers, un buscavidas que hace un alto en su viaje a ninguna parte para conseguir un plato de comida en la fonda de Papadakis, un emigrante griego. Allí conocerá a su exuberante y joven esposa, Cora, por la que decidirá quedarse a trabajar allí. Pronto nacerá entre ellos una atracción imparable y peligrosa...

Publicada en 1934, y sin llegar a las 140 páginas, llegó a ser censurada en algunos lugares por su mezcla de sexualidad y violencia. El autor retrata a la perfección la tormentosa pasión que nace entre los dos protagonistas, una pasión que se refleja mediante descripciones muy visuales y las sensaciones de Chambers (narrador y protagonista) cuando tiene cerca a Cora. La tensión sexual entre ambos traspasa las páginas, sin necesidad de recurrir en ningún momento a escenas o contenidos explícitos (al contrario de lo que sucede en la adaptación cinematográfica de los 80, protagonizada por Jack Nicholson). De igual modo sucede con las escenas violentas, que tampoco son explícitas.

Nada tienen en común a priori Frank, un trotamundos vividor, y Cora, una mujer trabajadora con ganas de ser algo más en la vida, pero llegado el momento, la falta de escrúpulos de ambos constituirá un fuerte punto de encuentro, cuando llegan a la conclusión de que el marido es Cora es un estorbo en su obsesiva relación.

 Considerada una de las novelas criminales más importantes del S.XX, estamos ante una historia descarnada, con giros inesperados, llena de suspense e impregnada de cinismo. De obligada lectura para los amantes del género, y muy recomendable para todo lector en general.


martes, 12 de mayo de 2015

Elisabeth ha desaparecido, de Emma Healey.


Había leído varias reseñas de este libro y decidí leerlo, intuía que me iba a gustar, y lo cierto es que me ha encantado. 

"Elisabeth ha desaparecido" cuenta la historia de Maud,  una octogenaria enferma de Alzheimer convencida de que a su mejor amiga, Elisabeth, le ha ocurrido algo, pues lleva días sin verla y no la localiza. Su frágil memoria la lleva a anotar los datos más importantes en pequeños papeles, pero luego no recuerda el porqué de haberlos escrito. Encontrar a su amiga se convierte en una obsesión que lleva a Maud a recordar otra desaparición ocurrida en el pasado: la de su hermana mayor en Londres durante la Segunda Guerra Mundial.

Maud vive sola, aunque con la asistencia de una cuidadora y bajo la supervisión de su hija. A lo largo de la novela iremos viendo el desarrollo de sus indagaciones para encontrar a su amiga, así como la aventura que supone vivir el día a día con su enfermedad, que irá evolucionando hasta confundir presente y pasado, hasta cambiar sus actuales circunstancias.

Este libro, editado en nuestro país por Duodomo Ediciones, ha resultado premiado con el prestigioso premio Costa Award 2014 como primera novela. La autora, Emma Healey era encuadernadora de libros hasta que en 2011 se inscribió en un Máster de Escritura Creativa. Con esta novela se ha convertido en la autora revelación del Reino Unido, y no me extraña: es admirable como una primera novela puede gozar de tanta calidad. Calidad en cuanto  historia, que nos lleva a conocer en profundidad a la protagonista desde su juventud hasta la actualidad, cuando trata de encontrar a su amiga, manteniendo al lector en continuo suspense, pues no sabemos si sus teorías son fiables o fruto de la confusión y la enfermedad de Maud.

Si ya en este aspecto me ha parecido una historia muy bien elaborada, os diré que lo mejor no eso, sino la construcción del personaje protagonista. Tras terminar la lectura no ha dejado de crecer mi admiración por la autora; me parece fascinante la forma en que Healeyse introduce en el alma de una anciana con Alzheimer (no se llega a decir de qué enfermedad se trata, pero se intuye claramente), una anciana que nos gana desde el principio, desde que la acompañamos en sus tribulaciones sobre su estado, pues es consciente de que la memoria le falla; la acompañamos en su ansiedad ante la desaparición de su amiga o cuando se descubre de pronto en un lugar desconocido que no recuerda ni sabe el porqué ha ido hasta allí. 

Maud es un personaje lleno de matices,  ternura,  inquietudes, con pensamientos en apariencia disparatados, pero que tienen su razón de ser en el pasado o en la anécdota más insospechada. Es increíble cómo Emma Healey nos acerca a la enfermedad, tanto desde el punto de vista del que la sufre, como desde el punto de vista de los familiares. En este sentido, los hijos y la nieta de la protagonista también son destacables, especialmente la hija, por lo creíble que resulta, por su humanidad, por su paciencia y su falta de la misma en algunos momentos.

En definitiva, estamos ante una novela emocionante, misteriosa y conmovedora, protagonizada por una anciana encantadora e inolvidable.


jueves, 7 de mayo de 2015

El juez (2014).


"A veces hay que perdonar para que te perdonen"



Acostumbro a ver toda aquella película en la que Robert Downey Jr tiene algún papel, y esta no podía ser menos. Dirigida por David Dobkin, "El juez" cuenta la historia de Hank Palmer (Robert Downey Jr),  un rico abogado de dudosa ética profesional que regresa a su pueblo natal para acudir al entierro de su madre. Allí se reencontrará con sus hermanos y con su padre (Robert Duvall), un prestigioso juez de la zona.

El regreso a casa llevará consigo una vuelta al pasado familiar que destapará muchas sombras en la relación paternofilial entre ambos protagonistas, una relación que se verá sometida a la más dura de las pruebas cuando el juez resulte ser sospechoso de haber cometido un crimen en el pueblo en que reside.

Nos encontramos ante un drama-thriller judicial muy bien ejecutado, con buen guión y con un argumento que mantiene despierto el interés del espectador. Aquí no hay buenos o malos, solo personas cuyo pasado conduce a las circunstancias del presente. 




Sin duda, lo mejor de la película, lo que hace que, desde mi punto de vista sea de obligado visionado, es el duelo interpretativo entre Robert Downey Jr (¿he dicho ya que me encanta?) y Robert Duvall, que dejan al descubierto lo mejor de cada uno en una actuación impecable. Este último resultó nominado en diversos premios cinematográficos, aunque finalmente no resultó ganador. Ambos imprimen credibilidad y profundidad psicológica a sus personajes, logrando despertar durante todo el metraje la empatía del espectador. Buen cine asegurado.

"Esta familia es un puto cuadro de Picasso".