miércoles, 30 de julio de 2014

Escritoras únicas: Carson McCullers.


La escritora estadounidense Carson McCullers, cuyo nombre real era Lula Carson Smith, nació en la ciudad de Columbus el 19 de febrero de 1917, en el seno de una familia de clase media. Esta descendiente de un acomodado joyero y relojero recibió lecciones de piano, pero valoraba más que esa instrucción la máquina de escribir que su padre le regaló en su adolescencia.

En 1937, Carson contrajo matrimonio con Reeves McCullers, un soldado voluntario que optó por abandonar el ejército para formar una familia y cumplir su sueño de ser parte del mundo de las letras. Esta pareja se disolvería algunos años más tarde, aunque a partir de 1945 volvería a unirse. En 1941, un ataque cerebral la dejaría hemipléjica, aunque ese inconveniente no le impidió a Carson McCullers continuar con sus actividades intelectuales.
En su primera novela, "El corazón es un cazador solitario", gracias a la cual se ganó el apelativo de "niña prodigio de la literatura americana", McCullers explora el drama de la incomunicabilidad: la soledad del sordomudo Singer, figura de rara intensidad simbólica por ser representativa de la imposibilidad misma de comunicar.

En 1941 apareció "Reflejos en un ojo dorado", estudio sobre la homosexualidad y sobre los tortuosos caminos de un eros desviado que le fue reprochado de forma general por la crítica de la época debido a su sensacionalismo "gótico" y la implícita celebración de lo irracional. En 1946 vio la luz "Franckie y la boda", historia de una adolescente que, atormentada por la soledad y dividida entre el miedo y el ansia de medirse con la realidad, se hace ilusiones de poder compartir la nueva vida conyugal de su hermano.

La soledad es también el motivo central de los cuentos reunidos en "La balada del café triste" (1951), que deja al lector la desalentadora impresión de que cualquier intento de reunión entre opuestos resulta imposible.

"Reloj sin manecillas" (1961), su última novela, transcurre en una pequeña ciudad del sur americano donde impera el odio racial y en la que aguardar la muerte simboliza la única posibilidad de sustraerse al callejón sin salida de una sociedad violenta y dividida.

Póstumamente apareció el volumen de relatos "El corazón hipotecado" (1968), en el que están recopilados sus cuentos de juventud. Más tarde se editó su autobiografía inconclusa, que incluye la correspondencia que mantuvo con su marido durante la Segunda Guerra Mundial.

La narrativa de Carson McCullers está emparentada con la de los grandes escritores del sur estadounidense y en ella se perciben puntos de contacto con la de W. Faulkner. Su impronta peculiar es la manera en que consiguió denunciar la injusticia, el odio racial y los graves problemas sociales que produjo la depresión económica de la década de 1930 en el "profundo sur", a través de los conflictos individuales que padecen los protagonistas de sus obras.

Falleció el 29 de septiembre de 1967 en el Hospital de Nyack tras sufrir varios problemas cardíacos y padecer cáncer de mama.

viernes, 25 de julio de 2014

SMILE (XXII)

#SMILE #VIERNES

Estoy un poco fuera de onda, pero quería pasar al menos hoy a dejar una sonrisa de viernes y comentar que casi no tengo tiempo para nada, así que seguiré estando algo perdida. Os echaré un ojo de vez en cuando....

¡Feliz Viernes!


martes, 15 de julio de 2014

La última noche en Tremore Beach, de Mikel Santiago.

Nos encontramos ante el debut literario de Mikel Santiago (en lo que a novela se refiere), un nombre que creo dará que hablar de aquí en adelante. Influido por, entre otros, Stephen King,  cuenta el autor que la idea de esta novela nació en un pueblo de la costa de Donegal, en Irlanda, a raíz de unas vacaciones que pasó con unos amigos en una casa aislada junto al mar. Benditas vacaciones, porque adelanto desde ya que la ambientación es uno de los puntos fuertes de esta novela.

"La última noche en Tremore Beach" cuenta la historia de Peter Harper, un compositor de música para cine y televisión que se encuentra en un difícil momento personal y profesional. Padre de dos hijos, el abandono de su mujer lo sumerge en un bache emocional que lo lleva a retirarse a una casa idílica, solitaria y cercana a un pequeño pueblo irlandés, Clenhburran. Allí tendrá como únicos vecinos a los Kogan, con los que establece una amistad muy especial.

Una noche, Peter se dispone a ir a cenar a casa de los referenciados vecinos. Es una noche de temporal, el viento y la tormenta le hacen dudar sobre si es buena idea acudir a la cita. Finalmente, pese a su "intuición", decide ir, y es que Peter tiene premociciones, presentimientos sobre hechos que van a suceder. De camino a casa de sus vecinos, sufrirá un accidente que acentuará esa especie de don, de forma que tendrá visiones, cada vez más alarmantes, relacionadas con sus vecinos, sus hijos, y una chica del pueblo con la que ha empezado a salir. 

Estamos ante un thriller que me ha durado muy poco entre manos. Muy pocas páginas necesita el autor para introducir al lector en esa inquietante noche en la que todo apunta a que algo extraordinario va a suceder. Narrado en primera persona, Mikel Santiago se vale del protagonista para ir dosificando la información que ofrecen sus aterradoras visiones, de tal forma que llega un momento en que dudamos sobre la veracidad de las premoniciones,  sobre la verdadera identidad de quienes le rodean, lo que hace que pases las páginas casi sin darte cuenta buscando las respuestas a todo lo que sucede.

Casas solitarias, sensaciones turbadoras, pesadillas, visiones sangrientas, así como el misterioso pasado de algunos personajes, serán algunos elementos propios del género que trasladarán al lector a Tremore Beach, y es que insisto en que la ambientación en esta novela está muy lograda, atrapándote el suspense de principio a fin. Por su parte,  el protagonista es un personaje muy bien construido, muy creíble, cercano, con cuyas circunstancias personales es fácil empatizar.

Recomiendo encarecidamente adentrarse en esta escalofriante historia de Mikel Santiago, un escritor al que hay que seguiré de cerca.

miércoles, 2 de julio de 2014

Cartas de amor, de Dylan Thomas.

"Me gustaría escribirte de un modo muy distinto, con una prosa entusiasta y sin afectaciones, con todo el calor de mi corazón, y si no fuera posible, con toda la clara calidez de mi inteligencia."


La correspondencia personal es un ejercicio de expresión íntimo en el que normalmente nos abrimos a otra persona. A veces, el remitente o el destinatario resultan no ser anónimos, y no solo eso, sino que se trata de alguna personalidad sobre la que nos interesa saber más allá de su vida profesional. Dylan Thomas (1.914-1.953) fue poeta, escritor de relatos y dramaturgo. Asomarse a sus "Cartas de amor" es asomar a algo tan personal como el hecho de amar en sí.

 Esta selección de cartas fue publicada con el consentimiento de todas las partes y ahora se editan en castellano gracias a la Editorial Siberia. Conoceremos aquí al poeta galés a través de las mujeres a las que quiso. No crea el lector que hallará aquí amor azucarado, pues se encontrará con un retrato profundo e interior de uno de los más destacados poetas del S.XX, que abarca no solo el ámbito personal, sino también el social y profesional.

Como lectora me ha gustado mucho adentrarme en el carácter que se encontraba tras el poeta. Un hombre ambicioso y crítico con los intereseses editoriales, que llevó una vida laberíntica, caótica y apasionada. Si tuviera que describir a Dylan Thomas tras la lectura de este libro, diría que es imposible emplear un solo adjetivo. La impresión que me llevo de él es que fue un hombre impulsivo, intenso, crítico, atormentado. A veces generoso, otras mordaz e irónico, solitario, alcohólico, inseguro, romántico. Un hombre cuya personalidad está llena de matices, un hombre que amó (con pasión y desesperación, según los casos) y que fue auténtico

Una joya editorial, tanto por su continente como por su contenido. Imprescindible.

"Qué terriblemente fácil es resultar herido. A mí me hacen sufrir a diario las cosas más nimias y sutiles. Uno se pone la coraza todos los días pero el verdadero yo, el herido, sigue en el interior oculto a la mirada de los demás."